domingo, 28 de febrero de 2010

Pedagogía progre: hazañas de ayer y hoy

Escolares de cinco o seis años están enviando cartas a la embajada de Israel en Madrid con frases como "los judíos matan por dinero", "evacuar [sic] el país para los palestinos" o "ir [sic] a algún lugar donde alguien esté dispuesto a aceptaros". (Noticia en LD.) Desgraciadamente, este tipo de cosas ya no nos sorprenden. Los jóvenes pueden llegar a la Universidad escribiendo con faltas ortográficas, pero eso sí, desde la más tierna edad les inculcan, mientras dibujan palomas de la paz, lo malos que son Israel, los Estados Unidos y el capitalismo global.

Lo que ya me ha parecido recochineo, sinceramente, son las palabras del diplomático español Juan Barba, expresando sus dudas acerca de si esas cartas "fueron escritas por los menores motu proprio o si hay detrás una incitación por parte de los profesores, lo que sería más grave". Claro, quién sabe si niños de cinco o seis años, después de ver un informativo en la tele, no han reflexionado en profundidad acerca del conflicto palestino-israelí, y tras consultar en internet la dirección de la embajada hebrea, han decidido coordinadamente canalizar por escrito su descontento.

Decía yo hace poco, y perdón por la autocita, que nuestras escuelas no han recaído en los extremos de la pedagogía "moderna" de Ferrer Guardia, ensayada en la Barcelona de principios del siglo XX. Creo que pecaba de ingenuo. Vean algunas muestras de lo que escribían niños de entre nueve y doce años, y que según aquel botarate fusilado en 1909 no habían recibido ninguna "orientación en determinado sentido de la opinión", sino que con "genial espontaneidad (...) exteriorizaban su manera peculiar de sentir, libres de preocupaciones y convencionalismos". Estos fragmentos están extraídos del libro de Ferrer Guardia, La Escuela Moderna:

"El obrero habita en casa pequeña y oscura, come poco y mal y no va en coche como el burgués. Si el obrero quisiera, todo sería suyo; si no, que se cuenten los obreros y los burgueses, ¿de cuáles hay más? Pues como los obreros son más, pronto, o mejor dicho, en seguida obtendrían su deseo." (Niño de 9 años.)

"¿Quiénes son los que disfrutan del trabajo producido por los obreros? Los ricos. ¿Para qué sirven los ricos? Estos hombres son improductivos, por lo que se les puede comparar con las abejas, sino que éstas tienen más conocimiento, porque matan a los parásitos." (Niño de 12 años.)

"El trabajador es esclavo del burgués... Mientras los ricos se recrean en jardines y paseos, hay trabajadores a quien sus hijos les piden pan y no tienen para dárselo. ¿Por qué sucede esto? Porque los ricos lo acaparan todo." (Niña de 12 años.)

"Entre las faltas del género humano se encuentran la mentira, la hipocresía y el egoísmo. Si los hombres estuvieran más instruidos y principalmente las mujeres, enteramente iguales al hombre, esas faltas desaparecerían. Los padres no enseñarían a sus hijos en escuelas religiosas, que inculcan ideas falsas, sino que los llevarían a las escuelas racionales donde no se enseña lo sobrenatural, lo que no existe; ni tampoco a guerrear, sino a solidarizarse todos y a practicar el trabajo en común." (Niña de 10 años.)

Hoy hemos avanzado mucho. A los cinco años, nuestros niños ya escriben proclamas antisemitas. A los diez, seguro que ya saben que el origen de todos los males está en el ultraliberalismo y que los casquetes polares se habrán fundido antes de que practiquen su primer botellón. ¡El futuro es suyo!

Apuntes del subsuelo

Hace un par de semanas, el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, llamaba a los socialistas a "invadir" la red, que en su opinión está en manos de la "extrema derecha". Obviamente, no se refería a FE de las JONS, ni a Democracia Nacional, sino a lo que en el PSOE y sus medios afines entienden por extrema derecha: Libertad Digital y la nube de blogs liberales próximos, entre otros. Pues nada, a los tres días, José María Izquierdo, ex corresponsal en La Habana, y veterano hombre de PRISA, recoge el guante y abre un blog alojado en El País, titulado El ojo izquierdo, en el que se dedica a hacer una revista de la prensa "cavernaria", básicamente de El Mundo, La Razón y ABC, con alguna escapada a internet y esRadio. El domingo siguiente, 21 de febrero, en El País, presentaba el nuevo sitio de manera harto elocuente. Entre las expresiones utilizadas para describir a quienes osan discrepar de la Verdad Establecida del progresismo, encontramos, en un artículo de unas quinientas palabras: "ultraderechista", "reaccionarios", "panorama aterrador", "monocorde discurso antidemocrático, en ocasiones al borde del fascismo", "ladran, pero muerden", "foie indigerible por monstruoso", "vómito", "sapos y culebras", "virulencia", "brutalidad", "rata del subsuelo bloguero ultraderechista", "ponzoña"...

Si navegamos por el blog, descubriremos que el nivel argumentativo no es mucho más elevado. Aparte de los sarcasmos rutinarios, las entradas de la primera quincena hacen honor al artículo de presentación. Aquí se nos informa de que la derecha española es "vociferente" y "venenosa", y leemos acerca del "ruidoso fluir de la saliva de los amarillos dientes de los hiénidos", de "carroña", "cloacas", "inmundicia", "paletada de basurillas", "rugir el circo", "guardianes del espíritu racial", "gruñidos y caos", "graznan, mugen, berrean", "carcundia", "obscenidades", "charca", "pantano", "cenagal", "fango" y "montaña de estiércol".

Hay que decir, para acabar de situar esto en su adecuado contexto, que el 22 de febrero, el mismo periódico publicaba otro artículo en el que cargaba contra las tertulias conservadoras de Intereconomía, Veo 7 y Libertad Digital TV, y de manera nada solapada sugería que habría que reconsiderar la concesión de licencias, es decir, defendía la censura de los medios críticos con el gobierno socialista.

Naturalmente, en un sistema democrático, esto no se podría plantear de un día para otro. Es necesaria una labor previa de escarnio, deshumanización y cosificación del enemigo, antes de que un ataque a la libertad de expresión pudiera tener suficiente apoyo, o por lo menos indiferencia social. Y es aquí donde entran los gruñidos y las cloacas. Es harto difícil justificar el cierre de un medio de comunicación, incluso de un modesto blog. Pero si se trata de una rata, o una hiena, la cosa parece más asequible.

Personajes lamentables como éste son los que pretenden dar lecciones de ética, de democracia y hasta de estilo. Pero en realidad, debemos estarles agradecidos, porque nos confirman que nos encontramos en el lado correcto.

domingo, 21 de febrero de 2010

Política gore

Primero los sindicatos se manifiestan contra los empresarios. Luego, mandan a su puta casa al gobernador del Banco de España. Y siempre, contra la oposición. Ahora, Méndez ha comparado una eventual reforma laboral del PP con la matanza de Texas. La cuestión es infundir odio, y sobre todo miedo, como en las películas de terror. Miedo a las reformas, miedo a que la España subsidiada deje de serlo, a que quienes llevan años apoltronados pierdan sus privilegios. Ha dicho el secretario general de UGT que la reforma laboral no servirá de nada, que ya ha habido más de cincuenta. No sé qué entenderá este hombre por reforma laboral, pero de lo que no hay duda, es que no ve solución al desempleo, ni parece que le preocupe mucho. ¿Por qué habría de preocuparle, si él y decenas de miles de liberados sindicales viven de las subvenciones del gobierno, y no de las cuotas de los escasos afiliados? Desde luego, entiendo que muchos que llevan años viviendo del cuento, estén aterrorizados. Mira que si tuvieran que volver a trabajar... Por eso les conviene el terror, el mejor aliado del inmovilismo estructural, del régimen clientelar y chupóptero. En una palabra, del socialismo.

Dobermans y motosierras. Donde estén las emociones, que se quiten las ideas.

sábado, 20 de febrero de 2010

Nuestro moralismo barato de cada día

Ayer escuché en la tele a alguien que hablando de Arco decía: "El arte debe ser crítico". Lo primero que me pregunto cuando oigo tópicos tan sobados es ¿y por qué? Que yo sepa, cuando Miguel Ángel pintó la Capilla Sixtina o esculpió el David no pretendió ser crítico. En primer lugar, el arte debería ser arte, y si es así, ya cumple un mínimo requisito moral: No ofender al público.

También se dice que los humoristas deben ser críticos, y tampoco sé muy bien por qué. Yo pensaba que la función principal del humor es hacer reír, no dar lecciones éticas. Experimento una especial prevención hacia los humoristas gráficos de los periódicos. Aunque los hay por supuesto muy brillantes, la mayoría están estropeados por la absurda idea de que han de transmitir un mensaje supuestamente crítico. Sin ir más lejos, el chiste de Idígoras y Pachi de El Mundo de hoy ilustra (nunca mejor dicho) lo que quiero decir:


El recurso facilón de "golpear la consciencia de Occidente" para que el lector occidental, paradójicamente, se sienta muy culpable y por tanto muy bueno, produce ya hastío. Pero lo que asquea de verdad es la nulidad intelectual subyacente. Así que Occidente es culpable de la ruina de un país que ha pasado de un régimen soviético a otro islamista, y que ahora se halla en una verdadera guerra civil, entre los talibanes apoyados por los servicios secretos paquistaníes, y el gobierno relativamente democrático sostenido por diversos países liderados por los Estados Unidos -con España, según el gobierno, encargada del reparto de aspirinas...

Por cierto, no creo que los talibanes permitieran siquiera las diapositivas, no digamos el PowerPoint, ni la música, que como es sabido llegaron a prohibir durante su pasada dominación. Pero como somos muy buenos (muy críticos) repitamos todos juntos "no-a-la-guerra, no-a-la-guerra", y los problemas se solucionarán como por ensalmo.

martes, 16 de febrero de 2010

La dudosa neutralidad del rey [ACTUALIZADO]

De mi artículo en Semanario Atlántico:

Según la Constitución española, el rey “arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones”. De ahí que su llamamiento a “amplios acuerdos para superar juntos” la profunda crisis económica en la que se halla sumida España, bien puede parecer perfectamente acorde con la función de la más alta magistratura del país. Sin embargo, por el momento y la forma en que llega, es lícito preguntarse si el árbitro no cojea en exceso del pie izquierdo. (Sigue.)

Tampoco os perdáis El rey de bastos, de Persio, breve y demoledor. Y a la espera estamos del que escribirá Jiménez Losantos (en su columna de mañana, creo) en respuesta a un artículo de Ussía.

ACTUALIZACIÓN 17-02-10: He aquí el artículo de Jiménez Losantos, Lo del Rey. Ayer me olvidaba de enlazar también el artículo de Jesús Cacho, del que se hace eco Barcepundit.

ACTUALIZACIÓN 19-02-10: Mi artículo, también publicado por Libertad Digital.

domingo, 14 de febrero de 2010

Anticapitalismo e ignorancia

Las aportaciones oratorias de Hugo Chávez son incesantes. Con motivo de la inauguración de un nuevo mercado estatal, en los locales expropiados a la cadena Éxito, el tirano caribeño ha afirmado que los venezolanos podrán adquirir en ellos productos a "precios justos", sin la "plusvalía capitalista". Por supuesto, lo que ocurrirá es que pronto no habrá existencias de tales productos en las estanterías, y se formarán colas kilométricas para adquirir las escasas existencias. Eliminado el incentivo del beneficio, tanto productores como distribuidores serían muy estúpidos si no decidieran dedicarse a otra cosa. ¿Quién estaría dispuesto a conllevar los riesgos, preocupaciones y desvelos de un negocio, pagar impuestos, afrontar inspecciones y mordidas de funcionarios corruptos, y poner dinero de su bolsillo cuando las cosas van mal, todo ello para ganar lo mismo que un empleado? El resultado es que la producción se derrumbará, con los consabidos efectos de racionamiento, mercado negro y penuria generalizada.

Todo esto es elemental, lo deberían saber no ya los economistas, sino cualquier persona de un mínimo nivel cultural, o con una cierta experiencia de la vida. O dicho de otra manera, hablar de "precios justos", no sujetos a la oferta y la demanda en un mercado libre, es una imbecilidad de un calibre tal que tira de espaldas.

Sin embargo, enormidades por el estilo se escuchan también en economías desarrolladas como la nuestra, cuando algunos claman contra los intermediarios que encarecen los productos agrícolas, como si los costes de transporte, almacenaje, etiquetado, etc, fueran invisibles. Los manuales de Educación para la Ciudadanía, y no me refiero a los más radicales, abundan en la retórica anticapitalista de "otro mundo es posible", defienden el llamado "comercio justo" y abogan igualmente por eliminar los intermediarios comerciales. No hablemos ya de buena parte de las televisiones y demás medios de comunicación, que a través de informativos, reportajes y tertulias difunden a diario esta clase de memeces. Y a esto, que supone retroceder a una mentalidad medieval, recelosa del comercio y el lucro, lo llaman progresismo.

Algo falla en una civilización cuando las nociones más básicas no se transmiten adecuadamente, encontrando los errores más groseros terreno propicio para su difusión. En un programa de la emisora Catalunya Informació en el que entrevistaban a diputados del parlamento autonómico, una de las preguntas solía ser del tipo "¿cuál es la raíz cuadrada de 25?". La mayoría se excusaban con una risita, diciendo que eran de letras. Con este nivel, en personas que por lo general ostentan un título universitario, no debería sorprendernos que la población general sea tan ignorante de los mínimos rudimentos de economía. Peligrosamente ignorante.

miércoles, 10 de febrero de 2010

De Franco a Zapatero

Semanario Atlántico ha publicado mi artículo "De Franco a Zapatero":

Cerca de cumplirse los seis años de gobierno de Rodríguez Zapatero, podemos afirmar que se trata del presidente más desastroso de la democracia instaurada en España tras la muerte de Franco. La renta per cápita se ha reducido en 150 euros respecto a 2004. El desempleo ha aumentado en dos millones de personas. El déficit público supera el 11 por ciento. El Producto Interior Bruto se ha contraído en un 4 por ciento… Y los problemas no son sólo económicos. (Sigue.)

martes, 9 de febrero de 2010

Según el crítico de arte John Berger, "el fascismo económico se ha impuesto en el mundo". Me declaro incapaz de entender lo que significa "fascismo económico", aunque intuyo que a este señor lo que le gusta es el "socialismo económico" de Hugo Chávez ("¡exprópiese!"). Toda la vida habíamos hablado de fascismo y socialismo a secas, y ahora resulta que lo decíamos mal. En fin, siempre se aprende algo. (Hoy, que se puede ser crítico de arte y gilipollas.)

lunes, 8 de febrero de 2010

La astucia del Poder

Lección magistral de Lorenzo Bernaldo de Quirós sobre la principal amenaza contra el liberalismo. No se trata de cosas que no sepamos, pero es difícil decirlo con mayor propiedad. Transcribo algunos fragmentos, pero por supuesto es obligado leerlo entero:

"En la práctica, el utilitarismo, con diversos matices y en sus diferentes versiones, ha sido uno de los vehículos intelectuales más potentes para liberar al poder de sus ataduras, para conceder a los gobernantes la justificación para aumentar sus atribuciones, para diseñar y ejecutar programas de ingeniería social tanto global como fragmentaria. (...) Ha constituido un factor clave para la aceptación de muchas medidas anti-liberales y también ha servido para debilitar la filosofía legal sobre que sostiene la garantía judicial de las libertades del individuo en la doctrina liberal clásica. (...)

La idea de que el gobierno puede y debe resolver todos los problemas se ha convertido en un movimiento dominante y/o muy influyente. En este ethos intelectual, el ideal del gobierno limitado goza de un frágil apoyo agravado por las mutaciones generadas en el entorno constitucional clásico por el funcionamiento del moderno proceso democrático. Cuando la democracia deja de ser un simple procedimiento para cambiar a los gobernantes sin derramamiento de sangre para transformarse en un medio para conseguir fines concretos mediante el uso de la fuerza, las restricciones a la acción estatal saltan en pedazos. (...)

La división de poderes entre el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial sólo tiene sentido en tanto se entiende la Ley como una norma general. Cuando la normativa constitucional considera a ciertos órganos competentes para emitir leyes dentro de un cierto procedimiento, es claro, que se da por supuesto un concepto previo de la Ley. Sería un abuso político y una corrupción intelectual invertir esa relación y designar como Ley (en sentido formal) todo lo sancionado por los legisladores. En un Estado de Derecho impera la Ley en sentido sustantivo y la actividad de todos los órganos del Estado está sometida a ella. De esta manera, el constitucionalismo liberal pretendía impedir que las instancias con competencia legislativa colocasen su propio imperio en lugar del de la norma general al no distinguirse los mandatos arbitrarios, las medidas y las órdenes administrativas de las “leyes”. En consecuencia, un simple concepto formal de Ley, lo que impone el Legislativo, hace de éste en un poder absoluto y elimina cualquier distinción entre los tres poderes clásicos. Esto supone en definitiva sustituir el absolutismo del monarca por el absolutismo de mil cabezas de los partidos políticos que, en cada momento, se alcen con una mayoría. (...)

Pues bien, en realidad, el ejecutivo y el legislativo constituyen hoy un poder fusionado en la mayoría de los regímenes parlamentarios y esta integración fáctica se ha convertido en un vehículo perfecto para el uso incontrolado del poder a favor de las facciones con mayores incentivos para organizarse y extraer privilegios del gobierno. En este contexto, el poder judicial tiene enormes dificultades para ejercer un contrapeso efectivo a la discrecionalidad ya que como instrumento para interpretar y aplicar la Ley, está sometido a lo considerado como tal por el legislativo. Este esquema institucional ha dinamitado el sistema de garantías de los derechos individuales establecido por el Estado Liberal. Desde esta perspectiva, la extensión y/o la reducción de la libertad individual reposa básicamente en algo tan frágil y tan volátil como el estado de ánimo de la opinión." (Lorenzo Bernaldo de Quirós, Las consecuencias políticas del liberalismo: La declaración de derechos y el debido proceso. 2006)

Si Hegel hablaba de "la astucia de la razón", justo es referirnos a "la astucia del poder", que una y otra vez sabe encontrar la forma de escabullirse de las constricciones que las sociedades han consiguido tejer en determinados periodos históricos para limitarlo. Como dice Bernaldo de Quirós al final del artículo, habrá que encontrar de nuevo la forma de "sacar al zorro del gallinero".

sábado, 6 de febrero de 2010

El empedrado del infierno

Los medios de comunicación se abalanzan cada mes sobre las cifras de intención de voto y las valoraciones de los líderes políticos reflejados por el Barómetro de opinión del CIS. En cambio, los datos menos coyunturales sobre las tendencias ideológicas de los españoles no suelen recibir demasiada atención. En la encuesta de enero, a las preguntas 9 y 10 (si califican como "ser de derechas" o "ser de izquierdas" una serie de palabras) los encuestados ofrecen las respuestas siguientes (clic para ampliar):

Más adelante, los resultados de la pregunta 11 ("¿cómo se definiría Ud. en política, según la siguiente clasificación?") se muestran en esta otra tabla:

Un primer vistazo a estos datos parece abonar la extendida tesis de que los españoles tienden más al centroizquierda, independientemente de lo que luego voten. Esto queda perfectamente resumido en los resultados de las preguntas 21 y 22. Cuando se pregunta a la gente a qué partido votaría mañana si se celebrasen elecciones generales, el PP adelanta en 0,7 puntos al PSOE; en cambio, cuando se pregunta por qué partido se siente más simpatía, el PSOE supera al PP en 6,1 puntos. Es decir, aunque en determinados momentos los ciudadanos den más importancia a la eficacia en la gestión, o sencillamente opten por no ir a votar, en la opinión pública predominaría la mentalidad de izquierdas. Prueba de ello, aparentemente, es que las definiciones inequívocamente de izquierdas (socialdemócrata, socialista y comunista) suman el 28,3 % de la población, mientras que las de derechas (conservador y demócrata-cristiano) aglutinan sólo al 20,7 %.

Se podría discutir si los liberales son de derechas o de izquierdas, o ninguna de las dos cosas, pero según los resultados de la otra tabla, más del 40 % de encuestados asocian liberalismo con "ser de izquierdas", y apenas la mitad lo hacen con "ser de derechas". Es más, claramente los términos asociados a la izquierda gozan de mucha mayor aceptación social que los relacionados con la mentalidad opuesta. Así, la derecha evoca conceptos hoy más bien desprestigiados, como tradición, orden, o autoritarismo, mientras que los de igualdad, derechos humanos o libertad individual parecen consustanciales a la izquierda, ateniéndonos al sentir de muchos ciudadanos.

Ahora bien, que los españoles se sientan más cómodos con la etiqueta de izquierdas, no significa que sean de izquierdas. Una cosa es ser de izquierdas y otra muy distinta decir que uno es de izquierdas o centroizquierda, porque es lo que se lleva, o porque no queremos que nos llamen fachas. Lo más verosímil es que la mayoría de la gente comparta una mezcolanza irreflexiva de ideas tanto de derechas como de izquierdas, pero que a la hora de definirse tengan sólo en cuenta estas últimas. Que el 40 % de los encuestados considere el liberalismo como parte de la tradición de la izquierda, cuando las políticas socialistas no se caracterizan precisamente por preconizar la reducción del Estado, es un dato que por sí solo nos lleva a cuestionar lo que la gente entiende por ser de la derecha o la izquierda, más allá de los chistes subnormales de Wyoming. Y qué decir de la adjudicación del nacionalismo a la derecha, cuando Rodríguez Zapatero, que se autodefine como "rojo", ha basado toda su estrategia política en el pacto con el nacionalismo catalán.

A los españoles les gusta decir que son de izquierdas, pero luego quieren disfrutar de todas las ventajas del sistema de libre mercado, incluida la de poder despotricar de él a placer. Quieren mostrarse más "avanzados" que nadie, tolerantes con la homosexualidad y las "otras formas de familia", pero a la hora de la verdad, tanto homosexuales como heterosexuales valoran por encima de todo la familia tradicional constituida por los padres, hijos, hermanos y abuelos...

Si ser de izquierdas se reduce a un catálogo de intenciones (estar "a favor de" los trabajadores, del medio ambiente, etc), y sobre todo se evitan las verdaderas cuestiones (cómo se beneficia realmente a los trabajadores, etc), no es raro que la gente corra al grito de "derechista el último". Una definición tan autocomplaciente como arbitraria hará equivaler "ser de izquierdas" a "ser buena gente", por estúpidas y nocivas que sean las políticas de esa izquierda supuestamente bienintencionada.

miércoles, 3 de febrero de 2010

lunes, 1 de febrero de 2010

El pensador Gabilondo

Según el ministro de Educación, uno de los problemas de la enseñanza es que se basa en "modelos un poco rígidos de un señor que habla y otros que escuchan". Claro, eso de aprender escuchando respetuosamente a una persona que sabe más que nosotros es de lo más carca.

Que después de los estragos causados en el sistema educativo por sujetos de la cuerda de Gabilondo, este proclame semejante gansada, que podía sonar "moderna" hace cien años, en boca de un majadero del estilo de Ferrer Guardia, constituye una muestra escalofriante del nivel intelectual de este gobierno. No es que, de Zapatero a Aído, sean incapaces de reconocer el fracaso estrepitoso de las ideas progres, ¡es que creen haberlas descubierto ellos!

Semanario Atlántico publica hoy mi artículo "Las madrasas de la plastilina", que me exime de repetir lo dicho allí.

domingo, 31 de enero de 2010

Reivindicación de la moraleja

Hoy he visto una buena película, pero cuyo final me ha decepcionado. No diré de cuál se trata, para no fastidiar a quien no la haya visto. El protagonista es un joven de origen humilde que se ha casado con la hija de un rico hombre de negocios, y se encuentra dividido entre el deseo de mantener su nueva posición social y una relación pasional con otra mujer, una eterna aspirante a actriz (aunque bellísima). La cosa se complica cuando ésta se queda embarazada y le obliga al protagonista a que cumpla su promesa, una y otra vez aplazada, de contárselo todo a su esposa y dejarla. De lo contrario, ella misma lo hará. Ante esta situación, el joven adúltero decide asesinar a la amante, de manera que parezca obra de un ladrón. A partir de este momento, la película entra decididamente en ese género de suspense en el cual no podemos dejar de inquietarnos por la suerte del protagonista, pese a que se trata evidentemente de un auténtico miserable. Asistimos con zozobra a los preparativos del crimen, a su ejecución, a la huida, y en todo momento el director, con genial perversidad, nos hace contener la respiración, como si quienes temieran ser descubiertos, o dejar una pista fatal, fuéramos los espectadores. Vamos, que nos lo pasamos de miedo.

Sin embargo, como digo, el desenlace me ha decepcionado. ¿Por qué? Pues porque al final, por una pirueta del azar, la policía, que había andado cerca de descubrirlo todo y arruinar su vida, le adjudica erróneamente el crimen a un muerto, de manera que el protagonista acaba saliéndose con la suya. "¿Así termina todo?", me he dicho al ver aparecer los títulos de crédito. Luego me he sorprendido un tanto de mi propia reacción, pues en otras películas de argumento similar, en las que el malvado acaba siendo descubierto, una parte de nosotros también se identifica con él y lamenta su fracaso final. Sin embargo, una ulterior reflexión me lleva a pensar que sentimos una mayor satisfacción, pese a la existencia de sentimientos encontrados, por el triunfo de la Justicia. A fin de cuentas, queremos que los malos acaben perdiendo, aunque la magia del cine nos haya hecho en algunos momentos encarnarnos en ellos.

Pero ¿he dicho "queremos" en plural? Se me ocurre que no todo el mundo se habrá sentido decepcionado por el final. Es posible que algunos espectadores hayan suspirado aliviados, y que incluso la ausencia de toda lección moral les parezca un rasgo de genio del director. Desde luego, no soy de los que creen que la misión del arte es transmitir valores morales. Al igual que cualquiera, también disfruto con aquellas películas o novelas en las que un personaje un tanto canalla, pero buen tipo en el fondo, consigue salirse con la suya con métodos poco ortodoxos. Sin embargo, en esta película de la que hablo, el personaje no hace absolutamente ningún mérito para caernos simpático. Todo lo contrario, el espectador desde el primer momento no puede dejar de preguntarse por qué este idiota se complica la vida de esta manera, cuando tiene una mujer encantadora y unos suegros forrados de millones que le aprecian sinceramente. Bien es cierto que al final, al eliminar a la incómoda amante, conserva su familia y su posición, pero si estuvo a punto de perderlo todo no fue más que por culpa suya.

No, decididamente, el final me parece el único error de una película (excelente, por lo demás: el resumen no le hace ninguna justicia) a la que le han faltado unos minutos más, en los que un nuevo e inesperado giro del destino llevara a la policía a llamar a su puerta. Quizás sea que nunca me creí lo del superhombre de Nietzsche.

Por el fin de la (in)justicia progre

Cuando se habla del endurecimiento de penas, me parece que caemos en una trampa, y no me refiero a las cantinela mema de "no hay que legislar en caliente", tan del agrado de la progresía, sino a que el problema no se halla tanto en que las penas de cárcel sean cortas, sino en que es demasiado fácil reducirlas por buena conducta. ¡Cómo diablos no va a tener "buena conducta" un violador en serie encerrado en una cárcel en la cual no tiene acceso a sus víctimas!

Lo que debe reformarse imperativamente es ante todo lo siguiente:

1.- Que los delitos relativamente pequeños (pienso en el robo) reciban sistemáticamente prisión provisional, para lo cual se requiere que no se demore en exceso el juicio. O sea, ordenadores y medios para la Justicia, y cambios legislativos para reducir la discrecionalidad de tanto juez progre. De lo contrario se incita a la reincidencia (¿cómo no va a seguir robando el delincuente, si le sale gratis ("entra por una puerta y sale por la otra")? Encerrando a la gente antes, paradójicamente se podrían lograr unas cárceles menos atestadas, porque conseguiríamos que con menos años de condena (por menor acumulación de penas), se reinsertaran los mismos que ahora, y probablemente más, por el mayor efecto disuasorio que supondría el hecho de que a la primera, te enchironan.

2.- Que las penas de cárcel sólo puedan reducirse en determinados casos, sobradamente justificados, no de manera prácticamente automática.

3.- Que la edad penal se reduzca a los doce años, edad en la que está demostrado que se pueden cometer las peores atrocidades, y en las que uno tiene clara consciencia de la diferencia entre el bien y el mal.

4.- Que se implante la cadena perpetua revisable para delitos como el asesinato. Revisable, para no cerrar la posibilidad de la reinserción; perpetua, para que aquellos tipos de delincuentes que no se pueden reinsertar, no vuelvan a salir a la calle. Y si hay que cambiar la constitución, pues se cambia. De hecho, creo que sería preferible hacerlo, pues el artículo 25.2 (el de la "reeducación" y la "reinserción") es una de las muchas concesiones a la cretinez progre cuyos resultados desastrosos padecemos desde entonces. Las penas de cárcel en primer lugar deben servir para proteger a los ciudadanos honrados, y después y sólo después podemos hablar de reinserción y demás zarandajas.

Evidentemente, la cadena perpetua no impedirá que ciertos tipos de crímenes odiosos sigan produciéndose. Tampoco el código penal evita que haya robos, asesinatos ni violaciones. Pero por lo menos, si la Justicia quiere seguir manteniendo una de sus funciones principales, que es la eliminación de la venganza individual, lo que no puede ser es que los familiares de las víctimas se vean vejados por el sistema hipergarantista y extremoprogre hasta la náusea que padecemos.

sábado, 30 de enero de 2010

Prohibido reírse


Una de las características del feminismo es su total carencia de sentido del humor. Un ejemplo reciente han sido las reacciones a un anuncio del ejército austriaco. Se trata de un spot que, irónicamente, invita a los jóvenes a alistarse con el argumento de que con un carro de combate se liga más que con un flamante deportivo, ilustrándolo con la cómica y estereotipada actitud de un grupo de atractivas chicas. Ante las críticas recibidas, el ejército ha retirado el anuncio.

El humor y la ironía son recursos cada vez más empleados por la publicidad. Apelan a la inteligencia y a la complicidad del consumidor, transmitiéndole de alguna manera el mensaje de que "sabemos que tú sabes que nosotros sabemos que sabes que... te queremos vender algo". Sin embargo, las restricciones a los temas o estereotipos de los que uno puede reírse no cesan de aumentar. Y las más frecuentes son las que de alguna manera cuestionan la ideología de género, según la cual la identidad sexual es un pura construcción cultural que sirve para justificar la opresión de las mujeres. Así, que las chicas puedan sentirse atraídas por un joven al volante de un deportivo, o bien es un estereotipo machista, o bien es la consecuencia de la alienación histórica sufrida por el sexo femenino. Una estupidez como un piano, evidentemente, pues cualquier adulto que no quiera ignorar su mera experiencia individual sabe que, efectivamente, los atributos de la posición social juegan un papel asimétrico en las raíces biológicas de la conducta sexual. Dicho claramente, que las mujeres valoran el prestigio, el poder o el dinero de sus compañeros en mayor medida que no al revés. Pero incluso aunque esto no fuera así ¿qué hay de malo en hacer un chiste sobre tan viejo tema? Si legítimo es criticarlo, al menos cuando incurre en el mal gusto, exigir su censura es una clara violación de la libertad de expresión.

Si quienes estamos hartos de la tontuna políticamente correcta exigiéramos la retirada de tantos anuncios, campañas institucionales y pretendidas obras de arte que ofenden a la inteligencia y repugnan al sentido moral, no acabaríamos. Pero es que además, no aspiramos a eso. Esta es la diferencia fundamental entre los comisarios del pensamiento único y quienes estamos hasta la coronilla de comisarios -y de misándricas mal folladas.

domingo, 24 de enero de 2010

La inmensa estafa de la OMS

Según un reportaje de Paco Rego publicado hoy en El Mundo, titulado elocuentemente "El camelo de la gripe A", la alarma mundial por esta enfermedad, al igual que la anterior de la gripe aviar, fue provocada por médicos de la OMS sobornados por la industria farmacéutica. A consecuencia de ello, los gobiernos se han gastado cientos de millones de euros en la compra de vacunas, antivirales y material profiláctico, que en su mayor parte no será necesario. Parece claro, pues, que de nuevo los Estados y los tinglados burocráticos internacionales son responsables de un atraco a mano armada a los contribuyentes, justificado con teorías alarmistas. (Por cierto, ¿para cuándo un artículo semejante en este periódico sobre el negocio mucho mayor del cambio climático?)

Por supuesto, también son responsables las multinacionales farmacéuticas que han recompensado generosamente a esos profesionales corruptos. Pero está claro que si no existieran unas administraciones con un amplio margen para gastar discrecionalmente el dinero de los ciudadanos, la escala de lo ocurrido difícilmente habría sido la misma. A fin de cuentas, las empresas no ocultan a nadie que están para ganar dinero, mientras que los gobiernos y las organizaciones internacionales se atribuyen a sí mismas la potestad de velar por nuestro bien. Sin embargo, en el reportaje, tras citar a varios médicos honrados dispuestos a denunciar la inmensa farsa, el periodista termina forzando una cita de Naomi Klein, la conocida escritora contraria a la globalización liberal: "Una nueva manera de hacerse inmensamente rico a costa de la alarma global". El mensaje subliminal es, pues, el mismo de siempre: La culpa de todo es de un sistema económico basado sólo en el beneficio y bla bla bla.

Pues nada, hombre, vamos a volver a creer la próxima vez a pies juntillas lo que digan los altos funcionarios de la ONU y de la OMS, cuyo discurso tantas veces coincide con el de Naomi Klein. Qué malo es el capitalismo salvaje neoliberal imperialista, y qué buenos son los burócratas que viven estupendamente bien de él.

sábado, 23 de enero de 2010

La Regla de Taylor o cómo el Estado provocó la crisis financiera

Si en una reciente entrada me reía a costa del antiamericanismo paranoide de la izquierda, aquí debo empezar por reconocer que Estados Unidos sí tiene la culpa de algo: Del estallido de la crisis financiera que ha acabado afectando a todo el mundo, aunque a algunos países, como España, en mayor medida que a otros. Esta sería, para un progre, la buena noticia, por llamar noticia a algo tan evidente desde el principio. La "mala" noticia es que, concretando más, los principales responsables de la crisis financiera fueron la Reserva Federal y la administración de Washington, es decir, no el mercado, sino las autoridades políticas y reguladoras (lo que es extensible a las autoridades del resto de países afectados).

Aunque la segunda afirmación no tiene el mismo grado de evidencia que la primera, el trabajo académico serio, basado en la investigación empírica, cada vez viene a reforzarla más. Quienes somos absolutamente legos en economía podemos hacernos una vaga idea de este trasfondo científico, gracias a un librito que acaba de traducirse al español con el título Sin rumbo, de John B. Taylor. En él se resume en un lenguaje sencillo y sin fórmulas matemáticas las conclusiones a las que el prestigioso catedrático de la Universidad de Stanford ha llegado en varios de sus trabajos de los últimos dos años. A decir verdad, sí que aparece una fórmula hacia el final (pág. 103), aunque no en lenguaje algebraico. Es la famosa Regla de Taylor, debida al propio autor, que ya la enunció en 1993:

r = 1,5 p + 0,5 y + 1

Donde r es el tipo de interés a corto plazo, p la tasa de inflación e y la distancia entre el PIB y su nivel tendencial*. En resumidas cuentas, esta expresión nos dice qué tipos de interés deberían fijar los bancos centrales, si queremos mantener el crecimiento económico reduciendo al máximo los periodos de recesión. Justo lo que no hizo la FED en los años 2002-2004, durante los cuales mantuvo los tipos entre el 2 y el 1 %, cuando según la Regla de Taylor deberían haberse movido aproximadamente entre el 2 y el 4,5 %.

Taylor nos muestra mediante esclarecedores gráficos la relación de causa-efecto entre la errónea política monetaria y la burbuja inmobiliaria, así como las consecuencias de las medidas adoptadas por los gobiernos de Bush y Obama, que no hicieron más que agravar la situación. Pero cronológicamente, los responsables principales del desastre financiero han sido los bancos centrales, con la Reserva Federal americana a la cabeza.

¿Por qué se apartaron de la senda correcta? Taylor no entra en esta cuestión en su breve opúsculo. Presumiblemente, la crisis de las punto com y los atentados del 11-S llevaron a las autoridades monetarias a pensar que debían saltarse los principios que tan buenos resultados habían dado en los años ochenta y noventa, a fin de que el sistema financiero no se tambaleara. Paul Krugman, uno de los responsables intelectuales de la burbuja inmobiliaria (supongo que por eso le darían el Nobel), ha afirmado que, según la Regla de Taylor, los tipos de interés actuales deberían ser ¡negativos! Si esto es así, no parece que el principio sea una guía infaliblemente sensata. Pero, como el autor de la ecuación ha replicado, resultados absurdos como estos son los que arroja la fórmula cuando se introducen en ella meras estimaciones, no datos observables.

Las aportaciones del profesor Taylor no se limitan a la fórmula que lleva su nombre, ni al campo académico. Como Subsecretario del Tesoro con el gobierno de Bush, se encargó de congelar los activos financieros del terrorismo tras la destrucción de las Torres Gemelas, con resultados elogiados por la Comisión 11-S del Congreso. Así, mientras unos recomendaban hinchar burbujas, otros asfixiaban económicamente a los terroristas.

Y aquí en España, mientras unos hacen chistes idiotas sobre las siglas de FAES y Falange Española, la fundación de Aznar realiza una meritoria labor de difusión del pensamiento liberal y del debate intelectual serio. Por ejemplo, publicando este utilísimo libro de John B. Taylor.
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* Otros lugares muestran una versión más técnica de la ecuación, en la que los parámetros p e y se descomponen en otras variables. Pero en esencia, la idea es que los tipos de interés deberían ser una función determinada de la inflación y del crecimiento. En el artículo de 1993, la fórmula aparece expresada así:

r = p + 0,5 y + 0,5 (p - 2) + 2

Lo que equivale a:
p + 0,5 y + 0,5 p - 1 + 2 =

= 1,5 p + 0,5 y + 1

Que es lo enunciado en lenguaje informal en la página 103.

jueves, 21 de enero de 2010

El monumento más feo de Tarragona

Libertad Digital y esRadio han puesto en marcha un concurso para elegir el monumento más feo de España. He participado subiendo la foto de una escultura situada en una de las entradas a Tarragona que, aunque no me parece la más fea de España, no desmerece del todo en esta colección de horrores.


He acompañado la foto con el siguiente texto:

Escultura situada en la entrada de Tarragona por la A-7 (41º7'28,84'' N y 1º14'44,16'' E), perpetrada por el escultor israelí David Soussana. [Se titula "Adam" y se supone que representa la igualdad de géneros y razas. Se instaló en 1997 junto a la muralla romana, para hacerle la pelota a la UNESCO y que se declarara a Tarragona Patrimonio de la Humanidad. Una vez conseguido el objetivo, unos años después, se retiró lo más lejos posible del centro de la ciudad. En el año 2000 la UNESCO concedió el premio Together Woman a siete mujeres españolas sobresalientes: El trofeo era una versión en miniatura de esta escultura.]

La verdad es que no sé qué es peor, si esos muñecos recortados de hierro, o la explicación que en su día dio el artista, unas banalidades bochornosas acerca de la paz, el respeto, la solidaridad y la tolerancia. A Mr. Bean le hubiera gustado. El alcalde en aquel momento era Joan Miquel Nadal (CiU), responsable también de haber dedicado una plaza (rotonda, más bien) en Tarragona a Salvador Allende. ¿Creían que la memez derechiprogre sólo está en el ayuntamiento madrileño?

miércoles, 20 de enero de 2010

La maldad sin límites del Imperio

Sabíamos que el “capitalismo salvaje” tiene la culpa de todos los males. Tiene la culpa, ante todo, de la pobreza en el mundo... a pesar de que en los últimos dos siglos ha generado el mayor crecimiento económico de toda la historia, y centenares de millones de seres humanos han podido acceder a unos niveles de vida que antiguos príncipes no hubieran podido soñar siquiera. El capitalismo, por supuesto, tiene la culpa de las guerras... a pesar de que todos los conflictos bélicos del siglo pasado y del actual han sido provocados por Estados ferozmente intervencionistas, autoritarios o totalitarios. El capitalismo, qué duda cabe, tiene la culpa del calentamiento global, y si en los próximos años se produce un enfriamiento global... también será culpa del capitalismo. La industria capitalista, en fin, tiene la culpa de la deforestación y la contaminación, a pesar de que los agricultores llevan milenios talando bosques, y de que los niveles de contaminación de los países del “socialismo real” fueron muy superiores a los del mundo libre.

Por si todas estas calamidades no fueran suficientes, al capitalismo, o más concretamente a la CIA, se la ha llegado a culpar de la epidemia del sida, a pesar de que los científicos han datado los orígenes del virus entre finales del siglo XIX y principios del XX.

Pero lo que nos faltaba por leer son unas declaraciones de Hugo Chávez (quién si no), culpando a la marina de Estados Unidos de haber provocado el terremoto de Haití. Es decir, que a la pobreza, a las guerras, al cambio climático y a las enfermedades, ahora habrá que sumar las catástrofes naturales en el debe del pérfido sistema capitalista, o del malvado imperio yanqui, como prefieran.

Es fácil ver el lado chusco de estas fantasías paranoicas, y tratar de imaginarnos cómo debe ser la máquina de hacer terremotos. Acaso podría servir para el guión de la próxima película de James Bond. Pero no nos engañemos. La anécdota nos ilumina acerca de la estrategia coherente y sistemática del pensamiento totalitario a lo largo de décadas. Para compensar los estragos causados por el comunismo, cifrados por la historiografía seria en unos cien millones de muertos, es necesario (ya que es harto difícil negarlos u ocultarlos) acumular hecatombes en el otro platillo de la balanza, en el que militan los Estados Unidos. Sólo así podremos relativizar el insondable sufrimiento causado por las ideologías colectivistas, y seguir presentándolas como una alternativa.

domingo, 17 de enero de 2010

¿Cómo llamaremos ahora a la extrema derecha?

Últimamente he observado en mi barrio un cierto incremento de pintadas de contenido ultraderechista y xenófobo. En la persiana de un locutorio, por ejemplo, se puede leer en grandes letras: “España blanca”, con una esvástica torpemente ejecutada debajo. Un periódico de provincias titula hoy, trascendiendo el ámbito local: “Los grupos neonazis rebrotan en España abonados por la crisis” (Diari de Tarragona). Y El Mundo publica una entrevista al dirigente de la formación ultraderechista Plataforma per Catalunya, Josep Anglada, a propósito de la polémica generada por la decisión del ayuntamiento de Vic de no empadronar a inmigrantes ilegales.

Los medios de comunicación apuntan a la crisis económica y a una mala política de inmigración como factores que alimentan a estos grupos. Estoy de acuerdo. Cuando las políticas socialdemócratas destruyen empleos y riqueza, dos son las posibles reacciones de la sociedad: Demandar una mayor liberalización (reducción de impuestos, reforma laboral, recorte del gasto público), o bien todo lo contrario, exigir aún más intervencionismo, más gasto “social” y subidas de impuestos “a los más ricos”. Lo primero sería lo racional: Si un modelo ha fracasado, lo lógico es ensayar otro distinto (sobre todo si en realidad ya está más que probado y contrastado, como es el caso). Sin embargo, por desgracia en ocasiones sigue triunfando lo segundo, es decir, el populismo. Y los programas de los partidos ultraderechistas rebosan de este brebaje.

Sumemos a esto una política de inmigración irresponsable, que favorece la llegada incontrolada de extranjeros, los cuales desde el primer día reclaman todas las prestaciones del Estado del Bienestar, sin que en justa contrapartida se les exija el menor esfuerzo de integración. Todo lo contrario, desde la administración y las ONG se cultiva con frecuencia su victimismo, instruyéndolos en las artimañas necesarias para acceder a los numerosos subsidios y ayudas que sufragamos los contribuyentes autóctonos.

Tenemos aparentemente el terreno abonado para la demagogia xenófoba. Pero a ese victimismo le conviene exagerar el peligro de la xenofobia y el racismo. No hay que perder de vista que en las últimas legislativas los grupos que atizan estas emociones alcanzaron menos del 0,25 por ciento de los votos. En España, por suerte, no existe un partido comparable en influencia al FN francés o al BNP británico. ¿Cuál ha sido (hasta ahora, al menos) la razón de ello?

La explicación favorita de la izquierda es que en España, los votantes de extrema derecha votan al PP, porque lo ven como el heredero del franquismo. Pero en realidad, yo creo que ocurre exactamente lo contrario. El perfil del potencial votante de la extrema derecha no es Martínez el facha, la caricatura de Kim en El Jueves (especie obviamente en vías de extinción) sino más bien cierto joven radicalizado de clase media, que lo mismo puede inclinarse por la izquierda antisistema que por los grupos de estética neonazi... O por el PSOE. Mucho más, desde luego, que por un partido aburridamente conservador como el PP.

La sempiterna estrategia izquierdista de presentar al PP como un partido de fachas, que llega al delirio cuando a una dirigente de trayectoria inequívocamente liberal como Esperanza Aguirre se la incluye en la “derecha extrema”, resta muchos más votos a la derecha de los que podría obtener de los Martínez el Facha que aún queden, y que se crean que el partido de la presidenta de Madrid es el suyo. De hecho, lo que cabe preguntarse es qué haría la izquierda si en España surgiera un grupo de ultraderecha verdaderamente relevante, no los meros grupúsculos que hasta ahora se han disputado unos pocos miles de votos. ¿Cómo lo definirían, tras años de llamar fascista, de extrema derecha o derecha extrema al Partido Popular?

Si se consolida algún día la extrema derecha en nuestro país, quizá no estarán exentos de responsabilidad aquellos que han vaciado de sentido la expresión, aquellos que han hecho sonar tantas veces la sirena de alarma que la han convertido en inservible, metiendo en el mismo saco a liberales, conservadores y extremistas antiliberales.