sábado, 4 de julio de 2009

Los vómitos gráficos de Romeu

Carlos Romeu Müller, el dibujante de El País que firma Romeu, ha estado de actualidad últimamente porque sus viñetas antisemitas han provocado la más que justificada indignación de algunos congresistas norteamericanos, y de nuestra comunidad judía. Pero además del odio a Israel, sus ilustraciones se caracterizan por un odio enfermizo a la derecha y a la Iglesia, contra las cuales no duda en recurrir a un indigerible estilo panfletario, soez y pueril a un tiempo.

La filosofía progre de Romeu se sustenta en dos o tres clichés marxistoides, como que la culpa de que haya pobres es de que haya ricos, que el número de los primeros no deja de aumentar, que el capitalismo no es ecológicamente sostenible, o que la cultura por definición es de izquierdas. Todo puras patrañas, como sabe cualquiera que se moleste en leer y pensar un poco por su cuenta.



Pero donde este tipo parece encontrarse más a gusto es en el insulto y el escarnio a los personajes que juzga representativos de la “derechona”. A Bush, que nunca ha ocultado ser abstemio por culpa de su alcoholismo, le sugería que se quedara en su rancho tejano emborrachándose. Y a Aznar, porque en una ocasión protestó contra los excesos paternalistas de la DGT, le atribuía la propuesta de que se pueda conducir a 230 km/h “y mamado impunemente”. En otra viñeta, a Bush lo define como “una bestia ambiciosa”, y a sus votantes, como “duros de mollera”. Como se ve, humor sutil y de trazo fino.

A la Iglesia, a la cual dedica numerosas ilustraciones, la caracteriza zafiamente como nostálgica de los autos de fe. Y los que se oponen a Educación para la Ciudadanía, es porque están interesados en formar a una juventud de “fachas y meapilas”.

Para la Cadena COPE reserva algunas de sus viñetas más mediocremente sectarias. Dice que a la Iglesia le da igual que su programación la confeccione el diablo y al micrófono se ponga Lucifer, mientras le sea rentable. Y a propósito de una noticia sobre que supuestamente España es el país que más contamina el aire, apostilla: “Y eso sin contar lo que respira el PP y vomita la COPE.”

Por supuesto, esta ferocidad con la oposición conservadora y con la Iglesia se torna solícita propaganda gubernamental cuando quien se halla en el poder es el PSOE. Vean cómo defendía, con impúdico servilismo, la negociación con ETA, cuando tocaba hacerlo:


Por último, resulta ya revelador de un odio verdaderamente patológico al PP, a Aznar y a Bush, cuando llega al extremo de afirmar que el PP no es mucho mejor que ETA o que Al Qaida, y que los iraquíes detestaban más a Bush, Blair y Aznar que a Sadam Hussein.


Brutalidades como estas, que recuerdan la agitación más sucia de que es capaz la extrema izquierda (o la extrema derecha, que en esto se parecen como dos gotas de agua), me llevan a tratar de imaginar el tipo de persona a la que puede hacerle gracia semejante basura. Y me temo que es bastante común. Se le suele llamar progre, y encima está orgulloso de serlo.