Una de las batallas ideológicas más agotadoras, pero necesarias, es la que genera el análisis de los efectos perversos de las ideologías emancipatorias. Es agotadora porque te llueven las críticas de izquierda pero también de muchos liberales, que andan bastante confundidos. Es necesaria porque las dichas ideologías son el caballo de Troya del estatismo, de un totalitarismo de nuevo cuño que sólo algunas mentes lúcidas (desde un Tocqueville a un Aldous Huxley, por citar dos ejemplos heterogéneos) han atisbado.
Tras el aborto, el matrimonio homosexual o la eutanasia late con fuerza el núcleo de estas concepciones que pretenden ignorar milenios de evolución biocultural, que tratan de transformar al hombre sin el menor asomo de duda acerca del derecho que les asiste para ello, ni de los resultados. Los portaestandartes de las ideologías emancipatorias, a menudo partiendo de una ignorancia verdaderamente cósmica, pretenden redefinir qué es un ser humano y qué no lo es, la naturaleza del bien y del mal y el sentido de instituciones tan contrastadas como la familia y el matrimonio. Para ellos la experiencia no cuenta en absoluto, y se guían exclusivamente por prejuicios recientes de una espantosa simplicidad, que se resumen en la defensa de un sentimentalismo hedonista que lo justifica casi todo.
El resultado es la atomización de la sociedad en un agregado de individuos dependientes, material y espiritualmente, del Estado, es decir, de una minoría burocrático-política que a todos los efectos funciona como un despotismo oriental tradicional... Paradojas de la modernidad.
Por cierto que hace tiempo que no leía un artículo que explicara esto de manera tan magistral como el de Alberto Gómez Corona, que publica Libertad Digital. Es de esos textos que hay que guardar y hasta imprimir en letra grande. No dejéis de leerlo.
jueves 21 de mayo de 2009
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4 comentarios:
Amig@ Blogger:
Los amigos de Jaime Mayor Oreja queremos hacerle más presente en la red en esta campaña electoral.
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¡Muchas gracias!
Los amigos de Jaime
El comentario de los "amigos de Jaime" es una falta de consideración, embutido sin venir a cuento. Metida de pata típica del PP... Mal favor hacen quedando como spammers cojoneros.
En cuanto al artículo: Los socialistas de todos los partidos justifican sus visión del estado paternalista en la falsa y peligrosa premisa de que en la sociedad abundan los individuos incapaces, por lo que hay que protegerlos y guiarlos. De esa manera es normal que haya que levantar un estado fuerte que nos diga qué hacer, cómo hacerlo, cuándo hacerlo. Todo para garantizar una felicidad estereotipada mediante la eliminación de responsabilidades y la profusión de derechos sin contraprestación de obligaciones.
El gran peligro deviene de que si se acepta como buena esa premisa, la primera conclusión lógica es: " si esa gente no es capaz de decidir y programar su propia vida, ¿cómo coño se les considera capaces de poder votar para elegir un gobierno que rija el destino de todos?". Es inseparable lo uno de lo otro. Tanto que los estados paternales siempre derivarán hacia tiranías burocráticas, jamás hacia más libertad, riqueza o prosperidad. Pues sólo en libertad y con ciudadanos responsables se puede generar riqueza y progreso. Cuando tratas a la población como niños, como niños se comportarán. Y los niños sólo comen, duermen y cagan. Nunca traen un salario a casa los muy gandules e improductivos...
Por eso toda la construcción moral de estos estados paternalistas es ante todo edonista. Y el edonismo como máxima siempre es consumidor de recursos, nunca generador de nada (a lo sumo de niños, pero con el aborto y la píldora ni eso).
Occidente está en un proceso gigantesco de autodestrucción. El intervencionismo gubernamental y la moral políticamente correcta están consumiendo los recursos acumulados sin generar absolutamente nada que los reponga. Todo es cortoplacismo, placer, inmediatez. Y la debacle ya ni siquiera está a largo plazo ni en la incertidumbre. Está a veinte años vista y viene como un toro bravo hacia nosotros que la llamamos con un paño rojo teñido, entre otras cosas, con la sangre de nuestros hijos...
Por norma los profetas que mandaba Dios a su pueblo eran objeto de mofa. Cuando nos mandó a su Hijo no se nos ocurrió mejor cosa que clavarlo en una cruz. Supongo que esperar por medio de la razón y el dialogo cambiar el curso que sigue nuestra sociedad hacia otra cagada de proporciones bíblicas no deja de ser prueba de una soberbia atroz. Tendremos que armarnos de paciencia, adaptarnos e irnos preparando para cuando la gente esté dispuesta a escuchar... Que será más o menos cuando la mierda le llegue a la altura de las cejas... La madurez sólo puede adquirirse pasándolo mal. Y mientras papá estado haga todo lo posible para que los "incapaces" sufran lo menos posible a costa de una minoría productiva, la mayoría seguirá queriendo el biberón...
Gracias por el elogio inmerecido y por linkar el artículo ;)
Si, el hedonismo es lo que queda cuando la sociedad se va desvertebrando, ya que los lazos y las lealtades son todos los compromisos a largo plazo entre las personas y los grupos.
En el fondo esto es una desvertebración orteguiana buscada desde arriba.
Asi que se podria decir que los totalitarios y el hedonismo son siempre aliados en la fase de destrucción. Por eso las revoluciones son tan salvajes y violentas.
Luego viene la fase de esclavitud, claro, en la que el Líder revolucionario acaba con la anarquia y crea un régimen de esclavitud.
Pues parece que los nuevos socialistas están consiguiendo juntar el primer paso con el último. están cambiando libertad por esclavitud sin que la gente se entere.
De nuevo gracias ;)
Alberto Gómez Corona
Muy bien visto el vínculo liberacionismo sesentayochista-estatalismo, CLD. Es algo que no han visto nuestros liberales estilo "libertarian" (los que desprecian el conservadurismo social -antiabortismo, natalidad, familia, religión- y aprueban la ingeniería social zapaterista: matrimonio gay, divorcio exprés, ampliación del aborto, etc.).
La introduccción de esos "nuevos derechos" hace a la sociedad MÁS dependiente del Estado, y no menos. No porque comporten prestaciones positivas de la Administración (aunque, en el caso del aborto, sí lo hace: además de la "educación gratis" y la "Sanidad gratis", el Estado nos debe ahora el aborto gratis y el cambio de sexo gratis: en Andalucía, ponerte un implante dental te cuesta una ruina, pero si te quieres cambiar de sexo, no te cuesta un duro). Sino en un sentido más sutil: psicológico y moral. El Estado aparece como el "liberador" que ha "extendido derechos" y "combatido prejuicios". Las mujeres abortistas, los gays casados, etc., quedan en deuda moral con Zapatero.
Más aún: Zapatero está enviando un mensaje moral a los millones de españolas que han abortado en los últimos 24 años, y que se debaten quizás con el remordimiento: "lo que hicísteis era lo correcto". Lo que hacían antes los confesores -lavar culpas- lo hacen ahora los legisladores "emancipatorios". "No hay problema, no te reconcomas: hiciste lo correcto, ejerciste tu derecho, sólo cuestionado por los reaccionarios y los ultramontanos: mira, por si te quedaba alguna duda, ahora voy yo y lo legalizo definitivamente".
Las que aborten a partir de ahora, también quedarán vinculadas al gobierno y al PSOE por un sutil hilo moral. En los primeros años del comunismo chino, cuando se inició la colectivización de las tierras, el gobierno OBLIGABA a veces a toda la población de la aldea a participar personalmente en la lenta ejecución del terrateniente o el "kulak" local: se trataba de crear un vínculo de corresponsabilidad moral: "nos hemos manchado las manos de sangre juntos; nos debemos lealtad a partir de ahora". Matar juntos une mucho.
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