Existen varias razones por las cuales el gobierno de Rodríguez Zapatero me produce la indignación y la repulsa más profundas: La más grave, moralmente, es sin lugar a dudas la ley del aborto libre, que supone legalizar lo que ya se está produciendo de hecho, el aborto de miles de fetos perfectamente viables, sin que sea ya necesario siquiera el pretexto de una "depresión" de la madre. Sin embargo, a veces determinados hechos aparentemente menores destacan por su carácter simbólico, y nos sacuden con la fuerza de una revelación. Acabo de llegar a casa de la caragolada de Lérida, o sea, un domingo de comer, beber y montar con mis hijos en las atracciones de la feria. O dicho de otro modo, que hoy no he seguido la actualidad para nada. Y ahora, leyendo Libertad Digital, me encuentro con esto: "El PSOE pide que los niños jueguen a la comba y las niñas, al fútbol".
Atención: No se trata de que alguna lumbrera del partido socialista haya expresado un mero deseo, como da a entender un titular algo torpón (soy fan de LD, pero como decían los clásicos, a veces Homero también se dormía), sino de una iniciativa formal presentada en el Congreso para que por ley, los profesores "puedan controlar desde la más tierna infancia" los juegos de los niños para que no reproduzcan "roles sexistas".
Aquí lo de menos es la tontería feminista de negar las diferencias congénitas entre los sexos, que ya he criticado en otras ocasiones. El pretexto podía haber sido igualmente erradicar los juegos "belicistas", o cualquier otro. También lo de menos es si esta propuesta acabará prosperando o no, porque en caso afirmativo vendría a sumarse a una ya larga lista de fechorías del partido en el poder, sin olvidamos del tripartito catalán, que pretende también controlar la lengua utilizada por los niños en el patio del colegio.
Lo sobrecogedor de la noticia es la mentalidad profundamente totalitaria que deja traslucir. Estos tíos quieren cargarse incluso la espontaneidad de los niños que hayan sobrevivido al aborto, y se atreven ya a proclamarlo descaradamente. Si queréis, es sólo un símbolo, pero creo que difícilmente el peor enemigo de los socialistas podía haberse inventado un gesto más desaforado para retratarlos. Posiblemente la propuesta, ante los problemas aparentemente más importantes que aquejan al país, como sugiere el propio redactor de LD (que ya digo, hoy no ha estado fino), acabe pasando desapercibida, pero no debería hacerlo. Porque no existe problema más grave que la libertad humana, y apenas se me ocurre una forma más repugnante de erradicarla que esta, que el Estado sistemáticamente llegue a "interferir de manera determinante" (aquí sí que vale) en la inocencia de los niños.
De pequeño tuve una maestra que cuando nos veía una pistola de juguete, nos la confiscaba. Aún recuerdo mi asombro de niño de ocho años al verla llorar cuando murió Franco. Aunque la señora era ya un poco mayor (a mí al menos me parecía vieja), no me sorprendería que hubiera tenido tiempo de evolucionar a progre, es decir, de un autoritarismo a otro, como tantos otros. Pero por supuesto, su capacidad de coaccionar nuestra libertad era irrisoria, no estaba sostenida por un aparato estatal, ni siquiera por una ideología coherente.
Creo que incluso aunque prosperase esta aberración, las niñas seguirán jugando con muñecas, si les da la gana, y aunque sea a escondidas. Pero me inquieta y me repugna que haya quien maquine borrar las diferencias entre niños y adultos, que trate a los adultos como a niños, y a los niños les inculque escrúpulos e hipocresías de adultos. Y me parece tan definitorio de esta camarilla odiosa que nos gobierna, que no puedo pasarlo por alto. Hay que decirlo bien claro y repetirlo mil veces: El socialismo es exactamente esto. Controlar, controlar y controlar, y si puede ser desde la más tierna infancia mejor.
ACTUALIZACIÓN: A media mañana ya se podía acceder al texto de la "Proposición no de Ley relativa a la promoción de juegos infantiles no sexistas en el ámbito escolar". Nótese la contradicción de pretender regular tanto el juego "reglado" como el "no reglado". En realidad, claro, se pretende prohibir el juego no reglado. Y obsérvese también el verbo empleado en "se eliminen estereotipos que mantengan los roles machistas". ¿Cómo harán para eliminarlos? ¿Avergonzarán a los niños que incurran en el pecado de lesa ideología de género? ¿Los castigarán? ¿Apercibirán a los padres? Y si extendemos esto a la promoción de la "cultura de la paz", ¿prohibirán un día que los niños jueguen a pegar tiros? ¿Les obligarán a sentarse a "dialogar"? Es todo a la vez tan estúpido y siniestro...
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7 comentarios:
Como sigan así, un día de éstos propondrán en el Congreso esa marca inconfundible del igualitarismo izquierdista que eran los uniformes chinos impuestos por Mao. Y es que ya se sabe, eso de que cada uno vaya vestido de una forma genera muchas desigualdades...
Lo peor de todo es que si preguntas por la calle, muchos responderan: "baah, pues yo no lo veo mal!"
Creo tambien que tienen otros fines a largo plazo: piensan que obligar a las niñas a jugar a juegos de chicos, debilitara su instinto maternal una vez mujeres => mas abortos, amen de hacerlas menos capaces de cuidar de sus futuros hijos lo caul les obligara a ponerlos en guarderias o sea a depender del estado. Y esos nińos de guarderia se les podra moldear ya enb edad muy temprana: todavia me acuerdo de las "cancioncitas" que una cuidadora de la guarderia le cantaba a mi hija.
¿Uniformes chinos con gafas de diseñadores famosos? No suena mal. Sería lo que podríamos llamar estética grouchomarxista - "señora estos son mis principios y si no le gustan tengo otros".
Es curiosa la relación que tienen contra los niños los progres:
1.- primero les quieren abortar
2.- luego les quieren extraer de su núcleo familiar
3.- por último, quieren mantener relaciones sexuales con ellos
Los progres quieren a los niños o muertos o obedientes o sumisos sexualmente.
Se da en Zapatero la mezcla de idealismo, ignorancia y corrupción que todos los monstruos de la historia han presentado en mayor o menor medida. Veremos qué sale de esto.
Soy un hombre y confieso que me gustan las mujeres. Este nick que uso empezó como una broma y con él me he quedado.
Con uno de los compañeros con que compartí piso en su momento, tomamos la decisión de miccionar sentados en el retrete, con el fin de evitar las desagradables gotitas de pipí que acaban salpicando la taza. Analizándolo comprendo que en realidad nos comportábamos como unos revolucionarios que se rebelaban democráticamente contra la barbarie machista impuesta por una sociedad patriarcal y falocrática. Modestamente, elevo la voz desde aquí para defender la abolición de los mingitorios segregados, que evocan los peores momentos del Apharteid. Pienso organizar una campaña cambiando letreros y usando los baños públicos del sexo opuesto. Estoy dispuesto a convertirme en la Rosa Parks del siglo XXI
¡Sí!, ¡meemos!
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