Significativamente, son palabras muy similares a las que emplea cierto progre latoso como título de un post publicado hace más de dos años en un blog inactivo, y que dice lo siguiente:
Sobre la libertad de expresión propongo la siguiente máxima: "La expresión que propugne limitar derechos más fundamentales que el de la libertad de expresión no debe ser libre."
Casos: Apología del terrorismo (contraría el derecho a la vida), apología del franquismo (contraría la libertad de conciencia, de reunión, de manifestación, etc.), insulto (contraría la dignidad del receptor).

Por alguna razón, nuestro entrañable progre ha llegado a la conclusión de que la libertad de conciencia, de reunión, de manifestación e incluso algo que llama "dignidad del receptor" son más fundamentales que la libertad de expresión. No debe extrañarnos: una de las tácticas favoritas de la izquierda consiste en recortar derechos pretextando la defensa de otros derechos, reales o inventados para la ocasión, que por supuesto se consideran superiores a los viejos derechos burgueses. La fecundidad de la máxima es por ello inagotable. Podemos por ejemplo prohibir la defensa del mercado libre, arguyendo que "contraría los derechos de los trabajadores", los cuales serían más importantes que la libertad de expresión. Vamos, que podemos prácticamente prohibir todo lo que no concuerde con el Pensamiento Mao, o aquel que esté vigente en cada momento o lugar. ¿No es magnífico?
Nota: No crean que ahora me ha dado por la arqueología de blogs progres. Ha sido googleando a partir del nick de un comentarista que últimamente la ha tomado conmigo, como he dado con esa "defecación colateral", como el propio autor la define.

5 comentarios:
La acusación del titular es irrisoria puesto que la máxima propuesta no es más que una interpretación del espíritu que fundamenta el artículo 20.4 de nuestra constitución. Además citas mal a Lenin para tergiversar mis palabras, ya que éste, supuestamente, no puso en cuestión el objeto de la libertad (el negocio de los filósofos morales), sino su propia necesidad política (¿libertad?, ¿para qué?).
Más preocupante para la libertad de expresión me parece el hecho de que el autor de un espacio habilitado para la discusión de ideas se dedique a rebuscar en los cubos de basura cibernéticos con la malsana esperanza de que al arrojarles algún trapo sucio aquellos que en público le llevan la contraria desistan de su labor. Estéticamente queda horroroso, como una pataleta infantil y ruidosa de quien se siente impotente para rebatir a su contrincante.
Aún así no hay mal que por bien no venga, y es posible que me decida a resucitar el blog para ponerlo al servicio de la lucha contra el fascismo posmoderno que tratan de implantar los demagogos del liberalismo impostado, nostálgicos del franquismo, nacionalcatólicos y demás morralla ultraderechista internauta.
mikimoss,
ah, reconoces que es un trapo sucio...
Ahora en serio: Para nada quiero que desistas de tu labor, ya me gusta que los progres me lean e intervengan. Se anima más la cosa.
Si alguna vez no te contesto (hasta ahora no te podrás quejar), créeme que será por falta de tiempo, no por desprecio, y mucho menos por sentirme "impotente para rebatir a su contrincante".
Ah, y tu primer párrafo no es digno de ti: no hay quien entienda qué quieres decir. Pensaba que los de ciencias erais más claros.
El mundo necesita una lista en orden descendente de los derechos ordenados por su importancia comenzando por el derecho a la vida y terminando con el derecho a sacarse los mocos en público, un derecho al que me niego a renunciar.
¡¡¡Prometo no tener nada que ver ni con las defecaciones ni con los colaterales!!!
Si que te has ido lejos para encontrar a un tonto.
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