martes 1 de septiembre de 2009

La técnica de la inversión

La técnica de la inversión es la técnica propagandística básica de la izquierda. Consiste en esencia en atribuir a determinadas ideas o instituciones efectos exactamente contrarios a los verdaderos, con el fin de desacreditarlas. Aunque los ejemplos cotidianos son innumerables, destaca especialmente, por ser el marco dentro del cual se sitúan muchos de ellos, la inversión del concepto de mercado libre o capitalismo.

La economía de mercado es la causante del mayor incremento de riqueza de la historia. En los últimos dos siglos, y especialmente en el último medio siglo, ha sacado de la miseria a millones de seres humanos, tanto en Occidente, donde se inició la revolución industrial, como en los países subdesarrollados. En cambio, para la izquierda las cosas son exactamente al revés, pues culpan al capitalismo de la miseria en el mundo, y de hecho han popularizado tanto esta idea que ha entrado hace tiempo a formar parte de la (seudo)sabiduría convencional.

Otro ejemplo, especialmente revelador de lo insidioso de esta técnica, lo proporciona la doctrina católica sobre el sida. Existen estudios que demuestran que la mejor política para contener esta epidemia en África es promover la disminución de la promiscuidad y favorecer la monogamia, precisamente lo que defiende la Iglesia. El condón, por sí solo, en una población que mayoritariamente no sabe leer el folleto de instrucciones, y en el mejor de los casos es instruída con una única demostración, no sólo es menos eficaz, sino que tiene fácilmente un efecto favorable a la promiscuidad. Pues bien, como es sabido, para la izquierda el Vaticano por su oposición al preservativo es responsable de la propagación del sida en el continente africano, con lo cual la Iglesia pasa de ser una institución (creencias religiosas aparte) objetivamente útil contra la enfermedad, a ser prácticamente la culpable de un genocidio.

Desde un punto de vista meramente instrumental, la técnica de la inversión es de una eficacia insuperable. Permite a la izquierda revestirse de indignación moral, lo cual genera empatía y al mismo tiempo desactiva o intimida a las reacciones en contra. Los dictadores y totalitarios siempre han tenido claro que la mentira, cuanto más grande, mejor, porque psicológicamente estamos menos preparados contra ella, de la misma manera que andando tranquilamente por la calle, uno espera menos recibir un fuerte golpe que un simple empujón. “Polonia ataca a Alemania”, tituló la prensa alemana hace 70 años, cuando Hitler invadió Polonia, iniciando la segunda guerra mundial. Desde entonces, sus aprendices no han desaprovechado el tiempo.

13 comentarios:

Curro dijo...

Hola, Carlos.

No son sólo los estudios (el de Edward Green, científico de Harvard, por ejemplo). Es también el ejemplo de Uganda, el único país africano que ha conseguido hacer retroceder al SIDA de forma sustancial (de un 17% de población infectada a un 5%) con la estrategia ABC (abstinence-be faithful-condoms = abstinencia [antes del matrimonio] - fidelidad [en el matrimonio] - condones [si uno no es capaz de cumplir las dos anteriores]).

Cuando uno les saca el caso ugandés a los progres ... se agarran como clavo ardiendo a la presencia de la C en la fórmula mágica. Insisten en que ABC ha triunfado a pesar de la Iglesia (que no aprueba C), y no gracias a ella. Cualquier cosa, antes que renunciar a su amado mantra según el cual "el Papa es responsable de millones de muertes por SIDA".

No parecen haber reparado en que los demás países africanos han aplicado durante décadas políticas de "sólo C" ... y siguen estragados por la pandemia. Ergo, parece que el "hecho diferencial" ugandés (y la clave de su éxito) no es la C, sino la A (abstinencia) y B (fidelidad conyugal), ¿no?

Por otra parte, la ética sexual católica es un todo indescomponible. ¿De verdad creen los progres que los africanos van a hacer caso de la prohibición de los anticonceptivos ... y en cambio ignorar la prohibición [mucho más importante] de las relaciones pre- o extramatrimoniales? "Me acuesto con quien me da la gana [en abierto desafío a la doctrina católica] ... pero eso sí, sin condón [pues el Papa lo prohíbe]". ¿De verdad creen los progres que algún africano razona así?

Pues nada, no hay manera de hacérselo entender. Me he peleado con infinitos progres a propósito de este tema. Imposible hacerles aceptar lo obvio. La experiencia ugandesa atenta demasiado directamente contra su "religión", cuyo primer mandamiento reza: "tendrás sexo con quien te dé la gana". Por otra parte, no es fácil desprenderse de su amada caricatura del "Papa exterminador de africanos".

Anónimo dijo...

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/06/Stab-in-the-back_postcard.jpg

Curro dijo...

En cuanto al otro tema, todo progre sabe que "el capitalismo se basa en la codicia y la explotación", "los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres", "la globalización neoliberal agudiza las desigualdades", etc. ¿Qué sentido tendría su vida si llegaran a admitir lo contrario (o sea, la verdad: la distancia entre países ricos y pobres se ha RECORTADO en los últimos 30 años, gracias a la "globalización neoliberal")?.

Se me ha ocurrido un nuevo dogma progre que sintetiza los dos asuntos: "la libertad sexual es buena, la libertad económica es mala".

octopusmagnificens dijo...

Curro, ahí has desarmado a los progres. El sexo hay que tenerlo con quien nos diga Joseph Ratzinger. ¡Seamos liberales!

Curro dijo...

Bueno, Octopus: simplemente, estás concediendo que coincides de medio a medio con los progres en materia de ética sexual, por muy radical que sea tu discrepancia en otros campos.

¿O no?

Lo que no entiendo es que me acuses de "falso liberal". ¿No puede un liberal tener criterios ético-sexuales "conservadores"?

Y, sobre todo, aquí no estábamos discutiendo cuán despendolado deba ser un liberal, sino si es cierta el famoso mantra progre según el cual "el Papa es culpable de millones de muertes por SIDA". Para comprender que esto es falso, basta cierto conocimiento de los hechos (el caso ugandés, por ejemplo) y de la doctrina católica (con independencia de que se comparta o no).

Te veo muy inclinado a expulsar del club liberal a cualquiera que tenga creencias religiosas. Mal asunto.

Anónimo dijo...

Es cierto que hay una progresía de manual, que sigue mantras y acepta ideas en bloque aunque sean incoherentes o choquen con la realidad. Pero del mismo modo hay una derecha así. El principio de inversión también se aplica en la derecha, y con notable éxito. Así, la culpa de la crisis financiera no es del funcionamiento desregulado de muchos productos financieros y del apalancamiento fuera de control de entidades que escapaban al marco regulatorio de los bancos... es precisamente el excesivo control (o el control desacertado, o el control lo que sea) el que ha provocado esta situación. Toma del frasco. También se aplica el principio de inversión cuando se afirma que hay más protección social cuantos menos impuestos se paguen. Pero, bueno, va con la naturaleza humana. La inversión es una buena forma de lidiar con la disonancia cognitiva, en la izquierda y en la derecha.

Curro dijo...

Anónimo: de acuerdo, la mente tiende a las explicaciones simples, por razones obvias de economía de esfuerzo y necesidad de orientación.

Pero me parece injusta esa "simetría en la simplificación" (tan mantrosa es la derecha como la izquierda). La izquierda -al menos, en los últimos tiempos- es mucho más dogmática y alérgica a la "falsabilidad" de sus mantras que la derecha liberal. La prueba es que el concepto mismo de falsabilidad ... procede de un gran liberal (Popper).

Todos tendemos a los dogmas y los mantras ... pero algunos están más dispuestos a cuestionar, revisar, someter a falsación empírica sus dogmas que otros. En la actualidad, esa actitud crítica se da más en la derecha liberal que en la izquierda postmarxista.

Esto no deja de tener su lógica. El liberalismo es totalmente minoritario en la sociedad; la cultura dominante es progre. Ser liberal significa -al menos, en Europa- desafiar la "conventional wisdom". Quien llega al liberalismo, lo hace normalmente por medio de una dura travesía del desierto, exponiéndose a la animadversión de la mayoría. Ahí se desarrolla un temple intelectual que no se da en la izquierda, mucho más acostumbrada al calor del rebaño y a la self-righteousness.

"la culpa de la crisis financiera [...] es del funcionamiento desregulado de muchos productos financieros y del apalancamiento fuera de control de entidades que escapaban al marco regulatorio de los bancos": te limitas a contraponer un mantra a otro mantra. El libro de Rallo y Rodríguez Braun ("Una crisis y cinco errores") muestra que el mercado financiero está intervenidísimo, y que no es la falta de regulación, sino LOS ERRORES DE LOS REGULADORES (especialmente, el mantenimiento durante largo tiempo de tipos de interés demasiado bajos, que facilitaron la formación de la burbuja inmobiliaria) lo que ha motivado la crisis actual. Ellos no recitan mantras, sino que proponen 125 pags. de apretados razonamientos.

octopusmagnificens dijo...

Curro, lo concedo y no sé por qué habría de extrañarte. Puestos a buscar coincidencias en materias dispares las encontraríamos hasta con Arnaldo Otegi. Seguro que a él también le gustan La Guerra de las Galaxias y El Padrino…

Creo que tú no eres liberal sino conservador… conservador a secas, que es una opción perfectamente legítima. Lo que no me parece bien es la obstinación de travestirse de liberal. Entiendo que se hace para presentar un rostro más atractivo con el que venderse mejor, pero dicho implante provoca un rechazo del organismo genuinamente liberal. No hay encaje posible entre una ideología que ampara la libertad y la responsabilidad individual (como en el sexo, las drogas o el aborto) y otra que enajena estas libertades y las transfiere al Estado nación y el Estado de la Ciudad del Vaticano. Yo lo veo así.

CLD dijo...

octopusmagnificens, me permito contestarte por Curro. Creo (corrígeme si no) que partimos de la base común de que debe haber un estado mínimo (policía, jueces, etc). Por tanto, coincidirás conmigo en que la policía debe perseguir los delitos que LA SOCIEDAD considera como tal. El Estado, en esto estamos de acuerdo, no es nadie para decidir lo que es delito O NO LO ES. Por tanto, podemos discutir si el aborto debe ser considerado un delito o no, pero si lo es, coño, la policía y los jueces tendrán que perseguirlo. El Estado no puede decir, (ya digo, en la hipótesis de que el aborto es delito), "pues ahora voy a ser permisivo", como tampoco puede decir, "ahora no voy a perseguir a ETA, porque estamos negociando, pero quien defraude a Hacienda, a la cárcel": NO TIENE NINGÚN DERECHO a hacerlo, él debería estar para servir a la sociedad, y para hacer cumplir las leyes, que deben basarse en una moral preexistente (no maleable al gusto de los gobernantes).

Y si el aborto no es delito, el Estado, claro, no debería perseguirlo. Pero en ambas hipótesis, lo coherentemente liberal es que el Estado cumpla la ley. Tú eres un liberal que no cree que el aborto deba ser delito, y Curro (y yo) un liberal que cree que sí debería serlo. No "transfiero" al Estado ninguna libertad, todo lo contrario, le obligo a cumplir la ley. (En cuanto al "Estado de la Ciudad del Vaticano", no tiene el menor poder de coacción sobre ciudadanos españoles, por lo que considero su mención como una muestra de tu sentido del humor.)

Un saludo,
Carlos

octopusmagnificens dijo...

Afirmativo, partimos de una misma base, CLD. Debe existir un Estado mínimo y —añado yo— una legislación igualmente mínima. Celebraré el día que tengamos un Ejecutivo y un Legislativo que se caractericen por las leyes que derogan en vez de por las leyes que promulgan.

Te pregunto ahora: ¿también llevarías ante un tribunal y a la cárcel a las mujeres que no pudiendo abortar en España lo hicieran en otro país de Europa? ¿Aplicarías el principio de extraterritorialidad de nuestras leyes? Tengo interés en conocer tu respuesta.

CLD dijo...

octopusmagnificens,

En teoría se debería penar el aborto de manera similar al infanticidio (salvo en caso de violación, malformación grave del feto o peligro para la vida de la madre -nada de que tiene una "depresión"). En otras partes (ver etiqueta Aborto) he explicado por qué admito estas despenalizaciones.

No entiendo por qué un feto indefenso no debe despertar compasión, y en cambio una mujer que si aborta es porque quiere, sí. No me vengas con las circunstancias sociales, todos los delitos se podrían justificar con las circunstancias sociales, y de hecho es lo que hacen los progres, que no creen en la responsabilidad individual (por tanto, al final hacen más necesaria a la policía que la derecha).

Si una mujer no quiere ser juzgada y condenada, pues que no aborte, ni robe, ni mate. Y si lo hace, no me vale ninguna excusa (salvo los casos obvios de defensa propia, etc, que son homologables a los supuestos de despenalización del aborto que he mencionado.)

De todos modos, creo que en la práctica, ninguna mujer ha entrado en la cárcel por aborto en las últimas décadas, y tampoco creo que, salvo reincidencia, sea la pena más adecuada, puede haber otras que no marquen para siempre la vida de una adolescente mal aconsejada. La principal función de la cárcel para mí es proteger físicamente a la sociedad de los que roban o matan, y una mujer abortista no es un peligro directo para nadie, salvo para su propio hijo. Como quien dice, en el pecado ya lleva la penitencia. A quienes haría pasar una buena temporada a la sombra es a los médicos abortistas.

Anónimo dijo...

Curro,
Los intereses bajos que han ayudado a crear la burbuja por el lado de la demanda se pusieron para evitar el desastre de la burbuja anterior: la de las puntocom. No dijo que fuera acertado hacerlo (ni muchísimo menos), sólo digo que ya hubo una primera burbuja en un contexto de tipos más altos. En cualquier caso, los bancos hubieran sido más prudentes si no se hubiera permitido empaquetar y revender hipotecas sin garantías. Si yo hago una operación de riesgo y asume ese riesgo, perfecto; pero si ese riesgo lo empaqueto y disimulo para colarlo a otros como inversión segura... Esos productos estaban autorizados, no prohibidos. No es que hubiera un fallo en la vigilancia, es que había un agujero en la regulación.

CLD dijo...

Y quien puso esos intereses bajos eran... las autoridades reguladoras. Si el precio del dinero se regulara solo (como el de los boniatos o los televisores), seguramente no habría ocurrido todo esto.