¿Debe existir una escuela pública que garantice la igualdad de oportunidades, o bien bastaría con ayudar económicamente a los padres de rentas bajas para que escolaricen a sus hijos en la privada? Álvaro Vermoet, a quien leo siempre con interés en Libertad Digital, defiende en un artículo titulado, significativamente, "Contradicciones de un liberal", lo primero.
Hay una cosa en la que estoy de acuerdo con Vermoet, y es que el derecho de los niños a recibir instrucción está por encima del derecho de los padres a elegir su educación o incluso ninguna. Creo que bajo ningún concepto la sociedad debe admitir que los padres puedan privar a los hijos de educación (ni de sanidad o alimentación), y se trata de uno de los pocos casos en los que el Estado está facultado para intervenir en el ámbito privado (pero sólo cuando se detectan situaciones extremas; concretamente, el homeschooling me parece absolutamente legítimo). Sin embargo, disiento de Vermoet en el método de asegurar la educación de niños y jóvenes.
El articulista básicamente enarbola tres argumentos: Primero, que mientras defendemos la privatización total de la enseñanza, con nuestra actitud maximalista estamos dejando el terreno libre a la izquierda para que imponga su visión adoctrinadora de la enseñanza en el sector público. Segundo, que de esta manera no podemos impedir la existencia de escuelas islamistas y similares, que inculcan a los niños valores antiliberales. Y tercero, que no garantizamos el principio de igualdad de oportunidades.
El primer argumento, como reconoce Vermoet, es más bien de tipo táctico, y puede tener parte de razón. Pero olvida plantearse lo esencial, si la degradación de la calidad de la enseñanza no se debe precisamente a su carácter público. Vermoet denuncia con razón el dominio de la secta progre en el ámbito pedagógico, pero no explica cómo podemos desalojarla de las posiciones conquistadas, precisamente porque descarta el único método eficaz para ello, que es devolver el control de la enseñanza a la sociedad civil.
El segundo argumento es en realidad improcedente, pues el peligro de que algunos padres decidan adoctrinar a sus hijos en la sharia o en otros principios contrarios a las libertades, no se evita con la existencia de la escuela pública, salvo que ya directamente prohibamos a los padres acudir a establecimientos educativos privados, lo que no creo que él esté defendiendo.
En cuanto al tercer agumento, que es el realmente importante, creo que puede justificar la intervención del Estado, como he dicho, en casos de negligencia paterna en los más elementales cuidados de los hijos, pero hasta deducir de ahí que el Estado deba convertirse en empresario de la educación hay un paso que resume perfectamente la diferencia entre la posición liberal y la socialista. La igualdad de oportunidades no puede convertirse nunca en un pretexto para instaurar la igualdad de hecho. Por mucho que los niños acudan a la misma escuela pública, independientemente de su situación social, la igualdad plena de oportunidades no la lograremos (habrá niños cuyos padres leen, escuchan música clásica, etc, y otros que al llegar a casa se encuentran panoramas completamente distintos), y de hecho es en este empeño en el que los socialistas encuentran su justificación de la expansión indefinida del Estado. Porque el razonamiento lo podemos extrapolar a la sanidad y a prácticamente todos los ámbitos.
Si lo que queremos garantizar es una instrucción mínima de toda la población, existen fórmulas como las becas o el cheque escolar (que Vermoet expone en otro artículo suyo, que enlaza) las cuales permiten el acceso de cualquier niño a la educación, sin necesidad de que el Estado asuma competencias que corresponden a la sociedad civil.
Pero permitidme hacer una reflexión de más calado. Lo que caracteriza a los utopismos es su carácter de urgencia. Los iluminados y demagogos de todos los tiempos y lugares nos dicen que la sociedad perfecta es posible ya, ahora mismo. Por eso, cuando alcanzan el poder y la dura realidad se impone, necesitan por su propia naturaleza unos chivos expiatorios (el imperialismo, la oligarquía, etc) a los que culpar de los constantes aplazamientos del paraíso prometido. En cambio, el liberalismo parte del principio de que no existe una sociedad reconciliada, una meta final, sino de que la Historia está abierta, y la libertad individual es la única que permite al mayor número posible de individuos prosperar, ascender socialmente, sin que ello deba confundirse en absoluto con el objetivo quimérico de una sociedad perfectamente igualitaria, que nunca existirá, y además es mejor que nunca exista, porque sería el terreno abonado para la más perfecta de las tiranías.
Al confiar a la iniciativa privada la enseñanza, la sanidad y todos los ámbitos posibles, sin duda no estamos garantizando que todo el mundo tenga acceso a la mejor educación y a la mejor sanidad: De hecho, ningún sistema garantiza esto, y los que menos son los socialistas, como está absolutamente demostrado. Pero sí estamos garantizando, al menos, que mucha más gente prospere y por tanto acabe accediendo (y aún más sus hijos, y sus nietos) a niveles de bienestar superiores, lo que incluye mejor vestido, alimentación, sanidad, educación, etc. Este es el verdadero mundo posible, y no las utopías redentoras de los socialistas de todos los partidos.
Concedo, con todo, que mientras exista una enseñanza pública, aboguemos por que sea de calidad, y en este sentido simpatizo con medidas como las de Esperanza Aguirre de conferir más autoridad a los profesores. Pero no veo que ello nos obligue a renunciar, a más largo plazo, a que el Estado reduzca drásticamente su intervención en la vida humana.
martes 22 de septiembre de 2009
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5 comentarios:
Buen artículo, estoy bastante de acuerdo.
Mañana cuelgo una respuesta que tenía preparada yo también.
Saludos
No estoy de acuerdo con Vermoet. LOs padres no tiene por qué privar de educación al su hijo, pero ¿y por qué va a tener que ser el Estado o el colegio concertado, o sea subvecionado y, por ende, regulado por el Gobierno el que tenga que ofrecerle esa educación? ¿Y si el padre quiere enseñarle su oficio y el chaval se convierte en un ejemplarizante, por ejemplo, mecánico? ¿Acaso es mejor que ese chaval estén en un aula multicultural y tan pluralista con gamberros, vándalos y aprendices de delicuentes que insultan al profesor, acosan al débil y vejan al estudioso que quiere aprender? Pues lo más probable es que acabe sin el título básico fumando porros en el parque de al lado.
El padre puede dar educación, e incluso algunos pueden tener la suerte de que sus padres tengan más estudios y estén más cualificados que gente metida a magisterio o que se hizo profesor por lo fácil que era sin apenas vocación. Y si no, los padres pueden tener recursos suficientes para costearse tutores o intructores en aquellas materias que crean necesarias para su hijo sin tener por qué seguir los dictámenes del gobierno de turno. A lo mejor el chaval acababa aprendiendo más, ¿y hacer eso se calificaría de "privar de la Educación? Sin embargo, tener matriculado a un vago que no da pie con bola y sólo molesta al resto, eso es toda una herocidad digna de aplauso, ¿no? Pues no estoy de acuerdo. Lo siento.
Y Vermoet se equivoca con lo de que se puedan crear escuelas islamistas. Oiga, se pueden crear escuelas de los tipos que se crea conveniente mientres respeten la legalidad. O sea, si hacen apología de la violencia, discriminan a la mujer o son inconstitucionales, pues será la Justicia, no el gobierno el que intervenga. ¿Que no sería bueno que hubiera un colegio árabe? Pues mire, ya existe el colegio alemán, el suizo, el liceo francés o el instituto británico, y enseñan con preferencia la lengua del país y se centran (aunque enseñen también sobre España, faltaría más) en la cultura de su país. El liceo francés está impregnado de la cultura gala mucho más que otro que no lo sea. ¿Pasa algo? No, pues eso. Ya existe. Hay que evitar centros que atenten contra las libertades de las persona, simplemente eso. Y nada más.
Y, de hecho, no hace falta que vengan los islamistas a implantar la sharia, tenemos el ejemplo de las ikastolas donde no se enseña un solo mapa de España, donde se considera a ésta Estado opresor y se transmiten los delirios sabinianos del nacionalismo vasco e incluso se justifica a una banda como la ETA. y ¡ojo! en el País Vasco, la mayoría de las ikastolas están integradas en la red PÚBLICA y el resto funcionan como colegios privados concertados. Luego es contradice la defensa que hace Vermoet.
Después, creo que Vermoet cae en el igualitarsmo, aunque lo llame "igualdad de oportunidades", pues eso no va a suceder. Igualdad de oportunidades habrá cuando a una misma prueba todos deban partir en igualdad de condiciones, igual que unos corredores deben salir desde un mismo punto de salida o desde el lugar que les haga recorrer la misma distancia. Pero incluso en las oposiciones vemos que uno puede tener tres carreras y saber idiomas, y otros tener tres cursos de la administración, y que en el baremo le puntúe más esto porque así son las bases. Injusto, quizá. Pero es así.
Y en la Educación, unos podrán costearse mejores profesores particulares, uno puede tener al padre catedrático y el otro de barrendero sin gran formación. La desigualdad existe, y querer legislar en base a la envidia es lo que hace el socialismo a costa de cargarse las libertades.
Yo soy partidario de la enseñanza privada, y no que el Estado haga conciertos y subvencione o subsidie porque así controla la escuela y la hace menos libre, de tal manera que cuando cierta escuela concertada ha querido cambiar algo que no gustaba a la administración de turno, ésta ha amenazado con retirarle la subvención o el concierto. ¿Eso es libertad? Denle el dinero a los padres o tutores legales y que ellos decida. Por eso si en algo estoy de acuerdo con Vermoet es en su defensa del cheque escolar. Ahora bien, no entiendo la negativa de iniciativas como el "homeschooling", muy popular en EEUU y otros lugares. Que unos padres den una educación "diferente" a la estipulada por un Estado cada vez con más afán adoctrinador y liberticida no me parece que sea privarles de educación. Los hay que han sido autodidactas y les ha ido de maravilla, los que han aprendido un oficio o un trabajo, los que se han buscado la vida y los que tenían ciertas habilidades o destrezas y lograron destacar. Umbral fue un chico indómito que apenas asisitó un año a la escuela, y se puso de botones en un banco, pero cuando alguien tan avezado como Miguel Delibes, entonces director de El Norte de Castilla, reparó en su manejo de la pluma lo fichó para su periódico. Y así tantos otros, desde Dickens hasta Martínez de Sousa.
Y creo que esas comparaciones de "privar de educación" por no escolarizar y compararlo con la "sanidad" o la "alimentación" es basante desafortunado y ahora diré por qué...
Los hijos no han de privar de Eduación a sus hijos, bueno, ¿y qué es Educación? ¿Saber sumar, restar, multiplicar, dividir, leer y escribir? Porque eso pueden hacerlo muchos padres. Y muchos dirán: No, Educación es algo más. Pues bien, me apuesto pincho de tortilla y caña -que diría Luis Herrero- a que hacemos preguntas de culturilla general de lo más básicas sobre historia de España, literatura o música, y los chavales de la LOGSE no dan ni una. ¿Aplaudimos a los padres por haberlos dejado calentitos ocupando la silla en un aula donde ha sido imposible dar clase? ¿Esos padres que matriculan a sus hijos lo hacen por su total preocupación por que sus hijos se formen, aunque luego no asisten ni a una reunión con el tutor, o se debe a la comodidad de tengo que trabajar y a ver qué hago con el gandul de mi hijo?
Y los padres ¿por qué van a tener que dar Sanidad a sus hijos? Lo que tendrán que hacer será no privarles de SALUD, de BUENA SALUD. Ahora bien, ¿Por qué va a tener que ser la Sanidad del Estado? A lo mejor uno acude a la residencia de la Seguridad Social y le ponen a su hijo la vía de la sangre donde la sonda del alimento o viceversa. ¿Y si acuden a un médico privado, y si el médico es el padre o un tío que les receta algo que compran -aunque sea pagando muchísimo por no ser receta de la Seguridad Social- un medicamento que les va de maravilla, mientras que si van al Centro de Salud a lo mejor les toca un cenutrio de médico de familia que le medica con algo que surte peor efecto y además se llevan otra infección por perder toda una mañana en el Centro de Salud? Los padres pueden privar de Sanidad, especialmente de Sanidad Pública, y no por eso hay que crucificarlos. ¡Cuántos hay que acudieron les diagnosticaron un mero catarro y luego era una pulmonía de caballo o que fueron para quitarles una escayola y con las radiales les dañaron el brazo!
Y con la alimentación, oiga, esto no lo ofrece el Estado -vale, sí hay excepciones- pero un padre y una madre deciden desde pequeños si le dan leche materna, de biberón, si compran el tetrabrick de leche en el mercadona o en el hipercor, luego no es comparable con el ejemplo de la educación obligatoria que mantiene hasta los 16 años metidos en una misma jaula a una fauna de lo más variopinta. Y ni siquiera tiene por qué comprar la leche, si los padres tienen una granja y ordeñan una vaca, pueden darle la leche directamente. Claro que a lo mejor no está pasteurizada ni testada clínicamente ni ha pasado por mil y un laboratorio, pero es su libertad de elección y su responsabilidad. Y optar por lo ajeno no garantiza nada. Un señor puede tener árboles frutales de su propiedad y dar como alimento a su vástago una manzana y ser el mejor manjar, y mucho mejor que el envasado en cualquier tienda. Igual que si tiene una huerta, y quiere darle la lechuga de su huerto, claro, será su responsabilidad que la lave antes y sea higiénico, pero acaso eso no es necesario hacerlo si se obtiene de fuera. Pues pondré un ejemplo. Un padre que se creerá maravilloso porque tiene matriculado al hijo en un colegio público y además apuntado al comedor (por el que paga, claro) y no tiene cocineros, sino que es un servicios de éstos a domicilio, pues bien, (y de esto puedo dar fe), al poner ensalada en ésta aprecen bichos. ¿Acaso estar en manos del Estado o servirnos de servicios ajenos por obligación supone ser mejor progenitor que no hacerlo? Pues, la verdad, creo que eso es pecar de cierto intervencionismo malsano. Tienen todo el derecho a defenderlo los liberales que lo crean conveniente, pero a otros lejos de parecernos liberal, nos parece bastante antiliberal.
Saludos cordiales.
No es que sean malos socialistas, no es que sean malos izquierdistas, no es que el progresismo nunca se haya llevado bien a cabo: es que todo eso es en puridad la implementación del socialismo, la pendiente peligrosa en la que en la actualidad nos vemos amenazados.
El que no ve es desde luego porque tiene miedo a la vida, a vivir por sí mismo, porque no quiere ver, porque prefiere que otro vea por él, porque desea vivir una falsa realidad, una falsa seguridad, un placebo de seguridad, un placebo por el que otro le diga qué ha de pensar, con tal de no tener que enfrentarse a la realidad y vivir, superar obstáculos, crecerse ante la adversidad, gozar de lo duramente sudado, de rezar a Dios como buenamente te venga en gana, disfrutar de la caridad de los otros hacia uno mismo, disfrutar del mérito que la caridad para con los demás conlleva, de vivir en definitiva.
En la cumbre de este Sistema Trilero, o Estafa Piramidal, están los socialistas.
La cumbre se sustenta en su base por la gran masa estafada, millones de votantes.
En un ponto intermedio, se sitúan los tontos útiles y los pesebreros. Ambos son activos agitadores y propagadores de la mentira, sólo que los primeros lo hacen por vocación analfabeta, y los segundos por lentejas.
El caso, irrefutable, es: que donde hay pobreza, llega el socialismo, y donde llega el socialismo, se instala la pobreza.
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