Raza enferma
No tengo palabras suficientes para elogiar el trabajo que hacen en Política Racial ni las muchas destrezas de mi amigo B. J. He leído, además, la encuesta que han hecho con el Instituto de Estadística y he visto el trabajo meticuloso y eficaz que realizan.
Una vez hechos públicos mis aplausos, me quedan, no obstante, algunas preguntas, que no sé quién me las debe responder. La raza está enferma –enferma de muerte– y observo análisis acertados; veo también que el diagnóstico es inteligente y seguramente acertado. Pero al enfermo, ¿cómo lo curaremos? ¿Dónde están los remedios? ¿Cómo los aplicaremos y quién los aplicará? Sabemos que la raza retrocede, sabemos que las recuperaciones genéticas llega un momento que ya no son posibles, y tenemos todo tipo de datos. ¿Qué camino, no obstante, debemos tomar para evitarlo? ¿Se trata de acciones variadas, como por ejemplo la que proponen en Política Racial sobre su aspecto jurídico? ¿Se trata de resistir las críticas contra la higiene racial? ¿Contra el semitismo en la educación? ¿Se trata de hacer campañas? Bien, pero ¿no hemos hecho ya todo esto y los resultados son modestos, y la raza continúa retrocediendo? Dicen que ya ha retrocedido tanto en el sur y en el este que ya no estamos a tiempo de recuperarla. Aquí todavía hay quien tiene esperanzas. Pero, aparte de las acciones parciales (el pájaro en mano de la raza), ¿hay alguna decisión política que al menos le baje la fiebre al enfermo? ¿Qué pasaría si, sencillamente, aplicáramos la ley de pureza racial, con la cual nos dijeron de todo porque obligábamos (mira que somos malvados) a los comerciantes a eliminar los rótulos hebreos? ¿Estamos demasiado intimidados para poner sanciones? ¿Estamos cansados? ¿Estamos tan enfermos como la raza? ¡Anda ya!

3 comentarios:
Esto es un alegato, entre llorón y totalitario, sobre la lengua de los que se ven tantos en La Vanguardia del Poder que Toque y El Periódico de Todos los Bares.
El caso es que tienen razón, el uso del catalán disminuye en todos los ámbitos de la cultura. Lo más interesante del asunto es que es exclusivamente cosa de ellos. Mejor dicho, el catalán ya iba de capa caída y ellos la están precipitando en base a poner mediocres llorones y totalitarios como el del texto al frente de lo que pretenden que sea la cultura catalana. El prestigio de una lengua no se gana con mediocres que espanten a la gente.
Los más realistas están pensando ya en algo parecido a Irlanda: se habla inglés pero son independientes. Y tienen prisa.
En la Irlanda de unas decadas encontraron el truco para qude la gente leyese el gaelico: la censura era mucho menos estricta para las escenas verdes cuando se trataba de la version gaelica de las novelas
Ya lo comente en algún otro sitio, creo que fue en Batiburrillo.
Espero que mi experiencia personal sirva de ejemplo.
Soy albaceteño, nacido en Salamanca. Cuando tenía 18 años, en el '91, me trasladé a Valencia para estudiar, y regresé a mis queridas llanuras manchegas a finales del 2005. 14 años, vaya.
Durante los primeros años de mi estancia en la capital del Turia, la mayoría de mis amigos eran nacionalistas (pancatalanistas). Cómo me han gustado siempre los idiomas, me interesé como no podía ser de otra manera por la lengua de Ramon Lulio y otros tantos. Poco a poco, a fuerza de oir el valenciano, se me iban quedando muchas cosas. A veces hacía el ejercicio de pensar en valenciano. "Algún día -me decía yo- tendré que hablar esto, no tiene lógica que esté aquí tantos años y no suelte ni una maldita frase". Sin embargo, las palabras no salían de mi boca "ni por saber morir". En un principio, lo achaqué a la presencia mayoritaria del castellano en la capital de "lo regne". Algo de eso había (si puedo hablar en mi lengua, por que voy a calentarme la cabeza), pero no es la única causa.
Me ocurrió que por razones que no vienen al caso (y además son personales), perdí el contacto con la mayoría de mis amigos. Así que tuve que gobernarme otros. Uno es valenciano de pura cepa, pero de la zona de la "Valencia castellana" (Cofrentes, Requena, etc). Vamos, que no hablaba valenciano salvo por los préstamos lógicos del valenciano al español. El otro, un italiano de la zona del Veneto. Vamos, que lo tenía jodido para practicar mi valenciano (durmiente). Sin embargo, por esa misma época había terminado ya mi carrera (finalmente) y empecé a trabajar. He trabajado siempre en la construcción, así que no era raro encontrarme operarios que sólo hablaban valenciano, aunque cambiaran al castellano al detectar mi procedencia (en Valencia la gente es bastante educada en este asunto, digámoslo claro). Pero ahí vi yo mi oportunidad. Y me solté. De vez en cuando soltaba algún "com va la feina?" o algún ""m'en vaig a casa a menjar". Los que sabían que yo no era valenciano parlante se reían de mí: "de Albacete, del Barça y parlant valencià, estas loco tío".
Debo decir que esto no me convirtió en lingüista, ni hablaba valenciano habitualmente (salvo cuando me tomaba una copa de más en la fiesta de Blas, entonces no había cortapisas y hablaba hasta arameo si me ponía). Pero quiero hacer notar que cuando una lengua se emplea cómo diferenciador "de valores" entre personas, cómo ariete (antiespañol), etc, lo que se consigue es todo lo contrario a lo que se pretende (la "normalización" lingúistica en la calle, en el trabajo, en la vida en general). O quizás sea que es eso exactamente lo que se pretende. No olvidaré que uno de mis amigos nacionalistas me dijo que la lengua "no se aprende, se mama". Pues así nos va.
Perdón por la sábana.....
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