Los materialistas y los locos no saben dudar. (G. K. Chesterton)

sábado, 16 de abril de 2011

El miserable

Dijo Pascal que "nada es más cobarde que hacerse el valiente contra Dios". Siempre he pensado que hay que ser un pobre hombre para sentirse ofendido por un crucifijo u otra imagen católica. Aunque no seas creyente, una mínima familiaridad con el arte, la arquitectura y la literatura de los últimos dos mil años debería bastar para llevarte a ser tolerante con la iconografía religiosa de nuestra civilización. Quienes defienden la retirada de los símbolos cristianos de los espacios públicos, o bien son unos ignorantes, o bien están dominados por una manía de tal naturaleza que la instrucción no basta para curarla.

Ahora hemos sabido que una imagen de la Virgen del Pilar fue retirada (desconozco si solo temporalmente) de la Academia de la Guardia Civil de Aranjuez, en previsión de la visita del ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. La medida, excuso decirlo, no fue una iniciativa de la academia, sino que vino dictada desde el propio ministerio. Un colaborador de Rubalcaba habría informado a Libertad Digital de que con la retirada de la Virgen se pretendió "no herir sensibilidades al considerar que no era de recibo que la talla estuviese presente en el lugar mientras Rubalcaba tomaba el tradicional ágape tras la visita." (Por cierto, lo de "ágape" demuestra la cómica ignorancia de quien haya usado esta palabra, precisamente esta.)

¿Qué les parece el tonillo soviético? "No era de recibo" que la Virgen presidiera una comida, claro, habiendo una autoridad superior como la de Rubalcaba. He aquí el origen de la obsesión antirreligiosa del poder socialista: No pueden tolerar que haya nada por encima de ellos, ni la moral, ni la religión, nada. Pero en su endiosamiento, no dejan de ser unos miserables, unos pobres hombres. Me dan profundo asco, pero algo bueno tiene el clima que están creando, al menos para mí. Hacen que cada vez me acerque más a la religión en la que fui bautizado. En el comedor de mi casa hay una pequeña imagen de la Virgen de la Peña de Francia, cuyo santuario en Salamanca visité hace un par de años. No hace falta que diga que en mi casa Rubalcaba está vetado.

3 comentarios:

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Estoy plenamente de acuerdo con lo que dices. Por eso me limito a añadir que la Guardia Civil debió responder, con un par de narices, que, si Rubalcaba se sentía ofendido tomando un piscolabis en presencia de la imagen de su patrona, ya se estaba yendo a tomarlo a otra parte.

Bate dijo...

Tengo entendido que Rubalcaba estudió unos años en el madrileño colegio del Pilar. Supongo que la conciencia (que la tiene, pero más negra que el carbón) le dará más que bocaitos al ver la bendita talla de la Virgen.

¨Lo que has degenerado, hijo...", habrá pensado la Madre de Dios.

Anónimo dijo...

No me cabe la menor duda que principal objetivo político del psoe es la destrucción de la sociedad, ya que se define como el único árbitro decisor al respecto de lo que a ésta le conviene en cada momento (lo cual demuestra con su permanente carácter totalitario de reglamentos, órdenes y mandatos de todo tipo).

Su principal arma política para conseguir dicho objetivo es su habilidad para fragmentar la sociedad en colectivos diversos con el fin de enfrentarlos, pasando posteriormente como salvador ante los conflictos que previamente les ha generado. Ejemplos de ello: la disección de las sociedad entre homosexuales y heterosexuales; entre distintos colectivos lingüísticos; entre distintos grupos religiosos; entre hombres y mujeres, etc... manipulando y apoyando a dichos colectivos, en mayor o menor medida en función del rédito político que en cada momento pueda sacar de ellos.

Para el psoe, en la consecución de dicho objetivo todo vale, lo uno y lo contrario. Así por ejemplo, puede, con alguno de sus inventados colectivos sociales estar reventando actos religiosos contra la iglesia católica (el caso actual con los colectivos feministas), al tiempo, que internamente dentro de su partido crea y ensalza a sus colectivos de “cristianos por el socialismo”, apareciendo y desapareciendo dichos ataques y grupos en función de su utilidad política.

Fragmentaciones todas ellas siempre inacabadas. En cualquier momento puede crearse un nuevo colectivo social, incluso dentro de los colectivos ya creados, su fragmentación no termina nunca. Así por ejemplo, fragmentada la sociedad entre heterosexuales y homosexuales, y autodefinido el psoe como salvador de estos últimos, dentro de los homosexuales, los hay bisexuales, los hay transexuales, etc.; dándoles el psoe más o menos poder en función del rédito político del momento en cuestión (el caso del transexual “Carla” del psoe de Madrid, es un buen ejemplo de ello).

Lo mismo sucede con el feminismo, si bien en este momento las mujeres por el sólo hecho de serlo, han de tener más derechos que los hombres, ello no implica que para el psoe toda las mujeres tengan el mismo valor. Así por ejemplo, una mujer feminista tiene mayor valor que una que no se defina como tal. Por contra, una feminista de género, tiene más valor que una feminista “igualitaria”. Por lo que en función del momento unas u otras tendrán más privilegios, subvenciones y poder que el resto de las mujeres. Lo perverso, es que fragmentadas las sociedades de esta manera, a las personas de dichos colectivos les es difícil detectar como son manipuladas.

Y toda esta política perversa es posible, porque el psoe es la quintaesencia del relativismo moral. Es decir, un mismo valor de nuestro iluminado y “santón” zp sirve para lo uno y lo contrario. Así por ejemplo, el buenismo y el pacifismo del psoe, siempre podrá ser interpretado como un “valor supremo” para no ir a la guerra (caso Irak); en paralelo a seguir siendo “un valor supremo” para participar en ella legitimándose en la defensa de los derechos humanos (casos Afganistán y Libia).

Cuando todo ello sucede en un partido, podemos afirmar rotundamente que no estamos ante una ideología política, estamos ante una ideología “religiosizada”. Y las ideologías religiosizadas, como es el caso de las marxistas, saben muy bien que su real oposición sólo puede serlo una religión respetuosa con la democracia. Por eso quieren destruir la religión judeocristiana.

Y la historia ha demostrado reiteradamente (muy en concreto durante el siglo XX) que cuando una ideología, un partido y sus líderes, se conforman y funcionan como una ideología religiosizada y consiguen el poder político, la sociedad, toda ella, está en peligro. Eso es lo representa hoy el socialismo español y es su objetivo último: en nombre del socialismo, acabar con la sociedad.

...y ante estos desafíos, la derecha nos quiere hacer creer que derrotar a la izquierda se conseguirá hablando sólo de economía.

¡Ingenuos suicidas!... estos del pp.

Pablo el herrero