Los materialistas y los locos no saben dudar. (G. K. Chesterton)

domingo, 9 de octubre de 2011

Mercado y democracia

"Programa, programa, programa", era la conocida cantinela de Julio Anguita cada vez que alguien sugería la posibilidad de pactos con los comunistas. Su postura era a menudo elogiada como un ejemplo de incorruptible coherencia, dejando entre paréntesis el pequeño detalle de en qué consistía el programa del señor Anguita: convertir a España en una dictadura de estilo soviético.

Ahora muchos, de manera más o menos severa, reprochan al PP que no dé a conocer todavía su programa electoral. Y no falta quien afirma que es de tontos apoyar a un partido cuyo programa no conocemos. A mí lo que me parece ingenuo es que, a estas alturas, haya quien necesite todavía que partidos como el PSOE, CiU o el PP presenten sus programas, como si no los conociéramos. Los primeros solo quieren aumentar el gasto público y, con él, la dependencia de los ciudadanos del Estado, destruyendo de paso los principios morales, con el mismo fin. Los segundos solo quieren seguir jugando a la independencia de Cataluña pero sin consumarla nunca del todo, para que España siga pagando. Y los terceros, en fin, como todos, aspiran al poder... pero da la casualidad de que para ello no tienen más remedio que apoyarse en lo más sano de la sociedad, en la gente que cree todavía en principios morales, en el valor del esfuerzo y el mérito, y en la libertad inalienable del individuo -no en las graciosas concesiones de gobernantes justicieros. Vale la pena sumarse a unos votantes así.

Existe una concepción ingenua de la democracia representativa según la cual esta debería basarse en una elección racional, profundamente meditada, de las diferentes opciones políticas. Es tan ingenua como aquella según la cual esto es lo que se produce en el mercado. Así, Jorge Valín, en el artículo antes enlazado, se pregunta: "¿Por qué el actor actúa racionalmente cuando “compra” o apuesta por un producto del libre mercado y hace todo lo contrario cuando vota?" En realidad no existe tal contradicción, porque tampoco compramos de manera racional.

Las críticas contra la democracia  basadas en que la gente hace elecciones estúpidas pueden aplicarse perfectamente al mercado. La gente se gasta el dinero en seguir a su equipo de fútbol hasta Ucrania, y al mismo tiempo considera excesivamente caro un seguro médico. Pero estos no son argumentos contra la democracia ni contra el mercado, salvo para quienes se enrocan en una concepción angelical de la naturaleza humana. La democracia y el mercado son lo mejor que tenemos, partiendo del hecho incontrovertible de que no somos ángeles. Eso es lo que olvidan personas de ideas tan opuestas como Jorge Valín o Cayo Lara. Ambos coinciden en no entender no solo lo que aborrecen, sino incluso aquello (sea la democracia o el mercado) que pretenden defender. Hay idealizaciones que matan.

3 comentarios:

Elentir dijo...

"Existe una concepción ingenua de la democracia representativa según la cual esta debería basarse en una elección racional, profundamente meditada, de las diferentes opciones políticas."

Pues yo debo ser un ingenuo, porque creo que el voto debería emitirse así, y no partiendo de planteamientos estilo "es que Zapatero me parece más guapo", que ya se lo he oído a más de uno. De hecho, con todo lo que ha caído, un partido tan nefasto como el PSOE aún espera sacar más de 100 diputados el 20N.

Y desde luego yo no defiendo una concepción angelical de la naturaleza humana, pero sí creo en la función aleccionadora de la política. Tenemos a políticos que nos mienten y se vende como el mar menor apoyar a quienes ya nos han mentido. Y se nos llama ingenuos a quienes no estamos dispuestos a votar a políticos que ya nos han mentido, que no nos dicen lo que quieren hacer y que, por tanto, hacen todo lo posible por inspirar nula confianza en los votantes. En fin, insisto: con un panorama así, prefiero quedar de ingenuo y votar en blanco. Ya estoy harto de tanta trola.

Anónimo dijo...

De acuerdo con todo menos votar en blanco,el voto en blanco legitima este regimen de cloaca que padecemos,prefiero la abstencion.Se que es de ilusos,porque no aventuro mas de un 35% de abstencion,aunque debiera llegar al 85%,tal y como nos han jodi** estos años,los unos con un pacto por la justicia y cierta soberbia y los otros con una agresion a todo lo que representa nuestra nacion,aparte claro esta de la ruina de España,la eta en las instituciones y el putrido sistema judicial(felpudos del poder) que tanto hace por alegrarnos,sin olvidarnos de la clase politica mas corrupta y ladrona de la historia(era dificil tras los años de Mr.X.).

AMDG dijo...

Yo no estoy tan seguro de que valga la pena sumarse a unos votantes así. ¿Incluso sabiendo que los de la gaviota van a hacer una politica de continuación de la del PSOE?

“La democracia y el mercado” han llevado a España y a Europa a una crisis demográfica y de deuda imposible de resolver. Yo no le echaría la culpa al mercado (es decir, la libertad de contratación), pero respecto la democracia ¿son necesarias más pruebas de que desemboca en un régimen demagogico necesariamente? Lo unico admirable de la democracia es que haya durado unos 200 años en EE. UU.