Los materialistas y los locos no saben dudar. (G. K. Chesterton)

domingo, 13 de diciembre de 2009

Lérida, Gerona, Cataluña... y Espanya

En español decimos Francia, no La France, y decimos Inglaterra, no England. Lo mismo sucede con los nombres de muchas ciudades, como por ejemplo: Londres/London, Bruselas/Brussels/Bruxelles, Munich/München, Ginebra/Genève, Basilea/Basel, Oporto/Porto, Nápoles/Napoli, etc.

Creo que todos estamos de acuerdo en que sería ridículo exigir a franceses o ingleses que en sus lenguas tuvieran que decir y escribir España, en lugar de sus equivalencias respectivas, L'Espagne y Spain, de inveterado uso. Como ridículo sería lo recíproco, que nosotros nos comprometiéramos a desterrar nuestras castellanizaciones tradicionales de nombres europeos o de otros continentes.

Igualmente aborrecible me parece la actual corrección política nacionalista de muchos medios que, en castellano, escriben Catalunya, en lugar de Cataluña, o escriben y pronuncian Lleida en lugar del Lérida de toda la vida, o Girona en lugar de Gerona, A Coruña en lugar de La Coruña, etc, como si las seculares versiones castellanas de estos nombres tuvieran un carácter imperialista o franquista, qué sé yo la tontería que albergan algunos en la cabeza.

No me sirve el argumento de que catalán, gallego y vascuence son también lenguas oficiales. Lo son, pero sólo en las comunidades respectivas y sin perjuicio obviamente de la oficialidad del castellano; no existe ninguna justificación formal para que en textos o piezas orales castellanas, en Madrid o en Barcelona, no se deban emplear las formas consagradas por el uso. De hecho, muchos que se empeñan en escribir Catalunya en castellano, como si la eñe les causara erupciones cutáneas, no tienen inconveniente en hablar de Catalonia cuando quieren hacer propaganda de su causa fuera de nuestras fronteras, ni tampoco he sabido de ninguna protesta por que los franceses se refieran a La Catalogne.

Nadie está diciendo que debamos llevar hasta sus últimas consecuencias la castellanización de nombres, ni yo abogo por una posición carpetovetónica de resucitar el "San Baudilio de Llobregat" en lugar de Sant Boi de Llobregat, o "San Cucufate del Vallés" en lugar de Sant Cugat del Vallès. Recuerdo al respecto también el intento casi heroico, pero un tanto esperpéntico, de algunos publicistas que hace unos años hablaban del tratado de "Mastrique", recordando de manera extemporánea viejas glorias imperiales... Aunque hay que reconocer que resulta más fácil de escribir para nosotros que Maastricht.

Estoy defendiendo todo lo contrario. Mi opinión es que el uso habitual, el más extendido y natural, debe estar por encima de unas normas de estilo artificiosas, basadas en criterios ideológicos, que hoy son preponderantemente de servilismo hacia los nacionalismos periféricos, pero que en determinados ámbitos pueden ser, por una comprensible reacción, todo lo contrario.

Lo mismo que digo del castellano, lo aplico al catalán. Hay quien se mosquea porque en catalán se escriba y pronuncie Saragossa (Zaragoza) o se refieran al nombre del rey como Joan Carles. Evidentemente, nadie pretende rebautizar la capital aragonesa ni al jefe del estado. Pero lo cierto es que en catalán suena absolutamente tan natural decir Saragossa o Joan Carles como en español nos suena Marsella (no Marseille) o la reina Isabel (no Elizabeth). No caigamos tampoco (e insisto, por un disculpable hartazgo ante los excesos del nacionalismo) en una especie de manía persecutoria ante la catalanización de nombres castellanos, realizada en su apropiado contexto sociolingüístico catalán. En contra de lo que pudiera parecer, y dicho sea de paso, mantener el nombre castellano del Borbón en un texto o conversación catalanes, es algo más estrictamente coherente con una óptica separatista que con el uso común, pues tiende a sugerir el carácter supuestamente ajeno a la cultura y la historia de Cataluña de quien siempre había ostentado el título de Conde de Barcelona, al menos hasta Don Juan.

En catalán, pues, lo correcto según criterios puramente lingüísticos, que son los únicos pertinentes en la gran mayoría de ocasiones, es escribir Espanya, como en castellano lo propio es Cataluña. Lamentablemente, en lengua catalana es muy raro leer o escuchar lo primero, porque la expresión bendecida por la ortodoxia nacionalprogresista es Estat espanyol o Estado español. Una forma burda, pero efectiva por su machaconería, de negar que España sea algo más que los ministerios, las comisarías y cuarteles, la Renfe y RTVE. Aunque me temo que, si Zapatero persevera en su labor destructiva del sector privado y de la nación, al final no acabará siendo del todo infundada.

P.S.: Acabo de publicar esta entrada cuando he recordado que hoy era el día de los referéndums independentistas en varias poblaciones catalanas. Si tengo tiempo, escribiré también hoy algo sobre la cuestión.

10 comentarios:

Albert Esplugas dijo...

Estoy de acuerdo con una salvedad: los nombres propios de personas creo que, en general, no deben traducirse (y cotidianamente fíjate que es infrecuente, la norma habitual es respetar el nombre y pronunciación original que desea la persona). Las localizaciones greográficas sí, y en catalán se traducen los nombres de ciudades, países etc. constantemente luego no entiendo por qué se hacen excepciones con Catalunya, Lleida... Imagino que debe haber razones políticas, pero aborrezco la politización de la lengua y lo que debería ser una simple referencia geográfica.

Saludos

JFM dijo...

En tiempos del franquismo tardio se decia San (sin T) Boi y San Cugat pero tambien San Justo y no San Just (con la J pronunciada a la espa¹ntilde;ola en vez de a la francesa.

Y hay una buena razon para mosquerase por lo de Saragoosa o Joan Carles y es que ellos caudno hablan o escriben en Castelllano nos restriegan Catalunya o Girona por las narices. Es mas llegan a mosquerase si nosostros decimos Geriona o Cataluña.

CLD dijo...

Albert, de acuerdo en que es preferible no traducir nombres propios de personas. Pero en el caso de reyes o ciertos personajes célebres (Miguel Ángel, Julio Verne, etc) es un uso muy extendido. Es lo único que yo señalo.

CLD dijo...

JFM, de acuerdo, pero precisamente porque critico que digamos Lleida en español (cuando siempre ha sido Lérida), por coherencia debemos admitir que, si está justificado por el uso, se diga Saragossa o Veneçuela en catalán. Al menos, se suele pronunciar así, otra cosa es que escrito duela un poco a la vista, lo reconozco.

En cuanto a la denominación de ciertas poblaciones, vuelvo a decir que para mí el criterio debe ser el uso establecido, y este no siempre es rígido. ¿Diremos, hablando en castellano, San Carlos de la Rápita o Sant Carles de la Ràpita? Pues creo que es bastante indiferente, por la similitud de ambas expresiones.

FDV dijo...

Bueno, siempre cabe la posibilidad de cachondearse de la estupidez escribiendo Yeida, Chirona, Barsalona y Cataluncha. Por cierto, feliz independencia. Creo que antes de 2011 ya estáis fuera. No sabes tu el peso que nos hemos quitado de encima. Sin Cataluña ZP no gana unas elecciones ni enviando por correo tarjetas regalo del Corte Inglés. Grasies Cataluncha.

El Pantera Tulipán dijo...

En los tiempos de Pujol, todos los medios de comunicación que querían recibir subvenciones, es decir todos, tenían que adoptar un manual de estilo que PROHIBÍA la palabra España y OBLIGABA a la sustitución por "el Estado Español" (expresión franquista donde las haya, por cierto).

Los medios que no se añadían voluntariamente eran acusados de antidemócratas y de anticatalanes por los medios "SUMISOS", aunque ignoro si eso era parte también del manual de estilo (aunque lo sospecho).

Y en el resto de España todavía se andan con tonterías.

CLD dijo...

FDV, espero que el uso de la segunda persona del plural, "ya estáis fuera" no indique que, como catalán, me consideres un caso perdido. Te recomiendo si fuera así que leas mi siguiente entrada.

No sé si acabo de entender, de todos modos, la parodia del catalán acharnegado que acostumbras a usar en tu blog, aunque no niego que a veces me haga gracia. Quiero decir, cuál es tu intención: ¿Burlarte de los que hablan mal el catalán, como Montilla, o burlarte de los catalanes en general, seamos o no nacionalistas?

El nacionalismo nada desea más que provocar la catalanofobia. No caigamos en su juego.

Saludos,
Carlos

CLD dijo...

Pantera Tulipán,

Pujol ha sido en efecto el gran artífice de la generalización de este engendro terminológico de "Estado español". Y también del uso del término "país", referido a Cataluña, sentido que nunca había tenido. Josep Pla, cuando hablaba de su país se refería... Al Ampurdán.

Curro dijo...

Tengo entendido que la ruptura de Girauta con César Vidal (y, de rebote, con LD y es.radio) se debió precisamente a que entendió que Vidal había sobrepasado con creces la frontera entre la crítica del NACIONALISMO catalán y la pura y simple catalanofobia.

No sé si alguien tiene noticias; me gustaría saber más (sobre por qué se fue Girauta, que era el mejor columnista de LD).

Por mi parte, no puedo decir sino que los catalanes no nacionalistas -como Girauta o CLD- me merecen una admiración muy especial. Son "judíos" por partida doble (por ser de derechas y por proclamarse españoles) en un entorno muy difícil.

CLD dijo...

Curro, como siempre, pero en este tema más, se agradece tu apoyo. A veces la soledad es dura.