Esta tarde hablaba con una amiga que no sabe nada de política. En ocasiones la corrijo cariñosamente cuando, ingenuamente, sin la menor malicia partidista, juzga loable alguna medida o propuesta del gobierno que, en mi opinión, merece todo lo contrario, un total rechazo. No siempre la convenzo, pero eso me estimula a perfeccionar mis argumentos, a formularlos de la manera más lógica y natural.
Hoy mi amiga me ha sorprendido muy gratamente. Ante un comentario de un tercero, que se mostraba casi entusiasta con las denuncias contra los fumadores (se trata de un exfumador), yo he replicado que todo esto de la cruzada antitabaco me parece una aberración, que es inadmisible que el gobierno se inmiscuya en espacios privados y que las delaciones anónimas nos sitúan en un clima fascistoide. Y esta amiga entonces ha dicho algo así como lo siguiente: "Todo esto lo hace el gobierno porque le gusta mucho mandar."
Lo ha clavado, desde luego. En esencia, todo se reduce a eso, la pasión por mandar, por demostrar quién es el jefe. Al igual que el decreto de Estado de Alarma, este tipo de medidas autoritarias despiertan, no lo olvidemos, un alto grado de simpatía que no hace más que reforzar el apetito del poder. De hecho, sin esa simpatía, sin esa vil admiración que cultiva el poderoso, éste no existiría, o se vería seriamente limitado.
Y no me digan que exagero. Nunca he sido fumador, no tengo el menor interés (más bien todo lo contrario) en que bares y restaurantes estén llenos de humo. Pero no puedo soportar que el gobierno me quiera salvar de aquello que nunca le pedí que me salvara. Que se dedique a perseguir a quienes violan los derechos de los demás, a quienes matan, roban, defraudan y estafan. Si se limitara a hacer mínimamente bien esto, lo único que de verdad le compete, todo iría mucho mejor. Como más trata de demostrar su poder, más desatiende su cometido, menos nos sirve y se convierte en todo lo contrario, el principal violador de los derechos.
Por eso, cuantas más personas, incluso las de menor cultura política, sean refractarias a esta fascinación y reaccionen con suspicacia ante los actos del poder político, sin caer en sus trampas emocionales, más esperanzas tenemos de que la libertad siga teniendo futuro. Con un poco de suerte, la ley antitabaco podría acabar produciendo un efecto contrario al deseado por el ejecutivo. Sería, sin duda, su mayor virtud.
Apunte psicológico. Quizás los no fumadores seamos, paradójicamente, más proclives a rebelarnos. El fumador, esclavo de su vicio, y a menudo de la mala conciencia, está dispuesto a soportar otro amo más. Sólo le preocupa encontrar lugares donde le sea tolerado encender un cigarrillo, y a medida que estos se reducen, su única obsesión es encontrar vías de escape, autodegradarse en la reserva donde su afición está ya desprovista de las costumbres, de los ritos y circunstancias que la ennoblecían y le daban sentido. Creyendo ciscarse en el poder con cada calada obediente, acordonada y graciosamente concedida, lo legitima. Al igual que hace cada vez que compra un paquete y paga los elevados impuestos que lo gravan. Lo ideal sería que la gente al final tuviera la dignidad de dejar de fumar, ni siquiera donde el Estado sigue queriendo que fumemos. Que se quedara con un palmo de narices con una ley perfectamente inútil, ridículamente minuciosa, que ya no serviría para amedrentar a nadie.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

8 comentarios:
"Esta tarde hablaba con una amiga que no sabe nada de política." Mira, pues ya erais dos.
La organización mundial de la salud recibe financiación de las empresas farmacéuticas, mucha pasta de por medio. Un par de farmacéuticas que están en profundidad copando las altas esferas de esa organización son una empresa francesa, y una empresa canadiense. Y esas empresas comercializan zyban, clear nicoderm match, y nicorette (orange gum) productos para dejar de fumar. Eso contando que el 85% de las personas que se atreven a dejar de fumar acaba en fracaso.
Sin contar a este, que es el que más pasta pone.
http://www.rwjf.org/
Aquí se puede ver las ganas que esta gente pone. Aunque son datos del 2001.
http://media.corporate-ir.net/media_files/NYS/PHA/reports/ar2001.pdf
Otra cosa es tu última columna. Hay fumadores que se fuman 4 o 5 cigarrillos al día. Los hay de fines de semana. Los hay que no compran. Que no fuman en sus casas, y los que se fuman cartones y cartones entre polvo y polvo, JE!! Lo digo porque no todo el mundo está esclavizado. Lo siente como un pequeño placer, que le gusta como a otros les puede gustar aquella bebida famosa del kiwi rives. Y esos no causan prejuicio alguno.
Y por último, en Bélgica se ha retirado la ley después de varios meses, y en Alemania se ha declarado inconstitucional. Aquí ya veremos.
"Mira, pues ya erais dos. "
El p. progre condenado a que su comentario político tenga el nivel intelectual del acné.
Deberás reconocer que lo de decir que tu amiga "no sabe nada de política" suena fatal.Te sitúa a ti mismo en un plano superior. Por cierto, ¿en qué consiste "saber algo de política"?
No saber nada de politica no implica estulticia,pero el paternalismo es casi peor.
Asi pues,si la chica esta de merecer y se deja,lo mejor es dejarse de rollos y darse unos tientos.
;-)
El primer párrafo resume a la perfección el totalitarismo que rige el pensamiento y la acción del autor de este blog. Así pues, su amiga, que es apartidista y no entiende de política (lo cual no implica de ninguna manera falta de raciocinio o escasa inteligencia), opinará en ocasiones en contra de medidas gubernamentales, en otras no tendrá opinión formada y en otras se mostrará a favor. Puro sentido común y ausencia de prejuicios. Pero cuando esto último ocurre, el señor CLD (¿Por qué en Red Liberal ningún bloguero se identifica?) se considera obligado a reconvenirla y poner toda la carne en el asador para tratar de convencerla de lo contrario. No sabemos si sus argumentos podrían alcanzar el rango de pugilísticos. Porque no puede ser que una persona ejerza su independencia de criterio si ello favorece de alguna manera a la izquierda. Porque Zapatero y sus 'mariachis' tienen cuernos y rabo y ¡hay de aquel o aquella que ose negarlo! Puro nazismo.
Como ya te ha dicho alguien, si tu amiga está buena, tíratela, disfruta de la vida y abandona el onanismo mental, seguro que ella te lo agradecerá más que tus sermones.
a anónimo 01:07. Siempre lo digo, si algunos progres no existiesen, habría que inventarlos. Lees muy descuidadamente. En el blog afirmo claramente que yo contradigo a mi amiga cuando su opinión es favorable a una medida del gobierno QUE A MÍ ME PAREZCA RECHAZABLE, lo cual implica que no todas tienen por que serlo. Todo lo demás de "poner toda la carne en el asador", de pugilismo y "¡hay [sic] de aquel...!" son imaginaciones tuyas. A ver si quienes vamos a tener "cuernos y rabos" somos los liberales...
Pero lo más conmovedor es cuando dices "...el señor CLD (¿Por qué en Red Liberal ningún bloguero se identifica?)" Si navegas un poco por RL, verás que hay muchos blogueros que firman con su nombre y apellidos, y algunos incluso aportan más señas. Sin ir más lejos, si antes de escribir precipitadamente hubieras consultado el perfil de mi blog, verás que mis iniciales se corresponden a Carlos López Díaz y vivo en Tarragona. Es más, si tienes tiempo y una cuenta de Google, podrás acceder al enlace donde encontrarás mi currículum, con lugar y fecha de nacimiento, entre otras informaciones. Sólo oculto mi dirección y teléfono para no dar facilidades a fanáticos islamistas, de extrema izquierda o de extrema derecha, gentuza con la cual suelo meterme, debe ser por aquello de que soy un totalitario y "puro nazismo".
Por cierto, ya que vamos de dar lecciones de progresismo, me sorprende que para ti, una amiga apenas sirva para otra cosa que para "tirársela". Uy, ¿qué diría tu admirada Leire Pajín de este lenguaje? Ah, y sobre todo, no he visto tu nombre y tus apellidos en el comentario. ¡Quítate la viga del ojo, hombre!
Hombre, personalmente estoy a favor de la ley porque supone proteger a los demás de los humos del fumador que tenemos que tragarnos sin nuestro consentimiento. Ya sólo por eso la libertad individual de no ser agredidos por el humo ajeno es preservada; si en lugar de humo de tabaco hablaríamos de flatulencias del vecino o de su olor corporal seguro que todos estaríamos de acuerdo. El quid creo que reside en que el fumar es una cosa tan antigua y arraigada que nos resulta muy novedoso e insólito el concepto de agresión al no fumador que supone, pero es indudable que existe.
Sobre si el gobierno nos quiere salvar de algo que hemos pedido... pues también nos obliga a ponernos el cinturón de seguridad, a no conducir a 200 por hora o a beber leche pasteurizada. Si nos matamos por no hacer estas cosas es nuestro problema, pero ocurre que hacemos daño indirectamente a otras personas, y de ahí la prohibición. Otra cosa es ver dónde están los límites de la intervención estatal y su gratuidad, pero en este caso el humo del tabaco supone una indudable agresión indirecta e indeseada a otras personas (en espacios públicos, hablamos).
Saludos
Publicar un comentario en la entrada