Uno de los libros que despertaron mi pasión por la lectura fue El camino, de Miguel Delibes. A los once años, un profesor de lengua española, del colegio público de Barcelona Juan Ramón Jiménez, tuvo la feliz ocurrencia de leérnoslo entero a lo largo de varias semanas. Delibes ha muerto hoy, pero Daniel el Mochuelo, Roque el Moñigo y la Guindilla mayor vivirán siempre. Pronto leeré yo también sus peripecias a mi hijo Daniel...
P.S. ¿En qué momento se perdió la bendita costumbre de que los maestros leyeran libros en voz alta? Supongo que cuando los pedagogos progres decidieron que eso era autoritario y carca...
viernes, 12 de marzo de 2010
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3 comentarios:
En nuestro colegio también nos recomendaron ese libro...
Aunque a mí me gustó más Los Santos Inocentes, que leí años después.
Por otro lado, qué contraste entre los escritores como Delibes o Torrente Ballester, aplicados en su oficio de escribir (y también en el oficio de tener hijos y una familia numerosa) y los cantamañanas intelectualoides, que ni tienen oficio, ni levantan un periódico como en el caso de Delibes con El Norte de Burgos, ni creen en la familia, ni nada de nada.
Descanse en paz
Miguel Delibes encarna mejor que nadie todo lo que representa Valladolid para mí; la bordería, la sobriedad...
Basta con decir que otros escritores empezaron a leer con autores clásicos, poetas, etc... Delibes se empezó a interesar por la literatura gracias a un manual de derecho mercantil. Le fascinaba lo eficaz que podía ser el lenguaje para expresar ideas.
En fin; un clásico. Si un día vienes a Valladolid me entenderás...
Fonseca
Mis condolencias a la familia Delibes y mi gratitud a este escritor por su literatura en castellano viejo. Los que somos de su tierra, aunque llevamos muchos años fuera, si queremos volver a rememorar las viejas palabras castellanas (una gran mayoría ya en desuso), leer a Delibes, es la mejor forma de reencontrarnos con nuestra lengua de la infancia.
Creo haber leído todas sus obras y no pocas de sus columnas periodísticas. Se le puede encasillar por su literatura, pero no es fácil encasillarle por su lenguaje. Yo diría que en ello es un autor único. En el siglo XX no conozco a ningún otro escritor que haya elevado a un nivel literariamente tan alto el lenguaje rural. Algunos lo camparan con Josep Pla (por cierto Delibes siempre se sintió admirador suyo); pero Pla, escribía muy bien en español, pero le quedaba un poco lejos el castellano viejo, de pueblo, rural, el castellano “de casa” que le gustaba decir a Delibes.
En fin... se nos ha ido un gran hombre, un gran escritor. El contrapunto, es que nos queda su gran obra; la cual, no me cabe la menor duda que el valor de su literatura irá creciendo en importancia... en la medida que transcurra el tiempo de su ausencia.
Pablo el herrero
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