Los materialistas y los locos no saben dudar. (G. K. Chesterton)

domingo 24 de octubre de 2010

Motivos para abortar

Una cuestión que a veces se escabulle del debate entre las posiciones provida y las abortistas, es la de los motivos que pueden tener algunas personas para el aborto. No me refiero a las justificaciones ideológicas, sino a las motivaciones psicológicas de la mujer embarazada que decide acabar con la vida que lleva en su seno, así como las de quienes en ocasiones la animan o incluso persuaden a ello. Es importante abordar este tema, precisamente porque la actual ley de plazos se basa en la concepción según la cual esto es lo de menos, que de lo que se trata es de la "libertad reproductiva", y por tanto no es necesario esgrimir ningún motivo para abortar durante las primeras catorce semanas.

¿Por qué suelen querer abortar algunas mujeres? Varias son las situaciones posibles. Intentemos enumerar las más frecuentes:

1. Se trata de una mujer (generalmente joven y soltera, aunque no necesariamente) que se ha quedado embarazada accidentalmente, y considera que por razones socioeconómicas, ese hijo representará una carga para ella. Actualmente, se considera que el hijo demasiado temprano obstaculizará el desarrollo profesional de la madre. En el pasado, podía obstaculizar un buen matrimonio. En ambos casos, se trata de lo mismo: razones de índole básicamente económica.

2. Se trata de una mujer cuya salud corre grave riesgo en caso de producirse el parto.

3. Se trata de un feto con graves taras congénitas.

4. Se trata de un embarazo producto de una violación.

Ante todo, cabe observar que el caso más frecuente, con mucha diferencia, es el 1. Pero es que además, a menudo suele ser el verdadero motivo que se esconde tras los demás.

El caso 2, el riesgo grave que corre la salud de la madre, es obviamente una situación que el progreso de la medicina tiende a hacer cada vez más rara. Y sin embargo, la mayoría de abortos producidos en este país, con la anterior ley que despenalizaba determinados supuestos, se han producido por este motivo. ¿Cómo puede ser? La razón es bien conocida. Se han multiplicado los abortos justificados por un diagnóstico de depresión, donde las posibilidades de fraude de ley son facilísimas. Pero entonces, lo que estamos diciendo es que el 2, salvo casos excepcionales, no suele ser un verdadero motivo, sino una excusa. Lo más probable, estadísticamente hablando, es que la mayoría de situaciones del tipo 2 sean en realidad la 1.

La situación 3, el feto con taras congénitas. Aquí pueden darse muy variados casos, aunque una de las enfermedades genéticas más frecuentes es el Síndrome de Down. Es evidente que nadie quiere tener un hijo enfermo. Pero aún menos quiere nadie que su hijo muera, salvo casos dramáticos, pero raros, en los que la muerte puede ser más deseable que una vida de sufrimiento. No es sin embargo el caso de las personas con Síndrome de Down, que pueden llevar una vida perfectamente feliz, quizás más que algunas personas sanas. Y posiblemente más que los propios padres, más dolorosamente conscientes de las limitaciones del hijo que éste mismo. Ahí sin duda radica el motivo fundamental por el cual algunas madres y sus parejas acaban optando por el aborto: Miedo al sufrimiento, a la infelicidad. Pero tampoco serán irrelevantes las motivaciones socioeconómicas: Pensemos en los costes de cuidados médicos crónicos, necesidades educativas especiales, etc.

La situación 4, el caso del embarazo a consecuencia de una violación. Este caso es peculiar, porque es el único en el cual verderamente se produce un atentado contra la libertad de la mujer. Una mujer que mantiene una relación sexual consentida, incluso aunque su deseo no fuera quedar embarazada, no puede irresponsablemente alegar que su libertad reproductiva implica poder desentenderse de las consecuencias de sus actos, habiendo por medio una vida humana. En el caso de la violación, sin embargo, entran en colisión el derecho a la vida del neonato y la libertad sexual de la madre. ¿Cuál debe supeditarse al otro? Los provida más estrictos acostumbran a proponer como solución que la madre dé al hijo en adopción, pero esto supone esquivar la verdadera cuestión, que es si se puede obligar a la mujer a tener un hijo de cuya concepción ella no es responsable.

Constatados los motivos psicológicos para abortar, se impone la pregunta de si son legítimos o no. En mi opinión, los más claros son el primero y el último. Creo que a ninguna mujer se le puede obligar a tener un hijo producto de una violación. La vida es sagrada, pero la libertad también, y si algunos Padres de la Iglesia han aprobado la pena de muerte (porque el condenado era libre de haber actuado de otra manera, nadie le obligó a cometer ningún crimen), vería coherente que en este caso se admitiera el aborto, incluso aunque el daño recaiga en una persona inocente. También en una guerra justa mueren inocentes, y no por eso estaría justificada la inacción ante una agresión.

En cuanto a la motivación socioeconómica, me parece también indiscutiblemente clara: Jamás puede justificar el aborto de un niño concebido por una relación sexual consentida. No deja de resultar paradójico que quienes suelen condenar la "mercantilización" de la vida, que falazmente atribuyen al sistema de libre mercado, suelan ser los mismos que acepten sórdidas consideraciones económicas como motivo para acabar con una vida humana.

Más complejas son las demás motivaciones. En el caso de la salud de la madre, hay una variante extrema que también me parece perfectamente clara, que es cuando se trata de elegir entre la vida de la madre o la del hijo. Ante dos males exactamente iguales (la pérdida de una vida), es de una racionalidad aplastante que debe elegirse entre uno de los dos, y el único criterio es la voluntad de la madre, o en su defecto, la del padre o los médicos. La concepción integrista según la cual el ser humano no tiene derecho a tomar esta decisión, y debe aceptar con actitud fatalista los designios divinos, no se corresponde al menos con la doctrina cristiana, según la cual Dios ha querido que el hombre sea libre.

Ahora bien, cuando lo que está en juego no es la vida de la madre, sino su salud, es imposible dar una respuesta genérica. Es evidente que habrá casos que se acercarán al caso extremo, y otros en los que el supuesto daño para la salud de la madre es más bien la excusa de la que hablábamos antes. Aquí es una sólida consciencia ética la que debe iluminar a padres y a médicos, quienes deben decidir cuándo el riesgo para la madre es lo suficientemente grande y cuándo no justifica un aborto.

Análogas reflexiones creo que pueden hacerse en el caso de que el enfermo sea el neonato. Es evidente que cuando hablamos del valor de la vida, nos estamos refiriendo a una vida digna de ser vivida, no a un mero proceso fisiológico. De nuevo, deberían ser los padres y los médicos quienes valoraran la viabilidad como persona de un embrión o un feto con graves taras congénitas.

En resumen, creo que la anterior ley que despenalizaba el aborto en determinados supuestos, sin ser perfecta, era muy superior a la actual, porque dejaba al arbitrio de padres y médicos los casos en los que es imposible generalizar, permitía el aborto en caso de violación y no contemplaba el llamado "cuarto supuesto" por el activismo proabortista, el socioeconómico. El inadmisible número de abortos era consecuencia de un uso fraudulento de la ley (que es obligación del Estado descubrir y sancionar) más que de su concepción. En cambio, la actual ley, que consagra un aberrante "derecho a abortar", es un engendro jurídico y moral que debemos combatir con todas las fuerzas, hasta su derogación.

5 comentarios:

Curro dijo...

De los supuestos que has planteado:

- Coincido en rechazar absolutamente el socio-económico.

- Me plantea dudas terribles el de la violación (afortunadamente, los embarazos debidos a violaciones son rarísimos; parece que la angustia que sufre la mujer durante el asalto inhibe la ovulación).

- Estoy de acuerdo en que si realmente hay que elegir entre la vida de la madre y la del niño, se debe elegir la de la madre. Afortunadamente, este dilema no se presenta prácticamente nunca en la medicina actual. Y, si se presenta, lo correcto no es el "aborto terapéutico" sino el "acto de doble efecto" (por ejemplo, se le aplica a la mujer un tratamiento de quimioterapia que quizás produzca, como efecto lateral indeseado, la muerte de su hijo in utero).

Más de 100 famosos médicos americanos (entre ellos el célebre Nathanson) firmaron una declaración que decía: "Considero que no se da nunca una situación médica en la que la vida de un niño no nacido tenga que ser intencionalmente destruida para salvar la vida de la madre. Un médico debe hacer todo lo posible para salvar la vida de ambos, madre e hijo".

- Lo mismo con lo de la "grave malformación": ¿cómo de grave? Es conocido que, en la práctica, el supuesto está sirviendo para borrar de la faz de la tierra a los síndrome de Down (y se está abortando a niños hasta por un labio leporino). Creo que no incluiría este supuesto. Siempre cabe la opción de dar el niño enfermo en adopción.

En definitiva, yo quizás dejaría los supuestos legales en el embarazo resultante de violación y el peligro serio para la vida (no para la salud) de la madre. Teniendo en cuenta que el segundo supuesto es casi inexistente, nos encontraríamos con apenas unas decenas de abortos legales al año.

Anónimo dijo...

Es muy interesante esta estrada.

El caso de la violación creo que no tiene una salida "buena" por ningún lado, tanto si aborta como si no.
Si no aborta, se está teniendo un hijo de un indeseable. Si aborta, está matando a un inocente.
Aunque si lo miramos desde el punto de vista de la víctima (se supone que es desde donde hay que mirar,no?), las cosas parecen aclararse un poco. Pero sólo lo parece.

Por otro lado, me gustaría comentar otro caso, hipotético, del que sólo tengo conocimiento por los medios de comunicación, con lo que eso conlleva.

Motivos culturales. Me explico, serían aquellos que realizan las mujeres que consideran el aborto más como un medio anticonceptivo que como un asesinato. Personas que desde niñas han tenido un circulo cercano de personas (familiares, amigos, profesores, etc.) que, como dijo la ex-ministra, creer que los fetos son seres pero no son humanos. Es decir, son miembros del cuerpo de la madre susceptibles de ser extirpados. Con lo cual se pueden permitir ciertos "deslices" en sus relaciones sexuales.
También se podría denominar "motivos por ignorancia/inconsciencia".

Un saludo

Anónimo dijo...

Carlos, muy buena tu argumentación.

Un Saludo,

Pablo el herrero

JFM dijo...

Te has olvidado de una porque no le da la gana de utilizar un metodo contraconceptivo. Me acuerdo de una mujer en un debate que ya estaba por su sexto aborto y tan pancha. Era de la clae media alta.

Hay otro factor: la deshumanizacioh del feto por la izquierda que lleva a la banalizacion del aborto y a que las mujeres no se molesten en medidas contraceptivas.

Porque hay una cosa que los pro-abortistas barren bajo la alfombra: el embarazo no es una fatalidad. No estamos en el siglo XVIII

Por cierto que las primeras feministas estaban completamente cohtra el aborto y pensaban que eran los hombres los que tenian ihterée en él

Tribuna Sala dijo...

La situación actual es hilarante, es más barato abortar que comprarse un preservativo. Salvo que se trate de los casos 2, 3 y 4, hoy en día hay suficientes métodos anticonceptivos e información como para que se produja un embarazo si no se quiere. La realidad es que pagamos con nuestros impuestos el capricho de la parejita tal que no se puso la goma porque así da más gustito. La banalización total, es triste.