Cuando se habla del endurecimiento de penas, me parece que caemos en una trampa, y no me refiero a las cantinela mema de "no hay que legislar en caliente", tan del agrado de la progresía, sino a que el problema no se halla tanto en que las penas de cárcel sean cortas, sino en que es demasiado fácil reducirlas por buena conducta. ¡Cómo diablos no va a tener "buena conducta" un violador en serie encerrado en una cárcel en la cual no tiene acceso a sus víctimas!
Lo que debe reformarse imperativamente es ante todo lo siguiente:
1.- Que los delitos relativamente pequeños (pienso en el robo) reciban sistemáticamente prisión provisional, para lo cual se requiere que no se demore en exceso el juicio. O sea, ordenadores y medios para la Justicia, y cambios legislativos para reducir la discrecionalidad de tanto juez progre. De lo contrario se incita a la reincidencia (¿cómo no va a seguir robando el delincuente, si le sale gratis ("entra por una puerta y sale por la otra")? Encerrando a la gente antes, paradójicamente se podrían lograr unas cárceles menos atestadas, porque conseguiríamos que con menos años de condena (por menor acumulación de penas), se reinsertaran los mismos que ahora, y probablemente más, por el mayor efecto disuasorio que supondría el hecho de que a la primera, te enchironan.
2.- Que las penas de cárcel sólo puedan reducirse en determinados casos, sobradamente justificados, no de manera prácticamente automática.
3.- Que la edad penal se reduzca a los doce años, edad en la que está demostrado que se pueden cometer las peores atrocidades, y en las que uno tiene clara consciencia de la diferencia entre el bien y el mal.
4.- Que se implante la cadena perpetua revisable para delitos como el asesinato. Revisable, para no cerrar la posibilidad de la reinserción; perpetua, para que aquellos tipos de delincuentes que no se pueden reinsertar, no vuelvan a salir a la calle. Y si hay que cambiar la constitución, pues se cambia. De hecho, creo que sería preferible hacerlo, pues el artículo 25.2 (el de la "reeducación" y la "reinserción") es una de las muchas concesiones a la cretinez progre cuyos resultados desastrosos padecemos desde entonces. Las penas de cárcel en primer lugar deben servir para proteger a los ciudadanos honrados, y después y sólo después podemos hablar de reinserción y demás zarandajas.
Evidentemente, la cadena perpetua no impedirá que ciertos tipos de crímenes odiosos sigan produciéndose. Tampoco el código penal evita que haya robos, asesinatos ni violaciones. Pero por lo menos, si la Justicia quiere seguir manteniendo una de sus funciones principales, que es la eliminación de la venganza individual, lo que no puede ser es que los familiares de las víctimas se vean vejados por el sistema hipergarantista y extremoprogre hasta la náusea que padecemos.
domingo, 31 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

4 comentarios:
Carlos, ¿descartas la pena de muerte para los crímenes especialmente horrendos? ¿Para las mentes sádicas en el crimen y absolutamente irrecuperables?
Hola Persio, la verdad es que no tengo una objeción moral contra la pena de muerte. Quien es condenado a esta pena podía haberlo evitado no cometiendo un crimen que sabe que está sancionado con la pena capital. Por tanto, es el primer responsable de su muerte. Sin embargo, sí tengo una objeción de tipo práctico: La posibilidad de que se condene a muerte por error a un inocente. De todos modos, no me opondría a que se hiciera un referéndum sobre la pena de muerte, y acataría el resultado, aunque personalmente votaría en contra.
“De lo contrario se incita a la reincidencia (¿cómo no va a seguir robando el delincuente, si le sale gratis ("entra por una puerta y sale por la otra")?”
En España no se sale por una puerta y se sale por otra. El sistema penal es duro:
http://www.criminologia.net/pdf/reic/ano4-2006/a42006art1.PDF
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Muchos/presos/pocos/delitos/elpepusoc/20090805elpepisoc_1/Tes
Por otro lado, la delincuencia juvenil durante la última década está estabilizada, no justificando los datos disponibles una reforma de lo que ya hay:
http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:DerechoPenalyCriminologia-2009-2-10009&dsID=PDF
“Que la edad penal se reduzca a los doce años, edad en la que está demostrado que se pueden cometer las peores atrocidades, y en las que uno tiene clara consciencia de la diferencia entre el bien y el mal.”
Por poner un ejemplo, en 2000 sólo tres menores de 14 años asesinaron:
http://noticias.juridicas.com/articulos/55-Derecho%20Penal/200307-58551523610332031.html
¿Eso justifica un cambio legislativo? Mira el primer enlace: la criminalidad juvenil está estabilizada desde principios de década. Si aplicamos esa lógica a otros ámbitos, cualquier país sería ingobernable, al estar atento a casos aislados para poder legislar sobre ellos. Lo que sabemos de la delincuencia juvenil tampoco es para pedir cambios para ayer, precisamente.
“Que se implante la cadena perpetua revisable para delitos como el asesinato. Revisable, para no cerrar la posibilidad de la reinserción; perpetua, para que aquellos tipos de delincuentes que no se pueden reinsertar, no vuelvan a salir a la calle”
Lo que propones es, de hecho, más “flojo” que lo que ya tenemos. En ningún país de Europa tienen, como aquí, una pena de 40 años íntegra y sin posibilidad de revisión. De hecho, el cumplimiento íntegro de condenas no contribuye a reducir la criminalidad:
http://www.criminologia.net/pdf/reic/ano1-2003/a12003art2.pdf
“Y si hay que cambiar la constitución, pues se cambia. De hecho, creo que sería preferible hacerlo, pues el artículo 25.2 (el de la "reeducación" y la "reinserción") es una de las muchas concesiones a la cretinez progre cuyos resultados desastrosos padecemos desde entonces.”
Son los países con políticas de reinserción los que, curiosamente, tienen las tasas de criminalidad más bajas: los europeos o Estados Unidos (tienen menos, pero las tienen). Países con penas más duras, como algunos africanos, tienen unas tasas de criminalidad espantosas. Y es que la política penal es importante, pero las razones de la mayor o menor criminalidad tienen que ver más con causas económicas. Algunos de los países con más disparidad de renta, los de América Latina, son también algunos de los más violentos del mundo, según el Banco Mundial:
http://www.clarin.com/diario/2007/12/04/elpais/p-01601.htm
Me gustaría, de todos modos, saber tus fuentes o los estudios en los que te basas para haber afirmado lo que has escrito en el post.
terapeuta, tus fuentes ya las vemos, El País, publicaciones jurídicas progres, etc. Te diré mis fuentes: Vivo en España desde que nací, hace 42 años. Tú en cambio parece que en este tiempo hayas estado en la Luna.
Publicar un comentario en la entrada