A las pocas horas de que Alberto Núñez Feijóo diera a conocer el borrador del "decreto do plurilingüismo" en la enseñanza de Galicia (30 de diciembre) se produjeron reacciones como las de Galicia Bilingüe o Libertad Digital, que calificaron la propuesta del presidente gallego como una traición a sus votantes. Al mismo tiempo, desde la emisora de LD, esRadio, el periodista catalán de origen gallego José García Domínguez ha discrepado de opinión tan tajante, asegurando que "se daría con un canto en los dientes" si el decreto de Feijóo se aplicara en Cataluña. Un buen resumen de la polémica lo ofrece Elentir en su post del 5 de enero. En esta entrada expongo mi insignificante opinión, que sin ser muy distante de la línea editorial de LD, es mucho más comprensiva con la postura de Pepe García Domínguez que Elentir. Mas veamos primero la propuesta de Feijóo. (El lector apresurado puede saltarse este resumen, en azul.)
El documento de trece páginas arriba enlazado establece (hasta donde he entendido el texto, que está en gallego) la siguiente regulación del uso de la lengua en la enseñanza:
Infantil: El profesorado utilizará la lengua predominante en cada aula, tras consulta a cada familia, y cuidando de introducir también el conocimiento de la lengua no predominante.
Primaria y ESO: Deberán impartirse un tercio de horas en gallego, otro en castellano y otro en lengua extranjera (preferiblemente inglés) con arreglo a lo siguiente:
-La asignatura de lengua castellana se impartirá en castellano, así como en gallego la lengua gallega, dedicándose las mismas horas a cada una.
-Conocimiento del Medio y Matemáticas se impartirán una en gallego y otra en castellano, a elección de los padres. (En la ESO, los padres podrán elegir que Matemáticas y Ciencias Sociales se impartan ambas en gallego o castellano, si no he entendido mal el redactado.)
-El Consejo Escolar de cada centro decidirá la lengua del resto de asignaturas, de tal modo que exista equilibrio entre las tres, y en cualquier caso, que como mínimo un tercio sean en castellano y otro tercio en gallego. La lengua extranjera, en cambio, no podrá superar el tercio de horas lectivas.
-Los centros educativos que no dispongan de personal capacitado para impartir un tercio de las asignaturas en lengua extranjera, podrán impartir estas en castellano o gallego, escuchando la opinión de las familias, y asegurando el máximo equilibrio entre ambas.
-Excepcionalmente se podrán impartir las asignaturas troncales (Matemáticas, Conocimiento del Medio, Ciencias Sociales) en lengua extranjera, pero siempre manteniendo el equilibrio entre las tres lenguas.
-Los alumnos podrán utilizar, oralmente o por escrito, la lengua de su preferencia, en todas las materias impartidas en gallego o castellano.
Bachillerato: Cada centro aprobará una "oferta equilibrada" de asignaturas en castellano, gallego y lengua extranjera.
Formación Profesional, enseñanzas artísticas y deportivas y Educación para Adultos: Cada centro debe garantizar el conocimiento de ambas lenguas oficiales.
El borrador del decreto entra además en otras consideraciones, entre las que destacan fijar el gallego como la lengua de la administración educativa, y el mantenimiento de los llamados "Equipos de dinamización de la lengua gallega" en cada centro (antes llamados "de normalización y dinamización lingüística").
Como se desprende de lo anterior, en la enseñanza primaria y secundaria, el decreto parece tender a un modelo estrictamente bilingüe de un 50 % de horas de castellano y un 50 % de horas en gallego, dado que pocos centros podrán ofrecer un tercio de asignaturas en inglés u otra lengua extranjera. Luego ya veríamos la aplicación, pero en cualquier caso, garantiza un mínimo de un tercio (unas diez horas semanales, digamos) en cada lengua oficial. También es importante señalar que el decreto asume el concepto de normalización linguística, es decir, que existe una lengua (el gallego) cuyo uso debe promoverse desde el gobierno autónomo, en la enseñanza y fuera de ella. En cambio, se aparta explícitamente (pág. 2, cuarto párrafo) del método de la inmersión lingüística, consistente en que so pretexto de "normalizar" el gallego, se tienda a imponer como única lengua vehicular de la enseñanza.
La reacción de Galicia Bilingüe a este borrador de decreto es que incumple la promesa electoral de Feijóo de dar libertad a los padres para elegir individualmente la lengua vehicular de la enseñanza. A esto replica García Domínguez que no existe un derecho a elegir que los hijos puedan recibir la educación en sólo una de las lenguas oficiales. Es decir, que si el presidente gallego es criticable, no es tanto por su incumplimiento, como por haber hecho una promesa que con la constitución y el estatuto en la mano no podía cumplir. Según llegó a afirmar el periodista galaico-catalán en la tertulia de esRadio del 30 de diciembre, quien opta por que los niños puedan recibir enseñanza sólo en castellano, no es diferente de Carod-Rovira, que defiende la inmersión en catalán.
Hay una falacia evidente en esta comparación. Una cosa es que yo elija la lengua de la enseñanza de mis hijos, y otra muy distinta que la imponga a los demás, que es lo que hacen los nacionalistas. Aquí Pepe, no has estado fino. Ahora bien, respecto a la cuestión de fondo (¿existe el derecho a recibir la enseñanza en sólo una lengua oficial, limitando el conocimiento de la otra a la asignatura de lengua?), mi opinión es que debemos distinguir entre los planos de lo ideal y lo real.
Idealmente, creo que la administración no debería promover el uso de ninguna lengua, ni catalán, ni castellano, ni ninguna otra. No debería haber lenguas oficiales, ni lenguas protegidas o "normalizables". Los individuos son libres de comunicarse en el idioma que les dé la gana, y de asociarse espontáneamente para favorecer, si así lo desean, el uso del catalán, el castellano, el esperanto, el chino o el bantú, tanto en la enseñanza como fuera de ella. El Estado no es nadie para imponer ni el monolingüismo, ni el bilingüismo ni ningún otro modelo. Por tanto, a mí me parece perfectamente válido que existan escuelas donde la lengua vehicular sea el castellano, el gallego, el catalán, el inglés o el finlandés. O más de una lengua, en la proporción que se quiera. Dejemos que los individuos elijan lo que creen que es lo mejor para sus hijos y para sí mismos. Puede que como consecuencia de ello haya una lengua que se imponga en detrimento de otras, y aquí muchos deploran la pérdida de "riqueza" que ello comporta, pero olvidan las ventajas de la existencia de una lengua común. Después de todo, las lenguas nacen y mueren, y carece de justificación restringir las libertades individuales por el capricho de quienes quieren oponerse inútilmente a la naturaleza de las cosas.
Naturalmente, para poder aplicar la absoluta libertad educativa, sería necesario que la enseñanza dejara de ser competencia del Estado, es decir, privatizarla totalmente, estableciendo algún sistema, como el cheque escolar u otros, para que todos los ciudadanos, con independencia de su nivel de renta, tuvieran acceso a la educación. Hoy en día, el peso del Estado es tan desmesurado que semejante idea parece incluso extremista, pese a que de hecho ha sido lo normal en otras épocas, y ha funcionado perfectamente. Hasta que el Estado logró convencer a la gente de que sin él no podría existir una enseñanza universal.
Dicho esto, pasemos al mundo real, y más concretamente a la España actual. Aquí lo que tenemos es que el artículo 3º de la constitución considera a las "distintas modalidades lingüísticas de España" como un "patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección". Y que los estatutos de Galicia, Cataluña, País Vasco, etc, basándose en este artículo, han establecido la normalización lingüística, es decir, que la administración está autorizada a hacer lo posible por favorecer a la lengua supuestamente en retroceso. Podrá gustarnos o no (a mí, como acabo de decir, no me gusta) pero hasta aquí, se trata de la ley. El problema es cuando los nacionalistas llevan tan lejos su normalización, que llegan a sancionar el uso de la otra lengua (o el no uso de la lengua a proteger, me da lo mismo), o la imponen como única lengua vehicular de la enseñanza (inmersión). Es decir, cuando ponen en práctica un verdadero proyecto de ingeniería social, consistente en intentar cambiar la lengua que habla una población, para así diferenciarla del resto del territorio del cual se quieren separar, a fin de establecer su propio Estado. Y es un problema, no porque pudieran tener éxito, sino porque en su empeño fanático, totalitario y seguramente nunca satisfecho, restringen no sólo las libertades lingüísticas, sino que sientan el precedente para limitar todas las demás, y favorecen un clima de fanatismo gregario ("nosaltres" frente a "ellos") cada vez más irrespirable.
Es por esto por lo que aprecio el posibilismo de Pepe García Domínguez (y de Juan Carlos Girauta). Desde el momento que garantizamos entre un tercio y una mitad de horas en castellano, y que se evita relegarlo a las asignaturas "marías" (al menos en teoría) los nacionalistas gallegos, catalanes o vascos se ven limitados en sus pretensiones avasalladoras. Cierto que no eliminamos la intervención de la administración, que para mí sería lo ideal, pero obsérvese que eso tampoco lo pretende Galicia Bilingüe, que parte de la existencia de dos lenguas oficiales, tal como establece la ley, y por tanto también admite la limitación de la libertad de los padres, que deben elegir entre castellano y gallego, pero no pueden optar por el francés o el japonés. (Cosa por lo demás inaplicable en la enseñanza pública.)
El decreto de Feijóo no establece un bilingüismo perfecto (por ejemplo, sigue decidiendo a favor del gallego en la administración), pero al menos podría cerrar el paso al monolingüismo nacionalista, que requiere ejercer mucha más violencia (en sentido no totalmente metafórico) sobre la sociedad. El equilibrio entre dos lenguas, no sólo en la enseñanza, sino en todos los ámbitos públicos, es algo mucho más civilizado, más razonable, más tolerante; menos fanático, en suma. Estuve hace dos años en Merano y quedé admirado de la convivencia del italiano y el alemán, con su señalización viaria estrictamente bilingüe, y la libertad de rotulación del comercio. (La verdad es que parecía más Austria que Italia... salvo por los gnocchi.)
Prefiero que el Estado no tenga ningún modelo lingüístico, es decir, que no intervenga en absoluto en la enseñanza, pero puesto que de momento esto es utópico, me decanto por el bilingüismo frente al monolingüismo. El argumento de que los niños aprenden mejor exclusivamente en su lengua materna, con ser trivialmente cierto, no me parece decisivo, pues tenemos el ejemplo de los Estados Unidos, donde millones de inmigrantes italianos, alemanes, chinos, polacos, hispanos, etc han aprendido el inglés en la escuela, y en una generación se han puesto a la misma altura que sus compañeros anglosajones.
La cuestión que no debe perderse de vista es que el nacionalismo es un instrumento del estatismo, pero no el único. Centrarnos en exceso en la libertad de elección de lengua en un sistema público donde casi nada se puede elegir, puede llegar a suponer un desgaste que no nos podemos permitir. Los nacionalistas son maestros en atribuir móviles nacionalistas a quienes simplemente estamos defendiendo la libertad, por lo que deberíamos ser más inteligentes y olvidarnos del argumento circular que no hace más que recordar que "vivimos en España", es decir, que el castellano es la lengua oficial común. Eso es un mero hecho que no tiene nada que ver con la libertad. Si dentro de dos siglos en España se habla inglés en lugar de español, sin duda será de lamentar. Pero también hubo que lamentar que se perdiera el latín o el griego clásico. Las lenguas no pueden estar por encima de las personas, que van a ser igual de felices o infelices hablando español, catalán o inglés. Otra cosa son las consideraciones económicas, pero si a eso vamos, olvidémonos del español e impongamos definitivamente la inmersión en inglés, no esa ridiculez de un tercio de horas lectivas que propone Feijóo, que encima sabe que no es factible. Ojalá fuera la pluralidad lingüística el único inconveniente que se encontraran los inversores extranjeros en España.
ACTUALIZACIÓN DEL 21-01-2010: Véase el brillante artículo de Albert Esplugas en LD. Lo suscribo totalmente, pero con un matiz: La imposición del bilingüismo no es exactamente igual que la imposición del monolingüismo. La segunda requiere mucha más coacción, por tanto es peor, aunque coincido en que lo ideal es ninguna coacción.
ACTUALIZACIÓN DEL 22-01-2010: El debate, apasionante, continúa. Coincido totalmente con el artículo de Dupuy en LD, más que una réplica, una matización al de Esplugas, como bien señala este.
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11 comentarios:
Si educarse en castellano con una sola asignatura en gallego fuese contrario al Estatuto, yo no habría podido educarme en esa modalidad después de la aprobación del Estatuto, y la realidad es que sí pude. Y lo hice, por cierto, en los años que pasaron por la Xunta dos gobiernos de distinto color: el de Fernández Albor (PP) y el de Laxe (PSOE y regionalistas).
Si Feijóo no cumple lo que prometió, teniendo mayoría absoluta, es simplemente porque no le da la gana. No se puede entender que en un país democrático haya medios y ocasiones para imponer una lengua en la enseñanza y excluir de las escuelas a la lengua común, y sin embargo no se pueda -o mejor dicho, no se quiera- impulsar la libertad de idioma, algo que puede hacerse perfectamente con el actual sistema de enseñanza. Eso demuestran países como Finlandia, donde funciona el modelo propuesto por Galicia Bilingüe sin ningún tipo de problemas.
En cuanto a García Domínguez, lo siento, pero no puedo ser comprensivo con quien insulta a quienes defendemos lo mismo que Girauta y él han estado defendiendo hasta ahora, esto es, la libertad de idioma, al compararnos con Carod-Rovira y al insinuar que somos nacionalistas. Me pregunto, desde luego, qué nacionalismo, sea del tipo que sea, defiende la libre elección de idioma. No conozco ninguno. Sí que conozco nacionalismos que defienden la imposición de idioma en la enseñanza, ya sea por inmersión, como propone Carod-Rovira, o por cuotas, como sostienen García Domínguez y Girauta.
El bilingüismo en la enseñanza no consiste en que en comunidades autónomas con dos lenguas co-oficiales se reciban las clases un 50% en un idioma y el otro 50% en otro; sino en que los padres tengan la LIBERTAD de elegir en qué lengua de las dos desean que estudien sus hijos.
¿Tan difícil es de entender y legislar?
Saludos.
Se parece al sistema que hay -o por lo menos había- en Noruega respecto a los dos tipos de noruego. En aquel caso se primaba la variedad de noruego predominante en el municipio dedicando a la otra un número suficiente de asignaturas que asegurasen su dominio por parte de los alumnos. Sobre el papel, el decreto del PP me parece bastante bien, aunque abre la puerta a conflictos y pleitos eternos entre padres, profesores y APAs.
Primera pregunta: Preservar las lenguas vernaculas para qué? Para leer la literatura en esa lengua? Pero es que alguien se cree que Carod Rovira lee a Ramon LLul o Maragall? Y si es tanta y tan buena literatura como para justificar que se mantenga o se saque del armario (cf el "aragonés") porque es que cuando visito la mayor libreria de Paris no veo una sola obra que hubiese sido escrita originalmente en catalan, gallego o euskera? Es que nadie se da centa de que tras la invencion de la imprenta lo mismo que en Alemania se escribia en hochdeutsch en vez de bavaro o sajon, en Espa¹ntilde;a se escribia en castellno porque eso permitia alcanzar toda la peninsula e iberamerica (sin contar que era mas facil llamar la atencion de los editores ingleses o franceses) y que por tanto tras ese acontecimiento los que siguebn escribieno en regional son con contadas excepciones autores menores (cf Pio Baroja y Unamuno maximos escritores vasco-parlantes).
Segundo: Que sentido tiene de enseñar las matemeticas en vascuence? Para que luego los alumnos una vez ingenieros sean incapaces de comunicar con sus colegas no-vascos? Para gastarse millones (alguno de los que los cuales se extraviara) traduciendo obras cientificas o se dar empleo a gente del PNV), crear nuevos libros de texto y a que gente que por su calidad como profesores no hubiesen obtenido empleo lo obtengan porque dominan el idioma?
Tercero: Que sentido tiene de que la adminstracion te tenga que poder atender en la idioma regional aparte limitra la movilidad de su petrsonl, impedir aquello de "the right man in the right place" y verse obligada mantener gente en puestos para los que hay gente ejor pero en que le titulmar domina la dichosa jerag regional?
No se podria adoptar el modelo aleman donde las conversaciones con los amigos se hacen en lengua regional y cuando uno se pone la corbata habla hochdeutsch?
La verda es que las revindicaiones identitarias no proceden de difernecias linguisticas sino que sion los que quiern difernciarse, los del RH negativo y a los que no hy que azuzar mucho para desenmscara su racismo que necesitan de la lengua como factor difernciante adicional para justificar sus delirios nacionalistas.
Carlos, un artículo excelente. Discrepo en algún punto (prefiero la libertad de elección entre dos lenguas que la imposición del bilingüismo, pero como muy bien matizas la oficialidad de la lengua esconde imposición y muchos defensores de la "libertad de elección" lo ignoran convenientemente). El último párrafo también es muy certero.
A ver si escribo algo sobre el tema, en la línea de tu argumento.
Un saludo
Elentir,
quizás me equivoco, pero tal vez el gallego sea tu lengua materna, en cuyo caso, no me sorprende que te bastara una sola asignatura para conocerlo mejor. También es mi caso, yo soy catalanoparlante, y en el colegio sólo tuve el catalán en la asignatura de lengua, y a partir de los 13 o 14 años. Eso y las lecturas autodidactas en catalán han sido más que suficientes para mí, pero no creo que se pueda decir lo mismo de aquel que tiene como lengua materna el castellano.
Yo no estoy en contra, lo he dicho, de que quien quiera pueda estudiar totalmente en castellano, o totalmente en catalán, al contrario, sería lo ideal. En esto quizás me aparto de García Domínguez. Lo que digo simplemente es que un sistema bilingüe tampoco estaría mal en la práctica y es menos opresivo que la política de inmersión. En política es difícil obtener el sumo bien, normalmente hay que conformarse con el mal menor. Aunque reconozco que esto es un principio más conservador que liberal.
Antonio M, creo que el término bilingüismo es lo suficientemente amplio para admitir el sentido en el que yo lo he utilizado: La libre elección de los padres (que a mí me parece muy bien) puede conducir a una situación de bilingüismo, o no. Imponer el bilingüismo no es lo ideal, pero al menos puede satisfacer a más personas que el monolingüismo, porque todos obtienen una cuota razonable de su lengua favorita.
Agustín, evidentemente, el problema aquí va a ser la aplicación práctica. Si al final el decreto se aprueba más o menos como prefigura el borrador, los nacionalistas intentarán forzar su interpretación al máximo para acercarlo a su postura.
JFM, evidentemente que los nacionalistas utilizan la lengua como elemento de diferenciación, a ellos la cultura les importa un pimiento. De todos modos, yo sólo puedo hablar por la literatura catalana, que es la que conozco algo, y te diré que es muy notable. Pocas literaturas pueden presumir de una obra de riqueza y calidad comparable a los más de cuarenta volúmenes de la obra completa de Josep Pla, por ejemplo. Que sea minoritaria, como el danés o el esloveno, no significa que se deba despreciar.
Albert, se te echaba de menos! En realidad yo también veo como óptima la libertad de elección, incluso cuando se limita a dos lenguas. Pero el bilingüismo al 50-50 al menos puede verse como un compromiso entre los que desearían el 100 % en castellano y quienes optarían por el 100 % en catalán.
CLD Hé dicho con notables excepciones (a proposito de la tendencia desde Gutenberg a que los mejores escriban en castellano). Josep Pla escribia en catalan por razones ideologicas.
Pero volviendo al tema hay una oficina de la ONU para la presrevacion de las lenguas y sus jefes se lamentan de la desparicion de lenguas como no sé uqe lengua de Lituania que 1) Nunca fué hablada por mas de mil o dos mil personas hoy por menos de una decena 2) Nunca fué escrita. O sea que nivehiculo de comunicacion ni acceso a literatura y cultura pero la ONU nos dice que hay que mantenerla por narices.
Y otro que se eleva contra el fetichismo de las lenguas (y ademas lo hace en catalan) es Fabregas.
JFM, ami el que me cuenstioa entender es el imdiooma que jhablas tu, supoengo quwe por escirbir demaisoaod rapidiod... ;-))
Yo soy partidario de la inmmersión lingüística porque creo que es la única forma de garantizar que todos los jóvenes salgan de la escuela sabiendo catalán y castellano. Quizá sea un argumento clasista pero creo que si se diera libertad de elección el 100% de los catalanoparlantes sabrían castellano. La mayoría de castellanoparlantes también catalán (sobretodo clase media y alta) pero, ¿Y los que viven en zonas dónde casi nadie habla catalán?¿Y los inmigrantes? Cada vez más habría menos gente que supiera catalán, o sería muy deficitario, y por lo tanto aceleraría el papel y la fortaleza del castellano como idioma de comunicación entre nosotros, relegando el catalán a la intimidad del hogar.
Vale, quizá así sólo estemos retrasando lo inevitable pero creo que es el método más adecuado y que hasta el momento, ha funcionado bien.
Saludos.
Stuart Sala,
lo que tú pretendes se puede conseguir también con un 50 % de asignaturas en castellano y el otro en catalán, y no tratas a los "inmigrantes" (en realidad quieres decir "clases bajas", se te entiende muy bien) como si fueran una tribu salvaje a la cual hay que inculcar la civilización.
En esencia, tu argumento se reduce a esto: No podemos dejar que la gente elija, porque a lo mejor el resultado no es el que nos gustaría. Reconozco que el decreto de Feijóo en el fondo es lo mismo, pero al menos trata por igual a los hablantes de ambas lenguas.
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