El entendimiento humano es débil, todos estamos sujetos a error, y el lenguaje nos juega frecuentes malas pasadas. Pero en la práctica el mundo progresa, enfermedades que hace cien años diezmaban a la población, hoy han sido erradicadas o se curan tomando Amoxicilina cada 8 horas. Naciones que estaban en guerra total hace pocas décadas, hoy son firmes aliadas. Comunicaciones que se retrasaban semanas hace escasos años, ahora son instantáneas... Si estos problemas o desafíos hubieran sido afrontados desde un punto de vista exclusivamente intelectual, seguramente estarían pendientes de solución. En la teoría no existen conclusiones definitivas y absolutas sobre casi nada; en la práctica las cosas son -afortunadamente- distintas.
Si se quisiera definir previamente, más allá de toda discusión, en qué consiste el credo liberal, probablemente Red Liberal no existiría.
Ahora bien, dejando de lado a los tontos útiles del seudoprogresismo que califican a Red Liberal como una especie de nido de fachas más o menos encubierto, con los cuales no vale la pena perder el tiempo, existe una crítica que sí vale la pena estudiar. Es la que se realiza principalmente desde algunos blogs englobados bajo Siracusa 2.0, que se plantean explícitamente como una alternativa a RL, aunque otros como Nairu o Kantor no ven incompatibilidad alguna en pertenecer a ambos agregadores.
Dicha crítica consiste en tachar de fusionismo a una parte de RL. El fusionismo es un concepto elaborado hace décadas por el pensamiento de derechas nortemericano, y que podría resumirse como el intento de fusión entre el ideario liberal y el conservador de tradición judeocristiana. No me parece un término afortunado, porque en sí mismo parece sugerir que liberalismo y conservadurismo serían dos ideologías sin relación entre sí, y que los intentos de unión entre ambas son mera estrategia política, sin base intelectual.
Sin embargo, no es así. Muchos liberales vemos en determinadas instituciones (la familia, las iglesias, determinadas tradiciones, etc) una alternativa, cuando no un dique, al intervencionismo estatal, al tiempo que muchos conservadores ven en el Estado una amenaza a esas instituciones. Aunque pongan el énfasis en cosas distintas, es evidente que sus objetivos confluyen. Unos tienden a hablar más de libertad, los otros de responsabilidad, pero ambas son las dos caras de una misma moneda. Unos ven en el crecimiento del Estado un peligro para las libertades, mientras que los otros observan cómo la creciente dependencia de la administración va minando las virtudes tradicionales basadas en el esfuerzo, el mérito, etc. Las cuales a su vez, mientras no decaigan, actúan como raíces que evitan los efectos erosivos del estatismo sobre la sociedad.
Un ejemplo paradigmático es la controversia originada por la Eduación para la Ciudadanía promovida por Zapatero. Muchos criticaron el excesivo protagonismo de los católicos en las protestas contra esta asignatura, como si no tuvieran perfecto derecho a manifestarse, exactamente igual que todo el mundo, pero sobre todo como si su crítica del intervencionismo gubernamental fuera intrínsecamente insincera, persiguiera otros fines inconfesables (algo así como imponer su propio adoctrinamiento). Posiblemente no todos los que rechazan esa asignatura son liberales, pero si los liberales rechazamos torpemente su compañía, lo único que lograremos es que además se deslicen hacia el antiliberalismo.
Por supuesto, existe un conservadurismo estatista y autoritario, y existe un liberalismo radical que defiende la legalización de las drogas, el aborto y la eutanasia. En mi opinión, son posturas erróneas, porque ambas acaban favoreciendo efectos contrarios a los que pretenden. Los conservadores que se entregan a los brazos del Estado para que este imponga su visión del mundo, serán barridos en cuanto el poder se sienta lo suficientemente fuerte como para prescindir de ineficaces autolimitaciones de orden moral. Por su parte, los libertarios que parecen dispuestos a abolir todos los "prejuicios" morales se pueden encontrar con que han disuelto buena parte de las ligaduras de tipo tradicional que permiten un considerable grado de autonomía de la sociedad frente a la administración, cuya avasalladora presencia tanto detestan.
Curiosamente, en el manifiesto de Siracusa 2.0, así como en numerosos textos de uno de sus mejores blogs, el de Eduardo Robredo, existen indicios de que no están tan lejos de este fusionismo, y será la última vez que lo llamaré así. Cuando afirman que "el tirano moderno es el ídolo de la razón, sea cual sea su forma", están apuntando un principio en el que pueden coincidir tanto liberales como conservadores. ¿Cuánto no se ha fortalecido el poder del Estado, a lo largo de los dos últimos siglos, bajo el pretexto de la modernización? ¿Cuánto sufrimiento no han causado los intentos de reorganizar la sociedad sobre principios supuestamente racionales, que ignoraban fatalmente la experiencia?
En el mismo sentido, la importancia central concedida por Robredo al paradigma evolucionista en las ciencias sociales, que comparto, nos presenta a la naturaleza humana como mucho más falible y débil de lo que lo hace el temerario utopismo de la izquierda, y constituye una advertencia contra éste. Y por cierto, que el paralelismo con la concepción judeocristiana del hombre como pecador, sin que deba ser llevado excesivamente lejos, no es nada desdeñable. Lástima que el tic anticlerical le haga despreciar una parte tan valiosa de nuestra cultura, máxime cuando en estos momentos dirige la Iglesia un hombre como Ratzinger, que es quizá el Papa que más bien ha comprendido el importante papel que puede jugar cierta intelectualidad que, aunque de tendencia agnóstica, ve en la tradición judeocrisitana un legado que no estamos en condiciones de dilapidar.
Pero el anticlericalismo simplón caracteriza también a ciertos blogs de RL. Quizá la diferencia más notable entre los siracusanos y RL, es que los primeros parecen más abiertos a posiciones socialistas, lo cual no deja de asombrarme en quienes acusan a la segunda de falta de coherencia con el ideario liberal.
Rápidamente, y relacionando todo lo dicho con el tema de la crisis del PP, ahora sí conviene hablar de estrategia política:
- Creo que el PP debe reforzar mucho más su lado liberal, sin que ello implique ganarse la desafección de su alma más conservadora, sino todo lo contrario, haciendo pedagogía sobre estos seguidores que parecen corresponderse más con la imagen convencional de la derecha tradicional, para que comprendan que el liberalismo no va contra ellos, sino que es su mejor aliado, siempre y cuando no se enroquen en posturas reaccionarias anacrónicas.
- Para nada hay que aproximarse al socialismo. Cuando la izquierda más inteligente, desde Blair a Lula, ha aprendido a copiar la política económica de la derecha, apropiándose de sus exitosos resultados, el giro al centro de la derecha sólo puede calificarse de estupidez monumental, de miopía trágica. La globalización avanza imparable, y de lo que se trata es de que la gente comprenda que como mejor podemos progresar es desde las formaciones políticas cuyo ideario no se contradice con su actuación, y por tanto no la entorpecen, como inevitablemente le acaba ocurriendo a la izquierda. Alguno dirá: Pues no parece Rajoy el hombre capaz de aplicar estos planteamientos. En fin, ¿qué decir, salvo que a mí tampoco me lo parece?
- Quien tiene que cambiar realmente su base ideológica es la izquierda más retrógrada, como la que representa el zapaterismo, aunque se vista de todo lo contrario. No la derecha. La izquierda política debería parecerse más a... ¿Siracusa 2.0?

26 comentarios:
Comete usted el error, muy habitual por otra parte, de considerar que en el PP hay una facción liberal "a la americana" que podría hacer pedagogía sobre la caverna pepera. No hay tal. A poco que se fije uno se dará cuenta, como alguien ya dijo, que la derecha española en general está de acuerdo en proteger los intereses de la Reacción católica (y toda su moralina) a través de la oposición a cualquier reforma y a favor, asimismo, de bajar los impuestos. Eso es todo. No hay reformismo de entidad: no hay, pues, liberales. Son algo así como fantasmas.
Si se asume lo anterior el resto de su discurso es básicamente fantasioso. La oposición frontal a la socialdemocracia como una forma ligth de comunismo, tal y como se la asume desde algunas atalayas, sólo beneficia a los nacionalismos periféricos (dada la Constitución política española) y es partícipe de un discurso exaltado y sectario que ve sólo estatismo socialdemócrata en la izquierda y no en la derecha: donde lo hay, y mucho.
Siracusa 2.0 no tiene una sola voz, eso está claro. Pero en lo que estamos de acuerdo es que no consideramos que liberal equivalga a antiizquierdista, como en Redliberal, y tampoco que izquierdista equivalga a antiliberal. En pocas palabras: no queremos saber nada de utopistas ni de ultras.
Salud y libre comercio
Si claro, Isidoro, la facción liberal esta en UPyD y sois tú, Quiñoy y el cuñao de Marichalar.
No tengo nada personal contra ti. Pero, cuando te leo, creo que el fusionismo entre conservadores y libertarianos es un grave error.
Yo no soy aliado de un tío que aplaude la guerra contra las drogas o que no reconoce el derecho de uno a acabar con su vida. Esto no equivale a aceptar como bueno, sino como legitimo.
Mira, hasta Alfredo ha empezado a recapacitar del error de querer imponer su moral. Cosa que aplaudo, aunque no comparta su moralidad ni sus ideas.
¿Te tendrá que seguir dando lecciones en eso?
Dejo esta opinión de Tocqueville por si alguien le interesa.
"Creer que las sociedades democráticas son naturalmente hostiles a la religión es cometer un grave error; nada en el cristianismo, ni tampoco en el catolicismo, es absolutamente adverso al espíritu de estas sociedades, en tanto que le son muy favorables muchas cosas. Por otra parte, la experiencia de todos los siglos ha demostrado que la raíz más viva del instinto religioso siempre ha estado arraigada en el corazón del pueblo. Todas las religiones que perecieron hallaron en él su último refugio, y muy extraño sería que las instituciones que buscan hacer prevalecer las ideas y las pasiones del pueblo tuvieran como efecto necesario y permanente impulsar el espíritu humano a la impiedad"
Alexis de Tocqueville, "El Antiguo Régimen y la Revolución".
( Visto en el blog de López Göttig)
El aborto es legal. Algunas drogas son legales, no todas e, incluso, el consumo puro y duro, no está penalizado. La prostitución, que ya se que no menciona, no es ilegal, lo que es ilegal es la trata de blancas. Y sobre la eutanasia, realmente lo que se pide es la libertad para decidir la propia muerte aún cuando uno no esté en condiciones de expresarlo. Si terminar con la farsa que impide que todas las drogas sean legales y que yo no pueda dar instrucciones a mi médico y familiares para que terminen con mi vida en determinadas circunstancias se le llama "radicalismo", casi como un síntoma de extravagancia, tengo muy claro por qué no soy conservador, que me resulta evidente que no es lo mismo que abogar por la libertad individual. Los autoproclamados liberal-conservadores lo que vienen a decirnos es que su moral conservadora no es sólo para el ámbito privado, sino para la sociedad, por el mismo argumento que implícitamente nos da, caballero, y es que se hace por su propio bien señores, como te dice un gobierno socialista: usted no puede ser irresponsable y beber vino, fumar o estar gordo, yo le obligaré a estar sano. Pues es lo mismo: el conservadurismo resultaría ser que yo le obligo a protegerse de plagas como las drogas y la funesta manía de pensar que uno puede decidir su propia vida.
Al final, para muchos y no me refiero al autor porque me falta criterio, la cuestión de ser liberal-conservador es como pedir perdón por ser extremadamente conservadores y, generalmente, extremadamente españoles. Es decir, lo mismo que se critica de esa osadía llamada centrismo.
A mí lo de fusionismo me suena a circunloquio de "fagocitación". De hecho, si tomamos como referencia el GOP, los simpatizantes de Ron Paul son 4 gatos. Trazando el inevitable paralelismo, el PP se puede definir como cristiano y liberal, o sea 80% católico y 20% capitalista. Como el papel reciclado que dicen que lo es porque un 5% de su pasta ha sido reciclada.
Puesto que por razones históricas y semánticas no podemos llamarnos a engaño, aceptamos barco como animal acuático con el PP. Pero eso sí, lo de redliberal NO. Si te llamas liberal o liberal conservador será porque eres como mínimo un 75-80% liberal. Lo que pasa con muchos blogs agregados es directamente un engaño, una estafa intelectual y una falta de vergüenza. Y todos nos conocemos y sabemos de quiénes estoy hablando.
hasta Alfredo ha empezado a recapacitar del error de querer imponer su moral.
Todo ser humano que se tome en serio busca imponer su moral.
El debate no es si hay que imponer la moral... el debate está en quién debe imponer la suya.
Tan moral es respetar que la gente se drogue como impedirlo por la fuerza. Tan moral es respetar que un padre abuse sexualmente de su hijo como impedirlo.
El debate no es si hay que imponer la moral... el debate está en quién debe imponer la suya.
Tan moral es respetar que la gente se drogue como impedirlo por la fuerza. Tan moral es respetar que un padre abuse sexualmente de su hijo como impedirlo.
No. Nadie debe imponer su moral.
Impedir que alguien abuse de su hijo no tiene nada que ver con impedir que uno se drogue. El hijo merece protección jurídica y tiene derecho a no ser violado, pero yo no tengo derecho a que tú te abstengas de drogarte, además de que es imposible impedir por la fuerza que la gente se drogue.
Si tú estás en contra del consumo de drogas o de la sodomía, haz como yo y no practiques esas cosas, pero no pretendas imponer tu moralidad a los demás. ¿ Qué daño puede hacerte a ti lo que hagan dos adultos de mutuo acuerdo en su intimidad?
Si uno se droga, es su problema, mientras no robe a nadie para pagarse la droga, no invade los derechos de ningún tercero, y por tanto no debemos meternos. Si dos personas adultas están de acuerdo en intercambiar sexo y dinero ¿ por qué debemos impedírselo ? ¿ Qué daño me hace a mí ese intercambio voluntario?
Mientras no se erosionen los derechos de terceros, el Estado no debe interponerse.
Para mí la mejor definición de liberalismo, es el lema del Cato Institute: Mercados libres, gobierno limitado y libertad individual. Pero muchos supuestos liberales, parece que no valoran mucho esto de la libertad individual.
Nairu:
Mi comentario no busca valorar qué o qué no es moral. Tampoco intenta equiparar drogarse con abusar de un hijo.
El problema es el uso que se hace del término moral en ámbitos liberales.
Que el niño tenga derecho a no ser violado, así, no deja de ser un posicionamiento moral.
Intentar etiquetar aquello que yo no quiero que sea impuesto, para dedicarse luego a destrozar la etiqueta no deja de ser propaganda y debaría ser evitado en un debate racional.
Yo estoy a favor del tráfico libre de drogas y de la libre prostitución fuera de los lugares públicos. Pero no deja de ser mi moral.
A lo mejor aclara un poco más mi postura este comentario en mi blog.
Un saludo
Fe de erratas:
Donde dije:
Mi comentario no busca valorar qué o qué no es moral.
quise decir:
Mi comentario no busca valorar qué o qué no es moralmente aceptable.
Es menos ambiguo.
¿Qué daño puede hacerte a ti lo que hagan dos adultos de mutuo acuerdo en su intimidad?
Toda ley por el hecho de existir o no existir afecta a la sociedad. Todo acto, incluído cualquier acto libre, desde un punto de vista liberal, tiene su repercusión social al ser aceptado.
Cuestión aparte es que mi moral vea como bien superior la libertad individual, o que la libertad individual sea la mejor herramienta para conseguir el bien que mi moral considere superior.
Pero obviar las consecuencias de , por ejemplo, la prostitución libre en terceros que no participan de ella es querer cerrar los ojos.
Ojo... ni siquiera entro a valorar si las consecuencias son positivas o negativas. Pero lo que no se puede negar son que existen.
Un saludo
Berlin:
el conservadurismo resultaría ser que yo le obligo a protegerse de plagas como las drogas y la funesta manía de pensar que uno puede decidir su propia vida.
Obligar es una palabra demasiado fuerte y que ha de reservarse sólo a supuestos que atenten contra el orden público. Partamos de que la doctrina cristiana cree en la libertad, pero también desconfía de ella (como todo discurso que se precie de ser moral, de La Rouchefoucauld a Nietzsche). Existe a ojos de los cristianos un orden natural que no necesariamente casa con el orden espontáneo que el liberalismo radical dice defender. Así pues, el conservadurismo consistiría en una sola máxima, y es sostener que el derecho no depende de la voluntad; que el número de derechos básicos de un individuo no es más disponible que su número de piernas.
Aclarar qué derechos son esos ya es otro debate.
El problema no es el "fusionismo" en sí, sino lo que se fusiona. Y lo que se está fusionando aquí (me refiero a los medios de la derecha en general, incluyendo RL, no a nadie en particular) es un conservadurismo asilvestrado y antiizquierdista, por regla general, y un "liberalismo" extremista y utópico. Los conservadores deberían tener un "firewall" para detectar y repeler a los extremistas, pero no lo tiene, quizás por la juventud del pensamiento conservador español (ya se sabe que antes los conservadores "no se metían" en política).
Y luego, en mi opinión, hay un problema político suplementario, y es la exigencia que tienen los grandes partidos de hablar con una sola voz, sin configurarase como bloques flexibles con distintas corrientes que se muestran como tales. Esto creo que lo estamos presenciando claramente estos días.
Para decirlo con un ejemplo, no es lo mismo "fusionar" a Oakeshott y Epstein, que fusionar a Burke y Rothbard.
Y para ejemplificar el problema de partido. Es que no puede ser que el bloque conservador lo tiranice un telepredicador desde una emisora de la Iglesia. No puede ser que una corriente claramente "teocon" pretenda la hegemonía, y si no, se dedique a montar el pollo sistemático. Por eso lo que está diciendo Rajoy estos días tiene sentido, aunque no sea el hombre adecuado para llevarlo a la práctica, ni esté el horno popular para bollos.
Se habla mucho de los valores de la izquierda, presupuestos en la expresión "antiizquierdista", pero pocas veces se explicitan. Si esos valores son -digamos- la igualdad de oportunidades y la redistribución de la riqueza, explíqueseme dónde la Iglesia objeta algo al respecto.
No sé si viene a cuento, pero querría traer a colación dos noticias políticas recientísimas: Alvárez Cascos propone que de la definición ideológica del PP se borre la chorrada esa del "centrismo reformista" y se sustituya por una alusión clara al liberalismo y al humanismo cristiano (ergo, en su opinión, como en la mía, son perfectamente compatibles: y Alvárez Cascos dista de ser un indocumentado). Segundo dato: Eugenio Nasarre (cabeza visible del sector democristiano del PP) y Alejo Vidal-Quadras (liberal de pro, martillo de nacionalistas) presentan juntos (de cara al congreso de junio) una batería de gallardas enmiendas de signo liberal-centralizador: recuperación de competencias para la administración central, eliminación de la palabra "nacionalidades" en la Constitución, compromiso de no pactar nunca con nacionalistas para arrebatar los gobiernos regionales al partido nacional más votado, etc. Ergo, lo mismo. Yo me sigo considerando coherentemente católico y liberal (aunque un sector ultraminoritario de la iglesia siga creyendo que "el liberalismo es pecado" y un sector también minoritario de liberales sea anacrónicamente anticlerical y vea siniestras amenazas "teocon" por todas partes). Saludos cordiales para CLD e Irichc, C. (BanFear).
"liberalismo extremista"
Yo lo que no entiendo es porque yo que no quiero hacerle mal a nadie, y solo quiero que me dejen en paz, soy más extremista que los que piden la existencia de una policía monopólica, un sistema comunista de creación del Derecho, un ejercito permanente coercitivo e intervencionista en el exterior, un sistema de robo institucionalizado... basándose en que tales cosas "siempre han sido así".
Algunos, Edu, parecéis razonar como en la edad media.
Stewie:
Que las normas no estén escritas no significa que no existan; que la coacción no se traduzca en ley, en fin, no nos ha de hacer suponer que no cuenta con ningún efecto. Los anarquistas tenéis una visión patológica del Derecho que os hace imaginar que éste sólo actúa cuando es conculcado y ha de defenderse mediante procedimientos formales e institucionales. Pero no habéis demostrado que una coacción menos organizada -como la que se derivaría de la mera presión social- sea más justa, más duradera y más soportable que la que hoy conocemos.
Irichc: Kantorowicz habría dicho de tu planteamiento lo que dijo sobre la teoría savygniana del Volksgeist (según la cual el Derecho es generado por "fuerzas internas que actúan en silencio [innere, stillwirkende Kräfte], y no por el arbitrio de un legislador"): que "puede resultar adecuada para los aborígenes de la Australia central, pero no para una sociedad moderna". Si algo define al Derecho, es precisamente la coercibilidad y la institucionalización de la coacción. La situación de "presión social difusa" que describes es la que Hart llama (en "The Concept of Law") "régimen de las normas primarias". Viable sólo en sociedades muy primitivas; llamado a quedar superado prontamente por la introducción de "reglas secundarias" ("de reconocimiento", "de cambio" y "de adjudicación": definen cómo se reconoce a las reglas pertenecientes al sistema, cómo pueden ser creadas o modificadas, y QUÉ SANCIÓN DEBA APLICARSE a quien las vulnere), que marcan la aparición del sistema jurídico digno de tal nombre (lo anterior no es un sistema jurídico, sino un magma de reglas inciertas, estáticas y problemáticamente aplicables). Por cierto, gracias por corresponder al saludo, C.
Hola, Curro. Disculpa, me salté al anónimo.
Sí, mi crítica a Stewie iba en ese sentido. El primitivismo no es garantía de mayor justicia, mayor libertad o mayor seguridad jurídica, ya que el Derecho no son sólo las normas escritas. La exigencia de que éstas fueran públicas y consistentes fue un avance contra el despotismo y los abusos, cosa que el anarquismo ignora o finge ignorar.
En resumen, es falsa la tesis de que, en ausencia de normas, el individuo se autorregula según su propio interés. Y lo es porque esa situación de vacío normativo absoluto no existe, ni puede concebirse algo parecido a una mónada jurídica.
Veréis, nadie habla de primitivismo o de ausencia de normas. Lo que es primitivo es la visión dominante de la Doctrina que cree que el Derecho se basa en argumentos de autoridad.
No se trata de ninguna patología, simplemente rechazo la existencia de ningún soberano por encima del individuo, porque cualquier otro que se conciba debe de estar formado necesariamente por los mismos, las personas realmente existentes.
La positivación de las normas no fue ningún adelanto, sino que supuso la creación y legitimación social de un poder centralizado capaz de obligar al resto de los hombres, esclavizándolos y creando un "antagonismo de clase", entre aquellos que emiten meros mandatos y amenazas gangsteriles camuflados de Derecho y aquellos a los que se les impone este supuesto Derecho.
Las normas no tienen porque - es más no deben, ya que se trata de un crimen contra la libertad natural del ser humano- ser creadas de una forma centralizada, e impuestas por la fuerza, eso es lo que a la clase dirigente le interesa que se entienda por Derecho, por eso se enseña eso en las facultades: Derecho del Estado.
Esto no quiere decir que no existan normas, precisamente un sistema no basado en la ley es un sistema con normas, solo que mucho más funcionales.
Además, de todo el órgano encargado de "la creación del Derecho" - concepto místico que impera hoy en día en la doctrina inculcada por el estado- no dispone de la información suficiente para emitir las normas que la gente realmente demanda.
Además los componentes de la clase privilegiada que "crea Derecho", tiene sus propios intereses en tanto individuos, por lo que se guiaran por ellos a la hora de mágicamente promulgar leyes, no por mejorar eso que llaman Derecho pero que no lo es.
Saludos.
Sólo el iuspositivismo identifica el derecho y la autoridad, que sería su condición suficiente. Quien no comparte esta premisa sólo puede verla como condición necesaria.
Adelanto que no soy jacobino. Puedo aceptar la democracia como el sistema más eficiente en determinado tiempo y lugar, pero en absoluto concedo que el pueblo sea soberano. Por dos motivos: 1) porque el ejercicio de la soberanía es orgánico, no pudiendo ser ejercido por ningún ente que carezca de una personalidad definida y una voluntad única; y 2) porque los fines de una sociedad no se reducen a la suma de los fines de sus integrantes individuales, dado que el mantenimiento del vínculo de solidaridad que forman los miembros del grupo es ya un fin en sí.
El individuo sólo podría ser soberano si se rigiera a sí mismo, si bien es ésta una forma impropia de emplear el término. Hasta en el estado más salvaje el hombre entabla relaciones con sus iguales y limita su libertad en función de las expectativas del otro. En las sociedades más complejas, al enajenar parte de sus facultades, hay que suponer que recibe una utilidad proporcional al poder que delega. Si esta suposición no se verificase en un número significativo de casos, el Estado se disolvería naturalmente, o sobreviviría sólo con el empleo constante de la violencia.
El punto débil de tu argumentación es que, como el Trasímaco de la República, asimilas el poder estatal a la explotación, cuando ello no es siempre así. Llegas a esta conclusión no por la observación de los hechos, sino porque consideras que ningún poder supraindividual y coercitivo está suficientemente legitimado.
A mi me hizo gracia leer el Manifiesto de Siracusa, que acaba con lo de "otra forma de ser conservador". Yo solo conozco una: laboriosidad, ahorro y criar hijos.
Lo demás son mentales de nuevos caballeritos de Azcoitia que no llevan a ninguna parte.
amdg,
coincido en tu definición de conservador. Yo la practico, desde luego, aunque en lo del ahorro quizás no soy todo lo conservador que debiera... :-)
Nadie es perfecto...
Los hijos son también una inversión. Tres mejor que dos. Con tres se cumple el mandato bíblico y materialista de crecer.
Un abrazo.
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