El alcalde socialista de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, anunció hace unos días que el ayuntamiento apadrinaría a todas las niñas llamadas Tecla (patrona de la ciudad) que nacieran en adelante. Eso incluye desde becas de estudio hasta regalos el día de Reyes, o la tradicional mona de Pascua.
Hoy hemos comentado esta arbitrariedad de tintes bolivarianos en la tertulia de Cope Tarragona de los martes, y yo dije que me parecía curioso el afán de los socialistas -que tanto se llenan la boca con la palabra igualdad- por discriminar a los ciudadanos, por un motivo u otro.
De hecho, el pretexto para la discriminación es siempre proteger algo o a alguien (en este caso, una supuesta tradición onomástica). El moderador, Marc Solé, señaló algo en lo cual la verdad es que no había reparado, y que encaja significativamente con esta obsesión proteccionista. Dijo que en el futuro podría ocurrir que las chicas llamadas Tecla no podrían eludir la sospecha de haber recibido su nombre por mero cálculo interesado de los padres. En efecto: si una cosa caracteriza al socialismo, es que siempre acaba jodiendo aquello o a aquellos a los que "protege".
martes, 3 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
Cada intervención, cada manipulación nueva, implica una nueva desigualdad. La "igualdad" que requiere el socialismo és el llegar al mismo final, ser todos iguales, copias del mismo clixé. Para los liberales la igualdad es la igualdad ante la ley, independientemente de nuestros origenes, religión, ideología, sexo, etc. Así de sencillo.
La discriminación positiva es el eje de la mayoría de legislación de nuestro país y nos conduce a ser un país de subvención, por no decir de "corrupción" enquistada
Publicar un comentario en la entrada