sábado, 29 de agosto de 2009

El socialismo es bueno

Ha dicho el portavoz parlamentario del PSOE que la anunciada subida de impuestos beneficiará a la inmensa mayoría de españoles.

Este Alonso creo que no está valorado como se debe. Hace poco ya destacó con una afirmación extraordinariamente elocuente, de la cual se deducía inequívocamente la concepción de la moral que abrigan los socialistas. Resumiendo, moral es lo que decide el pueblo, o sea, ellos (más exactamente, el secretario general del partido). Bueno, él dijo que la moral emanaba de la constitución, pero como ésta fue votada por los españoles, y los jueces del Tribunal Constitucional los ponen los partidos que votan los españoles... Saquen ustedes mismos la conclusión.

Ahora, una vez más, el portavoz ha vuelto a ejercer de sibila impagable del socialismo. Ha dicho, permítanme que lo repita, que la subida de impuestos beneficiará a la inmensa mayoría. Esto es extraordinariamente interesante porque es exactamente la proposición opuesta a la verdadera, que es, obviamente:

(p) La subida de impuestos perjudicará a la inmensa mayoría de los españoles.

Cuando alguien muestra con solemne claridad la verdad, aunque sea en negativo, nos está haciendo realmente un gran servicio, por muy lejos que se halle de su intención. Creo que eso es lo que significa realmente el aforismo atribuido al físico Niels Bohr: "Lo contrario de cualquier gran idea es otra gran idea". A fin de cuentas, entre p y No p no existe más diferencia que una simple partícula lógica, nada, un detalle sin importancia.

Alonso actúa como el personaje que en las novelas policiacas se precipita a proclamar su inocencia: "Yo no le maté". Con ello, claro, automáticamente atrae las sospechas, lo cual no significa que a la postre no acabe siendo de todos modos el asesino. (Agatha Christie escribió más de una novela en la cual, astutamente, presentaba al asesino como el inicial sospechoso para la policía, precisamente para desviar de él cuanto antes las sospechas del lector.)

Cuando un político socialista cae en la obviedad (según su punto de vista) de afirmar que los impuestos son buenos, existe la esperanza de que al detenerse en sus palabras, a mucha gente por fin se le caiga la venda de los ojos, y aun entre brumas, empiece a vislumbrar la verdad, que los impuestos (participio de imponer) por definición no son buenos, pues detraen recursos de la sociedad para consumir, invertir y crear empleo. Es más, a quienes más perjudican es a quienes por sus bajos ingresos, teóricamente menos impuestos pagarán, pues son también aquellos cuyas posibilidades de ascensión social más dependen de la coyuntura económica general, de que se creen puestos de trabajo y crezca la competitividad, generadora de productos de calidad a precios bajos: Todo lo que la presión fiscal entorpece y castiga.

Empiezo a acariciar una loca esperanza. Que Alonso alcance un glorioso día la culminación de su arte sibilino, de su talento para la ironía involuntaria, y proclame que el socialismo genera riqueza, o simplemente que el socialismo es bueno.