No es la primera vez que le escucho a Rajoy hablar de principios, sin más especificaciones, no sea que se pierda algún votante de esa fantasmagoría sociológica llamada el centro. Su discurso está plagado de apelaciones inconcretas al "sentido común", la "buena gestión" y, sobre todo, "las preocupaciones de la gente", generalmente en contraposición a la "ideología", que por lo visto es algo que no interesa a casi nadie. Los principios, al principal partido de la oposición, como se decía antes del valor en el Ejército, "se le suponen". Y así nos va.

1 comentarios:
Que un candidato a recibir el apoyo popular afirme sin sonrojo que jamás ha cambiado ni cambiará sus convicciones desvela una realidad siniestra, y es que en este país el dogmatismo es políticamente correcto. En lugar de valorar el pensamiento critico y admirar a la personalidad razonable sostenemos en lo alto a individuos que se vanaglorian de meter la cabeza debajo de la tierra como el avestruz cuando sus prejuicios son contradichos. Lo nuestro es parapetarnos en lo alto del castillo y disparar antes de preguntar. Es una verdadera tragedia que el sostenella y no enmendalla goce de semejante prestigio social. Una sociedad que castiga a quien reconoce sus errores es una sociedad incapaz de enmendarse. Así nos ha ido históricamente, y lo que te rondaré morena.
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