No es la primera vez que le escucho a Rajoy hablar de principios, sin más especificaciones, no sea que se pierda algún votante de esa fantasmagoría sociológica llamada el centro. Su discurso está plagado de apelaciones inconcretas al "sentido común", la "buena gestión" y, sobre todo, "las preocupaciones de la gente", generalmente en contraposición a la "ideología", que por lo visto es algo que no interesa a casi nadie. Los principios, al principal partido de la oposición, como se decía antes del valor en el Ejército, "se le suponen". Y así nos va.
