jueves 25 de junio de 2009

Estamos maduros

Posiblemente dentro de unos meses entre en vigor la nueva normativa que permitirá sancionar con 100 euros sobrepasar al volante la velocidad máxima autorizada en un solo kilómetro. (Ahora ya te sancionan si sobrepasas en 15 km/h una velocidad máxima de 80.)

El problema, como ya advirtiera sabiamente Herbert Spencer hace más de cien años, son los precedentes. Un buen día, aceptamos la obligatoriedad de llevar cinturón de seguridad. La gente pensó que a fin de cuentas es una medida sensata, que se disminuiría la mortalidad por accidentes de tráfico, etc. Pero con ser todo esto cierto, quizá no se pensó lo suficiente en que la imposición de algo sin lo cual hasta entonces habíamos vivido perfectamente, por muy recomendable que sea, constituía un precedente fatal. Es decir, no se reflexionó sobre las consecuencias de permitir que los funcionarios puedan inmiscuirse en lo que hagamos en nuestra privacidad -siempre "por nuestro propio bien", por supuesto.

A aquella primera norma pronto siguieron otras. Hoy debemos llevar seguro obligatorio, chalecos reflectantes, triángulo señalizador, unas gafas de repuesto, no podemos hablar con el móvil, no podemos programar el GPS, no podemos superar determinada concentración de alcohol en sangre, y no sé cuántas prohibiciones u obligaciones me dejo. ¿Qué será lo siguiente? ¿Prohibirán silbar mientras conducimos, si es que algún "experto" a sueldo de la administración dictamina que ello influye negativamente en la conducción? ¿Nos obligarán a llevar un casco homologado dentro del coche como a los motoristas? En fin, mejor no demos ideas.

Un buen día, cedimos con lo del cinturón de seguridad; las consecuencias ya las conocemos. ¿Servirá al menos de lección? Cuando se toleran precedentes, los funcionarios los interpretan indefectiblemente como que estamos maduros para la estabulación. Y vaya si lo estamos.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya lo creo hamijo, del cinturón de seguridad a la dictadura del proletariado hay un par de pasos.

ATROMA dijo...

Lo próximo será no fumar en el coche.

El lema de BMW cambiara en algunos años, en vez de “te gusta conducir” a “eres masoquista”.

Camarada Stewie dijo...

Lueo hbrá quiń iga que el estado es necesario para mantener la "seguridad víal". Me parece a mí que más bien la idea es mantener la seguridad... pero de los bolsillos de un montón de listos.

Seguro que los responsables de la DGT cumplen con sus propias normas, si claro. Estas estan hechas para sacarnos los cuartos a los demás.

Siempre se incide en el factor humano a la hora de hablar de accidentes de tráfico (no importa que el estado se haya metido a determinar el nivel de cualificación de los usuarios, porque este nunca paga por sus errores, sino que lo hacemos los demás con más represión y más recaudación). ¿Qué pasa con las vías escabrosas llenas de puntos negros del estado? Pues si hay un tramo peligroso, en lugar de arreglarlo como haría una empresa responsable, se pone un cartelito y santas pascuas.

Anónimo dijo...

Lo "siguiente" está pasando ya. Están imponiendo normas en base a cualquier cosa porque la gente ya se lo traga todo (en muchos casos encantadísima, para qué decir otra cosa ya que en los comentarios tenemos un ejemplo de patán dándoselas de listo inteligentísimo-de-vuerta-de-too aprovechando que le roban la libertad). En Las entradas de Barcelona ya han puesto la velocidad máxima en todos los sitios a 80 bajo el doble planteamiento de que se "contamina menos" y se reducen los accidentes. Las dos son completamente falsas. Primero, hablan del CO2 para explicarlo cuando NO es un contaminante. Luego, en la mayoría de los coches, el óptimo de consumo se produce a 90 y, lo he comprobado, aprovechar un repecho de bajada para tomar mejor la subida del siguiente es más efectivo que una puñetera velocidad constante (capada por esos 80). Las rondas de Barcelona son todas bastante ondulantes. Además, no hay ni un puñetero estudio que avale que 80 es mejor límite en cuanto accidentes. No que justifique la medida tal como la plantean ellos.

Esa limitación es pura demagogia y para demostrarlo la han publicitado hasta el hastío. Y no aceptan críticas bajo pena de la consabida catarata de insultos.

La cosa ha tenido éxito (los partidos de derechas han recibido su consiguiente ración de "fachas" y la prensa es propiamente del régimen) y se han lanzado a la siguiente: están poniendo ya en los paneles luminosos indicaciones para que la gente encienda las luces "también de día" cuya base es, hasta donde se me alcanza, un estudio de alcance muy limitado sobre la visibilidad de los vehículos con las luces encendidas (incluso el estudio reconoce que hay inconvenientes que pueden compensar del todo las ventajas, como el deslumbramiento). La cosa es obligar y les encanta que la gente obedezca.

Ya hace años que aceptamos lo que muy evidentemente son órdenes de la policía de tráfico para recaudar dinero en base a multas. Ahora ya es descarado que ponen señales de limitación de velocidad en tramos en los que intuitivamente no hay nada que lo justifique (un cambio de pendiente en una autovía con tres carriles) con un radar de "recordatorio".

Por cierto, las autonomías de izquierdas son especialmente descaradas en esto hasta el punto de que hay gente que se queja del contraste (un amigo dice "los paneles luminosos en Cataluña sirven para ocultar radares, en Madrid sirven para informar).

Y bueno, ya he mencionado al puto progre de guardia haciendo ironías con estas cosas. Estaría bien que pagaran él y Zapaputo de su bolsillo la basura esta ecofascista para sacar los cuartos al ciudadanos y nos dejen a los demás en paz. Pero a estos les encanta llevar a la gente del ronzal.

polkillas dijo...

Estoy de acuerdo con la tesis básica: prohibir es malo. Pero creo que a veces es necesario.
Si no hubiera asesinos, no haría falta tener el asesinato en el Código Penal. Extrapolando al caso de la seguridad vial, si todo el mundo se pusiera el cinturón, no haría falta hacerlo obligatorio. Y no puedo estar más en desacuerdo con esa afirmación de que "sin el cinturón habíamos vivido perfectamente", porque también estábamos muriendo perfectamente.
Cuando cojo la bici, me pongo casco. No porque sea obligatorio (he de reconocer que me salto semáforos y todas esas cosas que solemos hacer los ciclistas) sino porque es seguro. Y si hay capullos que no se dan cuenta de esto, pues habrá que obligarles. Mejor eso a que se abran la cabeza por tropezar con una piedra, digo yo.