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miércoles, 30 de julio de 2008

Socialismo y miseria

¿Debe reducirse el consumo para salir de una crisis económica? En realidad, la pregunta está mal planteada. El consumo se va a reducir de todos modos, queramos o no. Las empresas que ven disminuir sus ventas, los trabajadores que ven menguar sus ingresos, todos aquellos a quienes los bancos deniegan préstamos, por narices van a tener que reducir sus gastos. La reducción del consumo no es la solución a la crisis, es la crisis -al menos un aspecto de ella.

Otro tópico archirrepetido es el de la dependencia energética. Desde el punto de vista de la seguridad, posiblemente sería bueno contar con cierta autosuficiencia energética, y no sólo energética. Pero en términos estrictamente económicos, lo importante es tener acceso a energía, como a cualquier otra mercancía, lo más barata posible, no importa dónde se produzca, mientras nosotros podamos exportar los suficientes productos o servicios, los cuales podamos canjear por aquellos que otras naciones poseen o saben producir más eficazmente. Lógicamente, ello no implica que, si tenemos posibilidad de ser competitivos en la producción de, por ejemplo, electricidad de origen nuclear, nos debamos conformar con comprársela a Francia, en lugar de generarla nosotros mismos. Si por el contrario el coste de producir nuestra propia electricidad es mayor que el de adquirirla fuera, saldremos perdiendo.

Así pues, el plan de ahorro energético del ministro de Industria, Miguel Sebastián, es una perfecta tontería, que no sólo no sirve para poner remedio a la crisis, sino que posiblemente la exacerbará. Decir que "cuando cogemos el Metro en vez de usar el coche, creamos empleo" es una de las mayores estupideces que he oído en mucho tiempo -y eso que llevamos oyendo muchas en los últimos años. Crear empleo y crear riqueza en general es obtener mayor rendimiento de los recursos limitados de los que disponemos, es decir, producir más y por tanto consumir más. Reducir el consumo, como mucho, nos permite mantenernos estancados en nuestro actual nivel de vida -y en realidad, ni siquiera eso, porque en un mundo competitivo, si no mejoramos nuestra productividad, nuestras mercancías no podrán ser colocadas en el mercado, al ser desplazadas por otros productores más eficaces.

Una crisis económica, por definición implica un periodo de transición en el que la gente se estrecha el cinturón. Por culpa de las intervenciones políticas en el sistema financiero, la sociedad ha estado viviendo por encima de sus posibilidades, y el déficit resultante debe ser amortizado, lo que inevitablemente incluye sacrificios. Pero para salir de la crisis lo antes posible, y sobre todo prevenir su repetición, no existe otro camino que mejorar nuestra productividad, disminuyendo la fiscalidad, el gasto público y las regulaciones que restringen la libre iniciativa individual. Hay que crear riqueza, no repartir miseria mediante la aplicación de ridículas fórmulas precapitalistas.

Aunque claro, recomendarle esto a un socialista es como decirle que vaya contra su propia naturaleza.

jueves, 24 de abril de 2008

Reus, París, Kioto

La fuga accidental de partículas radiactivas de la central nuclear de Ascó ya ha llegado, vía carretera, a una chatarrería a 70 km de la central, a cuatro km de Reus (104.000 habitantes) y a menos de 20 km de Tarragona (144.000 habs.) Según Isabel Mellado, del CSN, la contaminación no se encontraba en la chatarra, sino en el camión que la transportaba. No se imagina esta señora el inmenso alivio que me ha embargado al escuchar aclaración tan tranquilizadora.


Pero no ganamos para sustos, porque a las pocas horas hemos sabido que también han sido halladas partículas radiactivas a orillas del Ebro. Por supuesto, la posibilidad de que la contaminación haya llegado, a través del agua, a los grifos domésticos de Tarragona, sólo puede planteársela una mente enfermiza. Tal como la mía, sin ir más lejos.

Por todas estas escandalosas irregularidades que vamos sabiendo, el director de la central, junto a otro cargo subordinado, han sido destituidos, y al parecer algunas ONG ecologistas estudian acciones judiciales. Todo esto me parece muy bien, pero personalmente echo de menos, como ya he comentado hace poco, algo más de ese activismo lúdico-reivindicativo al que los ecoprogres nos tienen acostumbrados... cuando no están ellos en el gobierno autonómico.

Dicho esto, creo que el uso de la energía nuclear es inevitable. Todo ese discurso políticamente guay de las energías renovables, suena muy bien a la mayoría, pero adolece gravemente de realismo. Basta preguntarnos, para darnos cuenta de esto, qué superficie de placas solares, pantanos o molinos de viento necesitaríamos para igualar la producción eléctrica de una central nuclear.

Esto no significa que podamos ignorar el serio inconveniente que presenta la fisión nuclear, que es la generación de unos residuos altamente tóxicos, y con unos procesos de reciclaje de siglos. Esta tecnología requiere no sólo buenos ingenieros, sino también instituciones libres, independientes del poder político, que puedan exigir transparencia y responsabilidades cuando las cosas no se hacen bien. La mejor política para el medio ambiente no es aquella que otorga prerrogativas exageradas a la administración, no es la que más ecotasas y más sanciones aplica, sino al contrario, aquella que limita su poder, que no adjudica a funcionarios o a políticos la facultad de decidir cuándo conviene dosificar la información, o simplemente ocultarla, para no fomentar el "alarmismo". La mejor prueba de ello es que donde se han producido las peores catástrofes ecológicas no ha sido en los países del capitalismo salvaje y depredador, sino en los socialistas, donde el poder del Estado sufre menos limitaciones.

Evo Morales ha propuesto en no sé qué tinglado de la ONU abolir el capitalismo para salvar al planeta. Por lo menos, hay que reconocer que el chico es sincero y directo. Los burócratas de Naciones Unidas y de la Unión Europea no están en cambio por la labor de cargarse el invento que a fin de cuentas les da de comer, prefieren seguir chupándole la sangre lentamente al capitalismo. De maneras más sofisticadas, ellos hablan de Protocolo de Kioto, y hasta parece que de verdad nos van a salvar.

sábado, 19 de abril de 2008

Ceci n'est pas un transvasement

El trasvase que no es un trasvase ha desviado la atención de otro trasvase, este de partículas radiactivas de la central nuclear de Ascó al exterior. Al parecer, podrían verse afectados varios niños de un colegio gerundense que había realizado una visita a la central.

Es curioso. A la oposición sólo se le nota que es pro nuclear (lo que no me parece mal) cuando se le presenta una buena ocasión para no tenerlo en cuenta, incomodando así a un gobierno montillesco que presume de verde. O que al menos tiene como conseller de medio ambiente a uno de estos comunistas asperjados con esencias clorofílicas. En cambio, ahora que sabemos que los socialistas son pro trasvase-que-no-es-un-trasvase, no deja de resultar admirable lo bien que lo disimularon cuando se trataba de fastidiar a Aznar, y luego de poner en aprietos a Rajoy.

Por cierto, se me ocurre, en esta línea de sugerencias libres de impuestos, que Tele5 bien podría montar un dramático reportaje, al estilo Nunca Mais, basado en esos niños supuestamente contaminados, y abrir sus noticiarios durante varios días con el mismo tema. Pero sospecho que los responsables de la central están de suerte: Los ecologistas no están en la oposición, sino en el gobierno. ¡Con qué infinita prudencia y serenidad se ven las cosas desde esa posición!

Ello no significa que no puedan surgir algunas leves críticas. Para estos casos tenemos la técnica Magritte, en alusión a aquel artista surrealista uno de cuyos cuadros mostraba una pipa con la leyenda: Ceci n'est pas une pipe. Sólo le faltó añadir: "...Es un emisor puntual de humo."

Veamos algunas aplicaciones:

Esto no es una cesión ante los terroristas, es un proceso de diálogo para darle una oportunidad a la paz.

Esto no es presionar a los jueces, es que el vuelo de las togas no eluda el polvo del camino.

Esto no es una misión de guerra, es una misión humanitaria para defender la Alianza de Civilizaciones.

Esto no es una crisis, es una leve desaceleración transitoria.

Esto no es engañar descaradamente a la gente, es buen talante y mirada positiva.

Y a ver qué os parece entonces ésta, de mi propia cosecha:

Esto no es una fuga radiactiva, es una aportación puntual de partículas al exterior. ¿Que esas partículas contienen isótopos radiactivos? Sí, pero no hagamos un uso demagógico de los términos. Estos son isótopos ¡de izquierdas! Anda que no cambia la cosa.