Me pregunto de dónde brota un odio tan intenso contra los clérigos. ¿Se debe acaso al recuerdo de la Inquisición? Durante la guerra civil fueron asesinados unos 7.000 religiosos. Pero difícilmente podían sus asesinos recordar la última ejecución por herejía dictada en España, ocurrida más de cien años antes. ¿Se podría explicar como un rencor generado por la cercanía de la Iglesia a los ricos? Esto resultaría tan sorprendente como si se persiguiera a los médicos o a los abogados por estar cerca de los más acomodados, afirmación que sería aproximadamente igual de inexacta. Sin embargo, algo de media verdad hay en ello, en el mismo sentido en que por ejemplo antisemitismo y anticapitalismo suelen ir unidos. De hecho, la tremenda explosión de odio anticlerical de los años treinta a lo que recuerda precisamente es a las persecuciones contra los judíos, tan cercanas en el tiempo. Su irracionalidad, su bestial crueldad, su atmósfera de propagación de bulos, y su instrumentación por demagogos sin escrúpulos, constituyen rasgos inconfundibles.
Actualmente hay quien trata de mantener encendidos los rescoldos de aquel incendio. Se pretende que existe el peligro de un regreso del oscurantismo. Pero ¿qué se entiende por tal? ¿Que se prohiba el aborto? Dudo que poder abortar legalmente sea una de las preocupaciones principales de una persona normal, ni siquiera de esas desgreñadas que se manifiestan por el derecho a “disponer de su cuerpo”. La propaganda, en este tema como en el de la eutanasia, recurre como siempre a la dramatización, generalmente basada en casos reales, convenientemente manipulados para su aprovechamiento sentimental. La niña embarazada cuya vida –nos aseguran- está en peligro, el tetrapléjico al que una legislación insensible le obliga a permanecer postrado contra su voluntad... Pero si alguien insiste en señalar casos que incitan a reflexiones en el sentido opuesto, como por ejemplo las clínicas de abortos ilegales, o las proezas del Dr. Montes, se le tilda de reaccionario.
El oscurantismo que hoy nos amenaza realmente todos sabemos de dónde proviene, y no es precismente del Evangelio. ¿Por qué no vamos a poder distinguir religiones mejores o peores? ¿Qué clase de burda simplificación, de penosa incuria intelectual se quiere hacer pasar por pensamiento avanzado?
El cristianismo molesta a muchos porque forma parte de su esencia el concepto de responsabilidad individual, y hoy vivimos bajo un bombardeo constante de mensajes halagadores de una falsa ética indolora. Después existe una minoría que se opone a él porque honestamente cree que es falso. Si se replica que tal falsedad no ha sido establecida, nos dicen que tampoco se ha refutado la existencia de Zeus, o Afrodita, como si de lo que se tratara aquí fuera del dogma trinitario, o de la transubstanciación. Pero en el fondo lo que se rechaza es toda concepción trascendental de la existencia, lo cual jamás ha tenido nada que ver con el progreso del conocimiento y de la técnica.
Uno de los episodios más memorables de la deliciosa Hannah y sus hermanas, es aquél en el que vemos a un angustiado Woody Allen tratando de encontrar el sentido de la vida, mientras deambula por su amado Manhattan. Tras probar con cómica superficialidad varias religiones, cree encontrarlo no en un templo, sino en un cine en el que están proyectando una película de los hermanos Marx. Bueno, la broma podrá gustar más o menos, pero con ella no se hace escarnio de creencias venerables, sino al contrario, parte de la base de que existe en el hombre una búsqueda del sentido. Me parece mucho más inteligente la visión trágico-humorística del cineasta neoyorquino que no cierto positivismo que cree poder despachar el tema con una serie de generalizaciones vacuas. Siempre simpatizaré con un judío agnóstico que se ríe de sí mismo, aunque no eluda algunos tics de la progresía. Por el contrario, cierta clase de comecuras de ocasión con traje de gala de los Goya sólo consigue provocarme hastío.



12 comentarios:
No creo que sea tanto odio a los clérigos como a lo que significan: un poder que no solo no controlan, sino que además propugna la libertad y la iniciativa indi vidual frente a la alienación y la dejación de funciones
Casi recuerdo con añoranza los movimientos "marxis-cristiano", la Teología de la Liberación... Todo eso ha caído.
Se trata de Poder, de Dinero, y de Control. Un socialismo que busca que los subditos no tengan ideas propias, no puede tolerar una ideología que propugna la superación personal
Es increíble como a pesar de lo que digan algunos la Iglesia sigue conservando una influencia social tremenda, de ahí lo "escocidos" que están los socialistas por el comunicado de los obispos.
Saludos
Y algunos dirán que la Escuela de Salamanca, cristiana, no tiene nada que ver con el liberalismo, pretendidamente ateo per se.
CLD: el cristianismo es odiado por tantos porque propone reglas éticas muy exigentes, que la mayoría no está dispuesta a cumplir y ni siquiera a tomar en consideración, pero que interpelan y suscitan involuntaria admiración en algunos (y, por tanto, la sospecha de que esa moral pueda ser "la correcta"). También, porque entraña una visión del mundo trascendente que es temida por muchos: no todo termina en la muerte, por tanto no "todo vale", hay un legislador y un juez supremo, seremos "examinados en el amor", etc. Todo esto es sublime o temible, según se mire. Los ateos han apostado por la otra visión del mundo (el universo y nosotros hemos aparecido por casualidad, la muerte es el fin absoluto, la ética es exclusivamente convencional: acuerdos más o menos razonables a los que seamos capaces de llegar los miembros de la sociedad por nuestro propio interés), pero les inquieta que todavía una parte de la humanidad viva "como si Dios existiera". En definitiva, lo de los ateos es fe, tanto como lo de los creyentes: "il faut parier", hay que apostar por una u otra cosmovisión, según afirmó Pascal, y vivir en consecuencia. La persistencia de la religión introduce en los ateos la incómoda sospecha de que podrían haber hecho la apuesta incorrecta. Creo que ahí radica la raíz más profunda del odio antirreligioso (también, por qué no decirlo, de la intolerancia que algunos creyentes han mostrado a lo largo de la Historia: Inquisición, etc.: miedo a que sea el otro el que tenga razón; aunque, como dices, en los últimos dos siglos las víctimas del fanatismo antirreligioso han sido muchísimo más cuantiosas que las del fanatismo religioso). Después hay otros factores, como el hecho de que la ideología más influyente de los siglos XIX-XX (el marxismo)fuese una pseudorreligión secularizada (el proletariado es el siervo de Yahvé, por cuyos sufrimientos seremos sanados; la sociedad comunista sustituye al Paraíso, etc.) que, en cuanto tal, estaba abocada a combatir con saña a la religión genuina, en la que veía a un peligroso rival cosmovisional. Saludos, C.
Miedo/ignorancia y avidez de poder. El catolicismo es lo unico que se interpone en su camino hacia la hegemonia. Ahora van a asociarse o "alianzarse" al Islam demostrando su exquisito rigor.
Algo más tiene que haber y es su incapacidad para revisar los ideales y asumir, si es necesario, el fracaso. Si su ideología ha fracasdo en España como en todo el mundo, no se debe a que sea una ideología disparatada, qué va, sino a que el país, demasiado católico, no se la merece. La soberbia ideológica, seguida de la verguenza felipista, es igual al odio zapatero.
No es odio, es hartazgo. La gente está harta de tanta mitología y tontería supersticiosa. ¿Habéis visto hoy al monseñor Blázquez? Ha salido en la tele diciendo no sé qué de su Corán. ¿Por qué fuerza ese tono de voz amosexualado cuando habla? Bueno, lo hacen casi todos los clérigos. Aunque sea para decir estupideces deberían hablar con naturalidad.
Octopus, ese tono de voz se debe a que es homosexual. Y clérigo. Como ha pasado durante siglos, aunque ahora algunos hayan descubierto la sopa de ajo. ¿Religioso y gay? Sí, es posible. Dos accidentes en una misma substancia, como ser rubio y calvo.
Negativo, en mi opinión ese tono de voz que adoptan los monseñores es fingido o forzado. En la intimidad apuesto a que no hablan así. No tiene que ver en absoluto con que sean homosexuales, heterosexuales o bisexuales. La mayoría serán heterosexuales… Reprimidos pero heterosexuales.
Primer anónimo: Como muchos religiosos, Vd. piensa que todos los ateos son "antimetafísicos" y escépticos, o que todos tienen una concepción mecanicista de la mente del hombre. No es cierto.
Eigen: seguramente tiene razón, pero tendría que darme más pistas respecto a qué concepciones se refiere.
Ayer comentábamos la raíz psicológico-filosófica última del odio antirreligioso: quien ha "apostado" por la inexistencia de Dios, tiene miedo de que Dios exista, y le gustaría callar la boca a los creyentes que han hecho la apuesta contraria (pues es evidente que todos apostamos: es imposible tener certeza intelectual ni sobre la existencia ni sobre la inexistencia de Dios). Creo que la humanidad se divide, no tanto entre "creyentes" y "ateos", como entre personas que desean-esperan que Dios exista y personas que desean lo contrario.
Ahora quiero comentar otro factor: la hostilidad a la religión ha pertenecido siempre al código genético de la izquierda, pero se hace más patente en unas épocas que en otras. Por ejemplo, el gobierno de Zapatero se ha mostrado más anticlerical que el de Felpe González. ¿Por qué? Creo que el "revival" reciente del anticlericalismo está relacionado, precisamente, con el fracaso histórico de la izquierda. Su programa principal era la abolición del capitalismo y la instauración del socialismo (colectivización de los medios de producción, sociedad sin clases, etc.): unos querían conseguirlo por la vía revolucionaria, y otros por vías gradualistas pacíficas. Ese modelo ya no es defendido por casi nadie: el siglo XX ha contemplado el fracaso estrepitoso del socialismo, tanto en su modalidad totalitaria (URSS y satélites) como en su modalidad descafeinada-keynesiana (socialismo "a la sueca", abandonado en los años 70, al comprobarse las consecuencias letales del crecimiento constante de la presión fiscal y el gasto público). Como la izquierda se ha quedado sin modelo socio-económico propio -hoy día "somos ya todos thatcherianos"- no ha tenido más remedio que desempolvar viejas referencias no-económicas: el anticlericalismo es una de ellas. La nueva izquierda post-socialista busca en el terreno simbólico-cultural las señas de identidad que ya no puede encontrar en el terreno socio-económico: se aferra patéticamente a cualquier "-ismo" que cuestione la moral tradicional, la familia o la civilización occidental: pacifismo, ecologismo, feminismo, multiculturalismo, anticlericalismo ... Sonará simplista, pero yo lo veo así. Saludos, C.
No estoy seguro de que sea la única razón, pero una de ellas, sin duda, es que "el progresismo", o postmarxismo o como se quiera llamar constituye lo que los sociólogos llaman "Political Religions".
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