Los materialistas y los locos no saben dudar. (G. K. Chesterton)

sábado, 27 de agosto de 2011

El señorito irresponsable

En la televisión veo a una señora protestar por la falta de información de una compañía aérea que ha cancelado su vuelo a Nueva York debido al huracán Irene. ¿Es que esta mujer dispuesta a cruzar el Atlántico no es capaz de informarse mínimamente de en que mundo vive? ¿No lee periódicos, no escucha la radio, no ve la televisión, no se conecta a internet? ¿Tendrá alguien -la empresa, el gobierno- la culpa de su ignorancia o de su descomunal despiste?

Esa misma tarde me entero de que un tribunal laboral brasileño ha condenado a McDonald's a indemnizar a un trabajador que engordó 30 kilos porque parte de su trabajo consistía en probar diariamente la comida del restaurante. ¿Es que alguien le obligó a aceptar ese empleo? ¿Es que además le forzaban a tragarse entera la hamburguesa que debía degustar?

Por no hablar de las sanciones astronómicas contra las tabaqueras, como si estas intimaran a la gente a punta de pistola a que fumara... Los ejemplos son interminables.

Vivimos en los tiempos del señorito irresponsable. Todo el mundo cree poder exigir al gobierno o a las empresas que se desvelen por su bienestar o su comodidad, sin reconocer ningún tipo de responsabilidad propia en un asunto en el que son los primeros interesados.

Eso sí, cuando un gobierno decide constitucionalizar el límite del déficit (aunque sea obligado por Bruselas), es decir, que sea ilegal endeudar a las generaciones futuras, entonces el señorito irresponsable exige poder votar sobre la cuestión. Quienes hace unos días protestaban contra la visita del Papa bajo el lema "no con mi dinero", ahora parecen escandalizarse de que la administración no se pueda endeudar ilimitadamente con su dinero.

Porque son básicamente los mismos, no les quepa duda. Y son los mismos que exigen poder matar legalmente a sus parientes enfermos para tener que ahorrarse el palo de ir a visitarlos al hospital de vez en cuando, y encima no poder heredar. Por supuesto, ni siquiera tienen lo que hay que tener para hacerlo por su cuenta, quieren -exigen- que sean los médicos quienes se manchen las manos de sangre. ¡Y encima tienen la cara dura de mostrar su actitud como "humanitaria"!

Porque esta es otra. El señorito irresponsable, por sistema, disfrazará su descomunal egoísmo de altruismo, asegurará que le mueve la preocupación por los que sufren, por el consumidor, por las madres solteras o por los tramoyistas en paro. No se crean nada. Una mujer de noventa años con infarto cerebral es muy dudoso que esté sufriendo. Más verosímil es la afirmación de que se trata de una molestia para la sociedad e incluso para la familia.

Pero entonces, ¿a qué viene tanta hipocresía, por qué tachar de fundamentalistas religiosos a quienes anteponen los principios morales a las conveniencias? La respuesta es clara: porque tocamos un punto sensible del señorito irresponsable. Le estamos diciendo que debe asumir las consecuencias de sus actos, que ni el Estado ni nadie está obligado a hacerlo por él. Y eso le joroba.

5 comentarios:

José García Palacios dijo...

Extraordinario.

Espectador dijo...

Muy bien dicho.

El problema empezó quizás cuando los políticos empezaron a emplear alegremente el latiguillo de "asumo mi responsabilidad" sin que a continuación les pasara nada, cuando si fuera verdad deberían dimitir inmediatamente, pagar con su dinero las pérdidas causadas, y en algunos casos ingresar directamente en la cárcel.

A a vista de esto, la palabra responsabilidad se ha convertido en algo vacío, sin consecuencias. Y la ingeniería social de los últimos años ha empeorado esta situación, apoyando el egoísmo más descarnado, cuando no la simple ley del más fuerte como en el caso del aborto y la eutanasia.

Este es el legado de ZP, más allá de la ruina económica. La destrucción de todos los resortes de resistencia de la Sociedad, y la generalización de la cultura del egoísmo, el enfrentamiento y la muerte.

Ruben A.M. dijo...

Muy bueno el post.
Ese “señorito irresponsable” carga con un nivel de confusión fabuloso. Eso lo convierte prácticamente en un inútil, porque ha terminado creyendo que producir, crear riqueza, triunfar en los negocios y disfrutar de esos triunfos son comportamientos negativos, reprochables al hombre. Pero, consciente de que le es imposible sobrevivir sin todo eso contra lo que arremete, no se le ocurre otra cosa que exigir al gobierno que intervenga, controle, saquee a quien más produce y garantice para sí lo que no es capaz de procurarse él mismo.
La base de esa confusión es la ignorancia. Hay quien se encarga día a día de alimentarla.
Y es muy temeraria la ignorancia.

Saludos.

Jonsy Gaviota dijo...

Es verdaderamente triste. ¿Qué perversión de los conceptos de solidaridad y humanidad ha permitido que se considere bueno, justo y deseable un sistema que premia a la cigarra y castiga a la hormiga?

La ruina moral a que hemos llegado es mucho, muchísimo peor que la ruina económica.
Y lo malo es que nos lo hemos ganado a pulso.

Anónimo dijo...

Si señor, ahí sale el asunto de las responsabilidades. Ejemplo: los próceres del pueblo usan su cargo para robar, engañar y servir a intereses de terceros. En el mejor de los casos, para recibir un sueldo de por vida no justificado por su trabajo. Todo eso se sabe, en general y a veces en particular. Pero no esperemos que esa gente se responsabilice realmente de todo eso. Hoy dia nadie es responsable de nada a menos que la sociedad clame justicia, igualdad, paz, libertad o lo que sea.

Es verdad que somos unos irresponsables, puesto que no nos hacemos cargo de nuestra principal labor: recordarles a los politicos para quien trabajan. Por qué están ahí. Lo demás es secundario.

Ruina moral, economica... La cuestion es aplicar un poco de sentido comun. ¿No es esto una democracia? Queremos vivir en paz, y en las mejores condiciones (fisicas, intelectuales...) posibles. Para eso la mayoria de las veces hay que hablar con la gente, incluso con la que no piensa como nosotros, y ceder por el beneficio común. Pero que me destierren si es eso lo que hacen los politicos. ¿Y nosotros? nos pasamos el día peleadonos por chorradas, orgullosos creyendo que los que no piensan como nosotros son estupidos o algo peor. Patético.