"Vamos, que resulta que usted es bueno sólo porque existe Dios y le puede castigar post-mortem [sic]. No porque se sienta bien sin hacer daño al prójimo. Manda narices tánto [sic] tiquismiqui con la religión: siempre hace falta un espantajo para justificarnos.
Pues mire, por ahí circulamos unos cuantos que vivimos con una ética de respeto al prójimo sin creer en Dios y con plena consecuencia; osea [sic] que no será tan imposible. Ah, y votando al PP."
El entrecomillado es un comentario firmado por un "ateo sin complejos" a mi anterior entrada, a propósito del libro Nueva izquierda y cristianismo. Como creo que su posición obedece a una serie de tópicos muy extendidos, y como una adecuada réplica requiere una mínima extensión, le respondo con esta entrada.
Partamos de reconocer una evidencia. Nadie para ser buena persona necesita leer la Ética a Nicómaco, ni el Nuevo Testamento... ¡Ni siquiera a Fernando Savater! Y al revés; la lectura de ningún libro garantiza la buena conducta. Se puede ser analfabeto y bondadoso, sin ningún problema. De hecho, durante miles de años, la mayor parte de las buenas gentes no sabía leer. Ahora bien, de esta perogrullada se podría extraer una conclusión falsa: Que la moralidad no se enseña, sino que es algo espontáneo, natural en el ser humano. Cualquiera que tenga hijos, sin que esto sea condición imprescindible, sabe que esto no es verdad, que a los niños debemos enseñarles a reprimir su egoísmo innato, a empatizar con los demás, a ser generosos y atentos con el prójimo. Nadie en su sano juicio dirá que basta criar a la infancia en plena libertad salvaje para que descubra los valores éticos por sí misma. La moral debe aprenderse. Esto no significa que, efectivamente, no existan impulsos congénitos de sociabilidad, pero también existen los contrarios, los de crueldad, territorialismo, etc. Y es la educación la que debe potenciar unos y reprimir (vuelvo a utilizar esta palabra con inmerecida mala prensa) otros.
Ahora bien, desde el momento que la ética consiste en una serie de principios que se transmiten mediante la educación, y no en una conducta espontánea de los seres humanos, puede ser cuestionada. Cualquier enunciado, por obvio que parezca, puede contradecirse. Basta que yo afirme que la Tierra es redonda para que alguien, por muy en minoría que se encuentre, pueda hallar cierto gusto en negarlo, en imaginar una extravagante conspiración milenaria para ocultar a la humanidad el gran secreto del carácter plano de la Tierra. Y lo mismo puede decirse de los principios morales. Siempre habrá quien defienda que matar no tiene nada de malo, y de hecho hay personas que matan de manera desapasionada, incluso por encargo. Desconozco qué hay en la mente de un asesino profesional, pero si le diera por leer libros de ética, una de dos, o se dejaría convencer por alguno de ellos, con lo cual abandonaría su profesión arrepentido, o bien los encontraría equivocados. Lo que no podría hacer es estar de acuerdo con ellos, y seguir con su conducta criminal sin el menor sentimiento de incomodidad.
Nadie actúa sin algún tipo de justificación, sea más pedestre o más intelectual. Hitler tenía toda una serie de ideas que le llevaron a justificar el genocidio. El más vulgar raterillo echa mano, oscuramente, de alguna concepción progre sobre las injusticias sociales, que supuestamente promueven el delito, para juzgarse a sí mismo con indulgencia. Todo el mundo tiene alguna teoría favorita para justificarse. Incluso quien niega la moral, al hacerlo está fundando alguna suerte de moral. Un ser verdaderamente amoral no necesitaría decir que "la moral es un engaño". Esta es la paradoja de Nietzsche, como ya señaló Chesterton. El pensador alemán, "por el mero hecho de predicarlo, negaba el egoísmo. Predicar algo es darlo a los demás... Predicar el egoísmo no es más que practicar el altruísmo." (Ortodoxia.) Un auténtico, un completo egoísta no andaría dando pistas, trataría de beneficiarse de las limitaciones morales de los demás y se reservaría el secreto de su falsedad solo para su propia utilización. Y aún así, en su interior se repetiría a sí mismo su doctrina secreta; ningún ser humano vive sin excusarse, como mínimo ante el tribunal interior de su conciencia. Cuando decimos de alguien que no tiene conciencia, y nos preguntamos cómo puede dormir por las noches siendo tan malvado, cometemos una ingenuidad. Los malvados tienen su particular conciencia, que los absuelve de toda culpa, y por eso suelen dormir tan tranquilos.
Hasta aquí, todavía no he dicho nada acerca de si la ética precisa una fundamentación trascendente o inmanente. A muchos, la mera cuestión sobre la fundamentación de los principios morales, les parece que está de más. Para Victoria Camps, se trata de un "empeño fundamentalista", dado que según ella, "es evidente que la ética no puede apoyarse en nada". (Citada por F. J. Contreras en Nueva izquierda y cristianismo, pág. 239, n. 489.) Ya quienes redactaron la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948 eludieron conscientemente cualquier reflexión acerca de la justificación de esos derechos. Esto pudo obedecer a criterios pragmáticos en su momento (evitar inacabables discusiones que no hubieran hecho fácil el acuerdo), pero a la larga ha dejado la puerta abierta a una constante "extensión de derechos" que conlleva el riesgo de desvalorizar a los realmente esenciales. (Por ejemplo, inventando un "derecho" al aborto que niega el derecho a la vida.)
Efectivamente, quien pretenda erigir unos principios morales sin algún tipo de fundamentación, no podrá justificar por qué debemos obedecer esos principios y no otros. Es decir, deberá al final reconocer que la moral es algo subjetivo, y que no podemos justificar racionalmente que la del asesino profesional o el déspota genocida esté equivocada. Esto sin duda no afectará a la conducta de las buenas gentes, que no necesitan de razones para amar al prójimo, pero sí puede afectar (salvo que un irremediable optimismo antropológico nos ciegue) a la conducta de potenciales asesinos profesionales, potenciales tiranos y sobre todo a potenciales votantes de los tiranos. Como mostró Hannah Arendt, los crímenes nazis no fueron posibles solo gracias a que existieran algunos ejecutores sádicos, sino a que la población alemana (lo que incluye desde el ferroviario que conducía los trenes a Auschwitz hasta el médico que extendía certificados de defunción en los campos, pasando por la portera que murmuraba sobre los judíos) había venido siendo sistemáticamente envenenada con determinadas ideas que ponían en cuestión los principios morales judeocristianos. Y para ello, los nazis debieron atacar los fundamentos de estos principios; nadie puede decir de un día para otro que ahora matar en masa está bien, porque sí, porque lo digo yo. Debe convencer a millones de que esto es así, debe fundamentar -negativamente- su posición.
Ahora bien, quien niega la existencia de Dios, o al menos que la moral se justifique por ella, o una de dos, o bien niega que la moral necesite de fundamentación (lo cual, como acabo de decir, me parece rotundamente erróneo) o bien cree posible otro tipo de fundamentación. Nos dice el ateo típico, como el del comentario que citaba al principio, que es ridículo pretender fundar la moral en el miedo al infierno, que una persona adulta no necesita de semejantes espantajos. Evidentemente se trata de una caricaturización de la doctrina cristiana (especialmente de la católica), la cual no se limita a afirmar que los mandamientos divinos deben ser obedecidos por temor a la voluntad divina, sino que considera que Dios es esencialmente benévolo, y ha dictado esos mandamientos porque realmente son lo mejor para el hombre. De ahí que Diego Poole, en el libro citado Nueva izquierda y cristianismo, vea el origen del relativismo ético en la doctrina de Guillermo de Ockham (teólogo del siglo XIV), para quien el único fundamento de la moral era la voluntad de Dios, ni siquiera limitada por ninguna idea objetiva del bien. Si por el contrario el bien es algo objetivo, al cual el propio ente divino se somete, por así decir (como defiende la ortodoxia católica), no deberíamos sentir repugnancia intelectual hacia la idea de algún tipo de sanción, de premio y castigo trascendentes. Es más, en un sentido, si se quiere, vagamente kantiano, habría que esperar que si la moral es una realidad objetiva, debiera haber también sanciones objetivas, sin entrar en detalles literarios sobre la naturaleza de esas sanciones. Este sería el sentir de mucha gente sencilla, que en su vida ha oído hablar de Kant, cuando afirma que "si hay justicia" los malvados deberían recibir algún castigo, y los inocentes que han sufrido injustamente, algún tipo de reparación ultraterrena. Podemos ridiculizar este sentimiento desde determinadas atalayas intelectuales, pero me pregunto cuál es la alternativa.
El ateo dice que no necesita creer en el infierno. Él tiene sus propias justificaciones para no matar, no robar, y para ceder el asiento a una embarazada en el tren. Lo celebro. Sería un ejercicio interesantísimo
analizar esas justificaciones, esos fundamentos inmanentistas que tan orgullosamente asegura poseer el ateo o el agnóstico típico. Pero por supuesto se trataría de una empresa que escaparía por completo a la extensión aceptable de este escrito ya excesivamente largo, por no hablar de las limitadas capacidades de su autor. Así que el lector tendrá que contentarse con una exposición de mi opinión al respecto, sin el desarrollo argumental que sería deseable.
Y mi opinión coincide con la que expresan Contreras y Poole en su libro: El ateo decente no hace más que practicar la moral cristiana fingiendo ante sí mismo que todo eso de Dios, Jesucristo, el cielo y el infierno no son más que adornos innecesarios, al menos "a estas alturas del siglo XXI", como se suele decir. El ateísmo es un lujo que se pueden permitir los individuos en una era postcristiana, en la cual siguen vigentes inercialmente los principios morales del Evangelio, porque los hemos interiorizado de tal manera que nos parecen naturales y obvios, incluso aunque no nos los hubiera enseñado el cristianismo. Ahora bien, ¿durante cuánto tiempo podrá sobrevivir la planta cristiana desarraigada de su tierra nutricia? Los previsibles síntomas de que ese tiempo podría estar agotándose parecen coincidir con los numerosos indicadores de anomia social y hedonismo suicida que aquejan a las sociedades occidentales, y especialmente a la europea.
Porque, a fin de cuentas, si el bien y el mal no se fundamentan en un Dios trascendente, la única motivación que podemos transmitir a las nuevas generaciones para que actúen bien, es la basada en la propia conveniencia. Es decir, reducir las normas morales al mismo nivel que las normas de tráfico o de higiene, tal como se observa claramente en los manuales de Educación para la Ciudadanía del zapaterismo. En última instancia, toda ética atea, por mucho que se quiera revestir de alambicados conceptos, se reduce a esto, a decirle a los niños algo análogo a que no crucen la calle con el semáforo en rojo, porque les podrá atropellar un coche. Y el problema de esta pobre concepción de la moral ha sido eternamente el mismo, que siempre puede haber quien no se crea ese cuento edificante de que el bien es lo más conveniente para su propio interés. Reducir la moral a una cuestión instrumental (haz esto si quieres obtener determinadas ventajas) es en realidad la negación de la moral. Porque de esta manera no se distingue al que ayuda a la ancianita con la bolsa de la compra de quien atraca un banco; ambos se moverían por un interés, en un caso rudamente inmediato, y en otro más sutil y a largo plazo (digamos, cultivar una reputación intachable, etc), pero interés al fin y al cabo. No se trata de que el interés sea intrínsecamente inmoral (ese es el error de aquel moralismo de pacotilla, que condenaba el liberalismo clásico como "pecado"), sino de cosas que hay que saber distinguir, para no olvidar su auténtico significado. Si reducimos la moral a una mera técnica, a la mera adecuación de los medios a los fines, acabamos olvidando qué fines debemos perseguir.
Conclusión: No creo que pueda existir un fundamento inmanente de la moral. Sí creo que uno puede tener una ejemplar conducta moral y cívica, sin percatarse de ello, manteniéndose en la inconsciencia acerca de los fundamentos trascendentes de la idea del bien y del mal. Pero eso no demuestra que esos fundamentos no existan y que su desconocimiento pueda ser indefinidamente irrelevante, sobre todo a nivel colectivo. Y, cuidado, también individual. Es muy tentador creer que uno alberga en sí mismo el único criterio para juzgar su propia conducta. El sentimentalismo ético está en la atmósfera de nuestra cultura, y resulta de lo más halagador, sobre todo para gran parte de la juventud, que confunde la bondad con la excelente opinión que tiene de sí misma como rebelde, carente de prejuicios, etc. Desconfío de quien se cree muy bueno, y no acepta lecciones de moral. Al menos, el cristiano se reconoce como pecador. No es garantía de enmienda pero es un primer paso. No diremos que ir a misa me haga mejor persona, si ello se limita a una actitud epidérmica, del mismo modo que Al Capone-Robert de Niro no era mejor persona porque se emocionara con Pagliacci. Pero es precisamente ese sentimentalismo (para el que basta que uno "se sienta bien sin hacer daño al prójimo", cursivas mías) en lo que tiende a incurrir el ateo, ni más ni menos que el beato superficial al que tanto desprecia.
jueves 8 de diciembre de 2011
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22 comentarios:
Aunque es posible para un ateo ser
una persona de alta moralidad creo que debemos guradra en mente esto que
dice Dostoievski. "Si Dios no existe entonces todo está permitido". Dicgo de otra forma (y el autor de estas lineas no cree en Dios). Si Dios no existe ya no hay barreras ante el abismo, eso no queiere decir que se caiga en él pero no hay nada para impedirlo.
Notemos que las mayores ideologias genocidas de la historia de la humanidad eran o ateas (nazismo, comunismo) o religiones sin etica es decir que con hacer los sacrificios (o rezar cinco veces) bastaba.
"El ateo decente no hace más que practicar la moral cristiana fingiendo ante sí mismo que todo eso de Dios, Jesucristo, el cielo y el infierno no son más que adornos innecesarios, al menos "a estas alturas del siglo XXI", como se suele decir."
Me parece una frase profundamente indecente y presuntuosa. Yo ateo no hago daño a nadie porque me rijo por la regla de no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti. Norma universal que se encuentra desde Confucio a Buda pasando por cualquiera que tenga dos dedos de frente.
¿Qué es lo indecente? ¿"Acusar" a los ateos de practicar la moral cristiana? ¿De que no creen en Dios?
En cuanto a la regla de oro, estás confundido, el mensaje cristiano es mucho más radical, no basta con no hacer daño al prójimo, sino que hay que amarlo. Algo ciertamente dificilísimo, y por ello en absoluto reducible a un mero sentido común.
Decepcionante tu respuesta, amigo, esperaba algo más elaborado.
En ningún momento he dicho que la regla que yo sigo sea cristiana.
¿Amar a todos? Pocas cosas hay más irracionales e inhumanas que eso. Limítate a no dañarme y te lo agradeceré. No me ames, ni pretendas ayudarme si no te lo pido, que de ese amor desinteresado ya hemos tenido bastante.
Esa moral de acción positiva, ciertamente en la base del cristianismo pero también del comunismo o cualquier otra ingeniería social, ya sabemos a donde nos lleva.
Dices, asintiendo:
>el bien es algo objetivo, al cual el propio ente divino se somete, por así decir
Sin embargo dices después:
>si el bien y el mal no se fundamentan en un Dios trascendente, la única motivación que podemos transmitir a las nuevas generaciones para que actúen bien, es la basada en la propia conveniencia.
Pero fundamentar el bien y el mal en un Dios trascendente ¡es el relativismo moral en el que, erróneamente según tú mismo, cayó Ockham! Si, por el contrario, ni Dios puede decretar que una acción injusta sea justa y una acción justa injusta, el bien es MÁS trascendente que Dios (lo que, según opiniones, equivaldrá a decir que es o aún más fundamental o aún más quimérico).
En suma: el bien se fundamenta en Dios precisamente si "es justo porque Dios lo manda", lo que condenas. En cambio, si, como apruebas, "Dios lo manda porque es justo", el bien no necesita a Dios para ser el bien: el bien es ateo.
En estas condiciones, es abusivo llamar "moral cristiana" a esa moral absoluta, que ni para el mismo Dios es optativa (es simplemente testigo de ella, no su autor); más exacto sería decir que "el cristiano decente no hace más que practicar la moral atea fingiendo ante sí mismo que todo eso de Dios, Jesucristo, el cielo y el infierno son fundamentos necesarios".
Y, si acaso te pareciesen necesarios sólo para transmitir a las nuevas generaciones la motivación correcta, me temo que estarías reduciendo la moral a una cuestión instrumental.
a Marzo: No veo la antinomia. La voluntad divina y el Bien objetivo quedan fundidos en el concepto de amor divino. Que es la esencia del cristianismo, a diferencia de las demás religiones.
Siempre me ha parecido incongruente decir que un ateo pueda tener moral. Para que exista moral, dos son las condiciones necesarias, la existencia de algo que nos indique si las acciones que emprendemos son buenas o malas, y el libre albedrío para tomar esas decisiones. Un cuchillo que se emplee en un asesinato no es ni bueno ni malo porque el cuchillo, por si sólo no puede tomar la decisión de clavarse.
Por lo tanto la primera dificultad del ateo que pretenda autoengañarse diciendo que tiene moral vendría del lado de que, puesto que no existe ninguna inteligencia creadora del universo y éste ha salido misteriosamente de la nada, el universo no tiene ningún principio superior. Matar no está ni bien ni mal, puesto que no existiría ni el bien ni el mal.
Por otro lado, en un universo ateo, la libre voluntad tampoco existiría. Existiría un autoengaño en base al cual cada uno toma sus decisiones, cuando éstas serían producto de la carga genética de cada persona y de su entorno, pero no existiría eso de la libre voluntad.
Por lo tanto el ateo no podría tener moral. En el fondo el ateo que defiende que tiene moral no es más que el producto de un complejo de inferioridad, o de un autoengaño al resultarse la realidad demasiado dura.
En mi casa tengo varios tratados sobre la "Etica del egoísmo", uno de ellos escrito por el propio Savater al que citas
¿Acaso no existe el ateísmo en entornos culturales ajenos al cristianismo? ¿Cómo justificar en dichos ambientes que el ateísmo no es más que un cristianismo sin Dios?
En mis años mozos escribí un par de ensayos sobre Teoría de Juegos, donde venía a decir que no había a efectos prácticos diferencias entre un sistema moral basado en la colaboración egoísta y un altruísmo auténtico
Con el devenir de los años he descubierto a Savater, a Ayn Rand, o a Heinlein. He estudiado etología, y comportamientos sociales en el mundo animal, y francamente, me costaría mucho asumir que el utilitarismo no sea algo esencial en el comportamiento humano, ni que de dicho utilitarismo pueda surgir toda una estructura moral ("Etica como amor propio". Fernando Savater, 1988 )
"Y el problema de esta pobre concepción de la moral ha sido eternamente el mismo, que siempre puede haber quien no se crea ese cuento edificante de que el bien es lo más conveniente para su propio interés."
¿Y Dónde está el problema?. En una sociedad en la que la persona fuera realmente responsable de sus actos, donde no hubiera "wishfull thinking" o no imperara el "todo vale", ese alguien que no se "creyera el cuento" tendría muy poco futuro. Sería rápidamente considerado un paria y apartado de la sociedad
Por cierto: un auténtico, un completo egoísta, SI andaría dando pistas.... si ello le beneficiara
"El ateo decente no hace más que practicar la moral cristiana fingiendo ante sí mismo que todo eso de Dios, Jesucristo, el cielo y el infierno no son más que adornos innecesarios, al menos "a estas alturas del siglo XXI", como se suele decir"
Hace poco en otro foro alguien me acusó de "meapilas renegado". Hoy leyendo tu artículo he vuelto a sentir la misma sensación. ¿Tan difícil es aceptar que pueden existir fundamentos no trascendentes a un determinado comportamiento moral?
Creo que Marzo plantea una objeción seria, que fue afrontada por los teólogos medievales (por ejemplo, Duns Escoto) mediante la distinción entre la "potentia Dei ordinata" y "potentia Dei absoluta". La segunda abarca lo que Dios hubiera podido hacer antes de la Creación: por ejemplo, hubiera podido no crear el mundo, o crear un mundo diferente, en el que los hombres andasen cabeza abajo, o fuese bueno para ellos el homicidio o el adulterio. La primera (potentia Dei ordinata) se refiere a lo que Dios puede hacer una vez que ha creado ESTE mundo y seres humanos con ESTA naturaleza. La potentia Dei ordinata es una autorrestricción de la potentia Dei absoluta: digamos que, una vez creado el hombre, Dios tiene que ser coherente con su creación, y ya sólo puede ordenar al hombre aquello que OBJETIVAMENTE contribuye a la plena realización de la naturaleza humana.
Respecto a la "objetividad" de la moral que hace prescindible a Dios: en eso hay algo de cierto. Por eso Lord Acton o Guido Fassò llamaron a Santo Tomás "el primer liberal": si la moral se basa en la naturaleza humana, a primera vista parece que Dios se vuelve prescindible; parece que DIos se limita a ordenar aquello que de todas formas ya está implícito en la naturaleza humana: podemos quitar de en medio a Dios, y la moral natural seguirá en pie (lo que hace Grocio en el XVII: "la ley natural seguiría siendo válida incluso si Dios no existiese").
Pero ... cuando hemos quitado a Dios de en medio, pensando que nos iba a bastar con la "moral natural", tarde o temprano surge la cuestión: ¿por qué tendríamos que respetar la naturaleza humana?, ¿por qué no ser "antinaturales" cuando nos conviene? La naturaleza carece de autoridad moral suficiente por sí misma. A cualquier postmoderno le es indiferente que le digas que lo que hace es antinatural, que no contribuye a la actualización de las mejores posibilidades humanas: te dirá "puede ser; pero ¿y lo bien que me lo paso siendo antinatural?; además, ¿quién eres tú para definir lo natural?").
O sea, que en la perspectiva tomista la naturaleza humana era fuente de moralidad PORQUE ERA OBRA DE DIOS. Al obedecer la naturaleza humana, en realidad obedecemos a Dios, que la hizo. Cuando quitamos a Dios, la naturaleza humana va perdiendo su prestigio moral (en un proceso que dura siglos). Es lo que dijo Chesterton: "cuando suprimimos lo sobrenatural, pensando que nos vamos a quedar con lo natural, en realidad terminamos en lo antinatural" (o algo así).
"Infinidad" de años de evolución y unos -en comparación- cuantos menos de lo que denominamos transmisión cultural y no se hace necesario introducir un concepto divino.
Sé que es un paupérrimo resumen de algo cuyo estudio deja en tamaño microscópico cualesquiera de las más sesudas explicaciones teológicas que en el mundo han sido. Es algo que va más allá del esto o lo otro (y sin entes imaginarios)
Una prueba es esa cosa que tenemos dentro del cráneo y que muestra distintos estadíos evolutivos. Sin neocórtex (la innovadora aportación de la especie homo) nuestras categorizaciones morales no sólo carecerían de sentido sino que probablemente no existirían.
O, en otras palabras, hubo un momento (proceso) en que nuestros ancestros cambiaron la percepción de su relación con el resto del mundo y ellos mísmos. Todo muy natural, todo muy material. Es un gradiente y no una varita mágica que hace pasar de 0 a 100 en un milisegundo. Claro que para intentar comprenderlo es necesario librarse de prejuicios y lecciones aprendidas.
Sí, la ética y la moral tienen explicación materialista. Hágase adicto a una sustancia que "castigue" su neocórtex y verá cómo se tambalean sus principios morales (bueno, tal vez ni se percate de que suceda)
Saludos
CLD: Ni si quiera es posible esbozar una respuesta sin saber, o al menos imaginar, qué quiere decir cuando utiliza los términos "ética" y "moral". Mi comprensión lectora debe ser bastante mala.
"¿La moral debe aprenderse?", dice en esta entrada. En todo caso, se estará refiriendo a 'ética', ¿no? O cuando habla de una "ética atea", querrá decir "moral atea", supongo, en contraposición a la cristiana. (¡Haga el favor y sáquenos de dudas: ¡defina ya ambos conceptos!, ¿qué son para usted?). Que la ética es la ética (¡ciencia normativa!).
"Al final reconocer que la moral es algo subjetivo, y que no podemos justificar racionalmente que la del asesino profesional o el déspota genocida esté equivocada". -- Esta frase hay que rehacerla. "Reconociendo una ética objetiva, podemos justificar racionalmente que la [ética] del asesino está equivocada". En otras palabras, nos permite desmontar su mentira o error.
La ética no estudia lo que está bien o está mal, sino lo que es legítimo. Sólo busca normas universales, adecuadas a la naturaleza humana; fundamentadas en la inteligencia y en la argumentación. Para algunos es inmoral (inaceptable, para ellos) que haya familias a las que se les expulsa de sus casas porque no pueden afrontar el pago de la hipoteca. En cambio, yo, como sujeto ético, puedo dar una argumentación ética racional de por qué es legítimo ese deshaucio y no en cambio una "okupación". También puedo argumentar por qué quien se prostituye sigue una conducta ética.
Y todo ello sin recurrir a supuestos derechos a una vivienda digna, ni la dignidad del cuerpo humano, ni ningún sentimiento moral (¡que, desde luego, tengo!).
El bien, como el mal, no es algo objetivo. Si tiene alguna teoría universal del bien, demuéstremelo racionalmente.
El mensaje religioso cristiano se ha racionalizado más que ningún otro, y ha adaptado muy bien a la realidad humana. Pero la fundamentación ética en la religión pertenece siempre a un orden supremo que está por encima de la razón.
Dice que "hemos interiorizado de tal manera" los principios morales del Evangelio "que nos parecen naturales y obvios, incluso aunque no nos los hubiera enseñado el cristianismo". Usted sabe perfectamente que los sentimientos morales (¡no las normas éticas!) son innatos, previos a las creencias religiosas.
Cómo se puede ser ateo tras los últimos descubrimientos revelados por Libertad Digital: Encuentran el Arca de Noé en un glaciar de Turquía.
¡Bueno, menuda andanada! No sé si sentirme halagado o aterrado... :) En fin, intentaré abreviar mi punto de vista.
-Igual me equivoco, pero la impresión que usted me da es que por lo visto le cuesta horrores ser bueno o vencer los “instintos” maléficos. Mire, aunque opine lo contrario el hombre no nace malo. Ni bueno. Nace con instintos buenos y malos, y sí, la educación debe potenciar los primeros y reprimir los otros, cómo no. ¡Pero no porque lo mande ningún ser ni ley superior! Simplemente, porque si no fuera así la convivencia social sería imposible. El hombre es un ser social y necesita y le gusta vivir en sociedad. Una sociedad plagada de egoístas, mentirosos, asesinos o ladrones no sería ni es viable a medio-largo plazo, como demuestra la historia, antes y después del cristianismo: a nadie le gusta vivir así, creo yo. Claro que va a haber siempre asesinos y egoístas interesados en su propio beneficio en exclusiva, y que se autojustifiquen, pero siempre resultarán una minoría dentro del funcionamiento correcto de una sociedad; y para evitar en lo posible esos problemas están las leyes. Me dirá que eso es oportunismo: yo mejor diría que es la consecuencia lógica evolutiva y natural a la que se llega para que funcione una sociedad adecuadamente, y bendito oportunismo si me lo permite. Se queja de que “ basta que uno "se sienta bien sin hacer daño al prójimo”: ¡jolines, ojalá bastase con eso! ¡Como si el cristianismo hubiese logrado mucho más en 2000 años de dar la matraca! El interés común que se logra haciendo el bien claro que revierte en uno, y de qué manera. ¿Hace usted algo alguna vez “desinteresadamente” de verdad?
-“si la moral es una realidad objetiva, debiera haber también sanciones objetivas”. Si a objetivo le llama a lo que necesariamente y naturalmente lleva a un fin, vale; pero si objetivo es para usted algo que está escrito no se sabe dónde o inmanente por encima de lo existente pues mire, me lo demuestre. No sé a qué viene liarla tánto en un proceso natural de configuración de las sociedades humanas (y cuando digo sociedades hablo de la relación e interactuación de una persona con otra, no sólo del imperio babilonio). ¿Qué sanciones quiere buscar o desear más allá que las aplicadas por el hombre? ¿Con qué criterio? ¿Quién es quién, más allá del sí, falible y torpe ser humano, para decir quién ha de “salvarse” y quién no? ¿Qué cuál es la alternativa? ¡Pues está bien clara, ser bueno y comportarse bien para no incurrir en injusticias irreparables, como afirma! Sí, siempre va a haber quien no se crea el “cuento edificante”, como usted dice: pues bien, no se preocupe que siempre habrá leyes para ellos, pero leyes hechas por y para humanos.
-Termino. A ver si de una puñetera vez conseguimos en España que nos quepa en la cabeza que ser ateo y no creyente es perfectamente compatible, y a los que primero les tiene que caber es a la propia derecha española: en cualquier país de Europa hay derechas no creyentes y aquí parece imposible: o nos comemos a los curas o nos comen los curas, no hay término medio. Así que la izquierda lo tiene tan fácil para machacarnos. Digo yo esto por lo de "ateo típico": yo pensaba que los típicos por aquí eran los que queman conventos (o por lo menos tienen ganas), se cagan en Dios y quitan crucifijos porque les repele como a la niña del exorcista.
Respuesta a "ateo sin complejos": a mí no me cuesta horrores vencer ningún instinto maléfico, aunque posiblemente no sea tan modélicamente bueno como usted. Lo que sí me parece evidente es que hay personas a las que sí les cuesta, y de hecho algunas no los vencen en absoluto.
Dice que los asesinos, etc siempre serán minoría. Puede que sea así, aunque yo no lo consideraría una verdad a priori. ¿Qué % de alemanes (y franceses y europeos en general) apoyaron el nazismo, incluso cuando era absolutamente evidente su naturaleza criminal? ¿Qué % de hutus participaron en el genocidio de Ruanda? Incluso aunque la tesis de la "minoría" fuese cierta, la pregunta es ¿a partir de que % una minoría es socialmente demasiado dañina?
Con ello quiero decir que debemos distinguir entre el comportamiento de personas individuales, que pueden creer en Dios, la materia, el Nirvana o el emperador de Etiopía, y al mismo tiempo ser excelentes vecinos, padres de familia, ciudadanos -y las sociedades. Posiblemente la Europa occidental actual sea la primera sociedad predominantemente atea o semiatea de la historia. Intelectualmente, puede ser estimulante ver a qué conduce este experimento, pero no creo que sea tan carca ni oscurantista mostrar inquietud por el resultado a medio y largo plazo.
En todo caso, creo que su comentario corrobora mi tesis. Usted da por sentado que hay "injusticias irreparables", pero si todo es materia, no veo en qué se basa la existencia de lo justo y lo injusto. Claro, para usted se basa en sus buenos sentimientos, que por supuesto no dudo que los tenga, pero a mí eso no me parece suficiente, perdone que se lo diga. Lo que me parece ridículo es que por ello sugiera que yo no tengo esos buenos sentimientos. Le molesta que haya quien considere que no se puede ser ateo de derechas (aunque yo en ningún momento he dicho eso), pero actúa como el perfecto progre que pretende monopolizar el sentimiento del bien, atribuyendo al discrepante un déficit moral.
Antes yo pensaba como usted, y efectivamente mientras fui agnóstico no atropellé ancianitas... ni siquiera robaba toallas de los hoteles. Mis padres, gracias a Dios, me dieron una buena educación. Pero en un determinado momento llegué a la conclusión de que lo que servía para mí, puede no ser lo más conveniente para el conjunto de la sociedad, a largo plazo. Y en todo caso ¿no hay algo de soberbia en creer que uno es bueno porque se atiene a cuatro ideas superficiales "racionalistas"? ¿Siempre tiene tan fantástica concepción de sí mismo? Creer que se puede despachar el cristianismo entero, con sus milenarias escrituras y la producción teológica de 2000 años con cuatro topicazos (la mayoría de los cuales surgidos ya en la Antigüedad) me provoca hastío. No pretendo apelar al argumento de autoridad, pero precisamente por ello no pienso que a priori ningún ateo tenga más autoridad que Benedicto XVI. Yo al menos he leído al papa, y he leído a bastantes ateos. Me atrevo a dudar de que estos últimos tengan algún conocimiento más que superficial de aquello que tanto critican. Y perdón por la extensión, podría seguir pero lo dejo aquí.
Saludos,
Carlos
@CLD y, especialmente, @Curro:
1. Sobre la naturaleza humana no se asienta la moral, sino la ética (ciencia humana, normativa). La moral no es objetiva. Existen (muchas) morales, y plantean diversas teorías acerca del bien, de la recta intención de las conductas humanas, de la perfección de los hombres, etc. La ética es única, inmutable, objetiva, universal (cualidades que, necesariamente, comparte con la naturaleza humana). No contempla ninguna teoría del bien, etc.
2. No conozco el contexto de la frase de Grocio, pero en muy extraño caso sustituiría "ley natural" por "moral"; sí, en cambio, por ética.
(Me resulta increíble la ligereza con la que se utilizan ambos conceptos. El comentario que inició todo ésto no incluía la palabra "moral", y las polémicas líneas del post anterior hablaban de la "imposibilidad de fundamentar una ética sin Dios".)
3. Es un error pensar que para ser ético haya que hacer un acto de fe; simplemente respetar unas normas universales, objetivas, halladas de un modo científico y fundamentadas en la argumentación, la comunicación y la inteligencia. Y usar legítimamente la fuerza cuando estas son violadas. Punto. Para ser éticos no hay que comer ninguna manzana.
4. "¿Por qué tendríamos que respetar la naturaleza humana?" Y, pregunto yo: ¿por qué habríamos de respetar a Dios en este campo? ¿Qué nos dice exactamente? ¿Hemos de respetar la naturaleza por ser obra suya simplemente? ¿Cuál es el contenido y alcance de todo ello?
Si alguien le pregunta "¿qué es lo natural?" o "¿quién eres tú para definir lo natural?", está haciendo lo correcto: las normas morales de usted, aunque lo crea, no son universalizables. Precisamente es lo más correcto de su argumentación: de la naturaleza humana es imposible extraer una teoría universal del bien. Hace falta algo más. Algo sobrenatural. Pero, ¿es ese "algo sobrenatural" esencial para el bienestar y la cooperación social? Definitivamente, no. Ahora bien, cada individuo o grupo puede asumir para sí las normas morales que considere/n adecuadas para alcanzar su felicidad. Naturalmente.
(Lo que no lleva a admitir el relativismo moral, es decir, que tanto su moral como la mía son válidas).
Lo que usted puede demostrar racionalmente es que la conducta de un hombre no es ética y desmontar a su patraña. "Soy funcionario y pido baja laboral 100 días al año porque quiero el dinero pero no currar, que me canso mucho". Sin entrar en valoraciones morales de ningún tipo, podemos deducir que su conducta no es ética: vive a costa de los demás, como un parásito, cuando se le paga para que preste un servicio.
5. Cierta moral natural, secularizada, puede subsistir aun sin religión, esencialmente, porque la religión no es la base de toda moral. La religión, lógicamente, puede fortalecer (o debilitar) algunos sentimientos morales. Por cierto, la conclusión parece clara: moral sin religión/Dios, imposible, no subsiste a la larga. De acuerdo. Pero ahora démosle la vuelta: ¿sobreviven las religiones que no intervienen en la moral de los seres humanos? Habría que mirar la Historia. Eso queda para otro día.
Un saludo.
-Perdone, pero es usted quien parte de la premisa de que el hombre nace malo o con malas intenciones que hay que vencer (pecado original). Y yo lo que le digo es que ni nace bueno ni malo, o si lo quiere mejor ambas cosas, y que la educación debe reforzar lo bueno y sublimar lo malo. Pero claro, si para usted ya nacemos malos del todo deduzco que sí, que le debe costar un montón superar eso; me alegro si dice que no le cuesta, luego será que no nació tan malo como le tacha su fe, ¿verdad?
-¿a partir de que % una minoría es socialmente demasiado dañina? Pues a partir de que se cargue la sociedad en su conjunto como tal. Usted me habla de partes de la sociedad humana que actuaron como cánceres perniciosos cuya extensión hubiera acabado con la misma como tal: no fue ni es el caso. No me habla de la inmensa mayoría de sociedades, gentes y colectivos que funcionan armoniosamente y correctamente; no, sólo los malos. ¡Que claro que los hay, y los habrá siempre! Y los ha habido con y sin cristianismo. Fíjese como acabó el nazismo: no era viable y desapareció. El comunismo, igual. Las sociedades se extienden en el tiempo y el espacio y funcionan, y lo hacen porque las personas lo hacen razonable y prácticamente. Un cuerpo también sufre a lo largo de la vida infecciones, enfermedades, etc, pero la gran mayoría las superan y viven; otros no, pero no me dirá que la especie humana es un fracaso evolutivo porque hay una minoría de individuos que sucumban a la enfermedad. ¿Porcentajes, quiere? No veo que los porcentajes históricos de gente mala habidos a lo largo de la historia humana, en naciones, sociedades, parejas, familias, grupos, lo que quiera hayan hecho fracasar la aventura humana sin necesidad de dioses.
-Ya dicen que la fe es una virtud, ya. Se ha caído del caballo y me parece muy bien; hay gente que necesita agarrarse a algo para seguir adelante. Pero le agradecería que respetase a quienes, honestamente, no podemos vivir como si nos convencieran esos argumentos. Puede que algo tengamos de “perfecto progre” (una etiqueta tan gratuita como la de “facha” que tánto le repele) porque ni me creo que los de derechas seamos absolutamente buenos ni los de izquierda absolutamente malos; igual usted sí. Y puede que seamos unos incrédulos que no nos dejemos convencer por 2000 años de dogmas y enrevesamientos teológicos con el mismo peso y lógica que los emanados del islamismo, mitraísmo, confucianismo, libro de los Muertos o tantísimas otras creencias que ha habido y habrá. Pero al menos tenemos la vergüenza torera, o no torera, de cumplir con los demás y con nosotros mismos sin necesidad de que nos lo dicte una indemostrada entidad superior, sin establecer quiméricas conexiones entre nuestro comportamiento y “sanciones objetivas” que nos condicionen y con la alegría de que todo funciona y marcha a nuestro alrededor correctamente para beneficio común y nuestro propio.
Y como dice que le hastío mucho, no le molesto más y que pase una feliz Navidad con los suyos y los otros. De todo corazón y aunque sea un topicazo... :)
a wiener: sin ánimo de ofender, su distinción entre ética y moral es pedantesca. Una lectura del diccionario demuestra que en muchos contextos son palabras sinónimas, y es en el sentido en el que yo las utilizo siempre. Por tanto, si sus lecciones eran de gramática, están de más, y si son sobre cuestiones de fondo, son tan discutibles como las mías. Ahórrese todas esas petulancias sobre normas "halladas de un modo científico y fundamentadas en la argumentación, la comunicación y la inteligencia". No hay tal, en mi opinión. Los filósofos llevan 2.500 años discutiendo sobre ética, y no hay nada zanjado. Para mí, eso es un indicio (no diré una "prueba") de que la moral carece de fundamentación inmanente. Para usted, no. No pretendo convencerle, pero por favor, no me venga con su cientifismo de pacotilla. Y disculpe la aspereza.
saludos,
Carlos
@CLD
Disculpada la aspereza. Sólo pretendo confrontar ideas. Lástima que me salga la pedantería, la petulancia y el cientismo de pacotilla. ¿Qué quiere que le diga? Mi señora madre, que es una santa, dice que esas palabras me definen muy bien.
Las palabras "ética" y "moral" no las defino yo, ni usted, ni tampoco el diccionario. Yo intento dar una clara exposición, diferenciando bien la ética de la moral. La lectura de sus líneas no me resulta pedante en absoluto, pero sí un poco difícil, pues no sé exactamente a qué se refiere al utilizar la palabra clave del debate.
Al hablar de ética, creo que no es adecuado hablar de virtud-vicio (Aristóteles), ni de valores (¡que nunca serán objetivos ni universales!). Básicamente he expuesto una cosa muy sencilla: cuando hablamos de ética, hablamos de normas (universales, funcionales), unas normas que solucionen y minimicen los conflictos, a nivel individual y social, que den armonía, progreso económico. Sabiendo que, como el lenguaje, nuestra razón es imperfecta y limitada, nuestras normas éticas también lo serán: siempre quedará el debate abierto, algo por mejorar.
Y yo digo que para esta ética, que es la real, de la que se puede discutir, no hace falta fundamentarla en Dios. Precisamente, es ley natural porque se basa en la naturaleza humana, crean o no las personas en Dios, sean ricos o pobres.
Una mujer puede decidir prostituirse y tener relaciones con muchos hombres. ¿Una inmoralidad? Le aseguro que para mí es inmoral toda relación sexual fuera del matrimonio. Pero, en la medida en que son queridas y permitidas, esas relaciones son éticas. ¿Sería yo feliz viviendo de ese modo? No. ¿Y esa mujer o sus clientes? Ellos sabrán lo que se hacen. La moral les garantiza a ellos y a mí saber qué uso de nuestra libertad nos conviene, hace felices, etc. (Aunque yo tenga la convicción (moral) de que a la larga se arrepentirán.)
Saludos.
Hay quienes han empezado a distinguir ente ética y moral. Es cierto,se trata de algo reciente. Por ética se entenderían las normas de conducta que facilitan la cooperación social. Son simétricas, universales y funcionales.Ej no robar y no matar. Por moral se entiende las conductas que se autoimpone el sujeto. Son subjetivas aunque no necesariamente "arbitrarias" pues son elegidas en función de lo que es beneficioso para el sujeto. Ejemplos: "no debo drogarme", "no debo consumir pornografía".
Si yo me abstengo de consumir pornografía estoy actuando de un modo moral, ahora si la consumo no estaré actuando de modo moral, pero si en forma ética. Si quiero imponer al resto mi moral y obligarlos a no consumir pornografía esto obrando en forma contraría a la ética, pues estoy dificultando la cooperación social interferir en la autonomía de la voluntad del otro. Creo que es bueno que se empiece a hacer el distingo.
Dijo Wiener: "cuando hablamos de ética, hablamos de normas (universales, funcionales), unas normas que solucionen y minimicen los conflictos, a nivel individual y social, que den armonía, progreso económico".
Pero eso toda la vida se ha llamado "Derecho" ... Ciertamente, no toda la moral (para mí sí es lo mismo que la ética) es jurídicamente exigible (no me pueden obligar por ley a ser amable y amigo de mis amigos); pero hay un mínimo moral que sí lo es. La gran cuestión de la filosofía del Derecho es cómo determinar ese mínimo.
El edificio de la ética y la moral se desarrolla principalmente a través de interminables pruebas que nos van permitiendo inferir los modelos más beneficiosos. La limitación del ser humano le imposibilita realizar un planteamiento lógico puro que le lleve a la perfección. Sólo a través de infinidad de experiencias a lo largo del tiempo vamos descubriendo las mejores soluciones que, tras estabilizarse y contrastarse, institucionalizamos en nuestro código moral.
Ahora bien, el que cree en Dios -entre los que me incluyo- entiende que hay una fuente de perfección. Todo aquello que asume como revelado es guía de su acción pues emana de quien es perfecto, quien todo sabe y domina.
Este segundo enfoque complementario entraría en un grave conflicto de presentarse resultados incongruentes entre la experiencia y lo revelado. Sería una sacudida tremenda a los cimientos de la fe.
Sin embargo, hasta la fecha, el modelo judeocristiano es con diferencia el más perfecto y rico de todos los que hemos conocido. El liderazgo de occidente se debe sólo a eso. Y la crisis monstruosa que sufrimos es resultado directo del abandono de esa escala de valores.
Los valores que nos han situado en la mejor situación que el hombre jamás conoció pueden justificarse y fundamentarse en los resultados, en la historia. Y además en la inspiración divina.
El ignorar esa fuente de riqueza y progreso para intentar probar de nuevo modelos que antaño fracasaron utilizando para ello razonamientos cortoplacistas y normalmente narcisistas, nada bueno puede traer.
Basta con ver las propuestas "progresistas" en el ámbito moral para señalar incontables incongruencias sin salir de su estructura -supuestamente- lógica. Y la prostitución que hacen del lenguaje para intentar la cuadratura del círculo no es una solución a nada. De hecho, la moral judeocristiana puede defenderse perfectamente sin recurrir a Dios, la "progresista" son insostenibles sin basarlas en una serie de "verdades" indiscutibles que son más que discutibles...
El bien y el mal son objetivos, no subjetivos. Por ello el hombre ha de someterse a la Ley. Desde que la ley pasa a someterse al hombre todo es cuestionable y cuestionado, dando lugar a que el que detenta el poder defina el bien y el mal para beneficio propio y perjuicio de la mayoría...
Mucho charco para pocas letras, pero bueno, quede ahí el brochazo con lo principal.
Curro:
Todo el que empieza hablándome de ética, acaba por soltarme un discurso sobre normas (de comportamiento, claro). Para mí, es ética toda aquella persona que en el uso de su libertad respete el derecho de propiedad de los demás. Quien respete el margen que esa persona tiene para decidir sobre su propiedad, también obra (por acción u omisión) éticamente. Por eso, el principio que nos permite construir un Derecho (sistema normativo) ético es el derecho de propiedad.
Sólo hay una ética universal (iusnaturalismo). Moral lo ha definido perfectamente Anónimo (11 de diciembre de 2011 02:57): hay muchas. Es exigible una moral, por mínima que sea: ninguna. Ni la de EpC, ni la cristiana, ni la atea.
Si su moral (que entiendo tiene una teoría sobre el bien, el valor, etc.) pretende ser universal, no será sino a base de moldear palabras o usar conceptos ambiguos.
- ¡Dignidad humana!
- Sí, ¿y eso qué es? ¿Cómo debo entender lo que es digno o indigno para el ser humano? A ver, deme usted una definición universal de dignidad humana, es decir, para todo tiempo, circunstancia, lugar, persona, etc.
En mi opinión es a lo más que pueden aspirar: dignidad humana. Y es problemático e inútil.
Repito (dejando las petulancias de Juano aparte): el bien es subjetivo; no existe una teoría universal acerca de él.
***
Un vídeo recomendable (aunque no esté del todo de acuerdo con la propuesta que se hace):
http://www.youtube.com/watch?v=dm3WCZud0UQ
Gustavo Bueno expone brevemente la distinción que desde el materialismo filosófico se hace entre la ética y la moral.
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