El artículo aparecido en Journal of Medical Ethics, que defiende llamar al infanticidio de recién nacidos "aborto postnacimiento", es intelectualmente una basura. Desiste del menor esfuerzo de reflexionar sobre las cuestiones de fondo, algo que hasta ahora pensábamos que definía a la filosofía; se limita a partir de supuestos aceptados acríticamente. Los autores señalan que el aborto es legal en muchas legislaciones, y de ello deducen (no sin coherencia) que el infanticidio también debería serlo. Como ya se ha observado, en realidad tal aserto es un regalo dialéctico para los pro vida, los que pensamos que la vida humana es sagrada, y que ningún comité puede decidir quién es persona y quién no. El método de estos bioéticos, consistente en aceptar sin más los precedentes ("hasta ahora hemos matado fetos... ¿por qué no también bebés?"), permite justificar la liquidación de la mitad de la humanidad, o incluso de toda (con argumentos decrecionistas, por ejemplo, o de ecologismo radical) basándose en el precedente del Holocausto. Si los nazis mataron a millones de judíos ¿por qué no podemos eliminar a siete mil millones de seres humanos que maltratan gravemente -como podrían decir esos pirados- la naturaleza?
Hay un aspecto del artículo que, pese a su completa inanidad intelectual, no debería pasar inadvertido. Y son los motivos para el aborto y el infanticidio. Aunque los autores empiezan llamando la atención sobre graves enfermedades congénitas, terminan defendiendo que se pueda abortar, o cometer infanticidio, simplemente porque el bebé no sea deseado, lo que ellos expresan diciendo que compromete el "bienestar" de las personas que deberían encargarse de criar al niño. Y llegan hasta el extremo de argumentar en contra de la adopción, porque supuestamente las madres que dan un niño en adopción pueden sufrir daños psicológicos. (Por lo visto, si abortan, deben experimentar una sensación de alivio fenomenal.) Aunque el director de la revista ha defendido el artículo como un mero ejercicio de reflexión académica, es inevitable preguntarse de dónde procede la manía homicida de estos supuestamente apacibles profesores. ¡El empeño que tienen en que exterminemos bebés, sanos o enfermos, es verdaderamente sobrecogedor!
Vale la pena reflexionar brevemente sobre los motivos aducidos a favor del aborto. Obsérvese en primer lugar que uno empieza defendiendo el aborto, la eutanasia y el infanticidio para evitar sufrimientos extremos, y acaba apoyándolos igualmente para eludir la menor incomodidad. Niños "no deseados"... ¿Por qué no ancianos o enfermos mentalmente deteriorados, o en estado vegetativo, "no deseados"? A fin de cuentas, tiene su lógica, porque el dolor es una sensación subjetiva, difícil de cuantificar.
La fobia histérica al menor sufrimiento es uno de los fenómenos asociados a la descristianización. Si no es en absoluto trivial explicar la existencia del sufrimiento desde una posición cristiana, desde un punto de vista materialista ateo resulta completamente imposible. El dolor es la cosa más absurda que se pueda concebir. ¿Por qué debería existir semejante sensación en un universo reducible a fluctuaciones cuánticas y fuerzas gravitatorias? Las explicaciones corrientes, basadas en la teoría de la "señal de alarma fisiológica", ni siquiera rozan la cuestión. El dolor nos informa, efectivamente, de que algo no va bien en nuestro organismo. Si no sintiera un pinchazo al clavarme una astilla, es posible que esta pasara inadvertida, con los efectos de infecciones, etc. Pero que el dolor transmita información no quiere decir que sea un mero símbolo. Uno no se limita a observar el dolor, sino que este nos embarga, ocupa nuestra consciencia de una forma que solo podemos describir con torpes redundancias, de una manera... dolorosa.
Es por esta razón que desde una posición atea o agnóstica, el sufrimiento debe ser erradicado a toda costa. Esta es la idea que subyace en toda la construcción ideológica del Estado del bienestar. Desde la pedagogía de la "diversión" y las prestaciones sociales que deben protegernos de toda contingencia, hasta el aborto y la eutanasia, hay una línea de razonamiento lógicamente irreprochable. Quien tiene como máxima aspiración eludir el dolor, antepondrá este objetivo a la libertad e incluso a la vida. Y al desacostumbrarnos a los dolores más intensos, nos hacemos menos resistentes incluso a los más banales. De ahí que se llegue a justificar el aborto con la figura puramente ideológica del "riesgo psicológico para la madre", cuando es científicamente conocido que un aborto resulta indeciblemente más traumático que un parto.
Sacrificar las vidas de niños, ancianos y enfermos, para evitar las molestias que conllevan sus cuidados, es un retroceso brutal de la civilización, posiblemente el mayor imaginable. Exactamente lo contrario de como lo pretende mostrar el sedicente progresismo, pese a que, por lo general, no se atreva a llegar explícitamente hasta las últimas consecuencias. Eso lo hicieron los nazis, que al menos eran menos hipócritas. Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, algunos alemanes se consolaban pensando que Hitler no les dejaría caer en manos de los rusos, que administraría alguna suerte de eutanasia colectiva que les permitiría morir sin dolor. Cuando una sociedad declina gravemente, el suicidio colectivo llega a convertirse en una especie de obsesión. Preocuparse por justificar fríamente la muerte de bebés, como si en Europa, nada menos, estuviéramos sobrados de ellos, es otro síntoma siniestro de esta pulsión autodestructiva.
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9 comentarios:
O para demócratas, o liberales o para judíos:
http://www.aishlatino.com/a/cym/48419512.html
Estos inventaron el "partial birth abortion" para cumplir con la letra...
Que Dios nos perdone.
Excelente comentario. Lo más iluminador me parece el paréntesis del primer párrafo: "(no sin coherencia)".
Un apunte sobre la eliminación del dolor. Se confunde con la eliminación del doliente. ¿Te acuerdas de aquellos médicos de Valencia que habían logrado eliminar un tipo de ceguera congénita, según decía la prensa? Y lo que en realidad habían hecho era ¡eliminar a los que la padecían!
En esos lodazales andamos.
Carlos, tu post…. ¡simplemente divino!
Ya hemos comentado en varias ocasiones como el socialismo, muy en concreto el psoe (en el actual siglo XXI el partido socialista europeo más claramente soviético), es el más radical exponente de la cultura de la muerte (legislando favor de la eutanasias, suicidios asistidos, firmas de testamentos vitales, etc.)…
…y en alianza, por una parte, con el feminismo más criminal y asesino (legislando a favor del aborto libre, impidiendo siempre culpabilidad alguna en mujer que aborte o mate a sus hijos una vez nacidos, etc.), y por otra…
… con el ecologismo más fascista, el cual define como culpable de los cambios naturales a todo ser humano y por tanto, por el sólo hecho de ser humano, merecedor de muerte (como si la naturaleza fuese inalterable por si misma)…
…ante esta inercia ideológica es lógico que surjan escritos como el artículo aparecido en Journal of Medical Ethics (“After-birth abortion: why should the baby live?”).
Desde hace cincuenta años (el mayo del 68), “socialismo-feminismo-ecologismo” forman una alianza ideológica internacional en defensa de la cultura de la muerte y está instalada en todos los poderes de los estados nacionales y muy en concreto en la ONU (permíteme que hoy me centre en el socialismo y en el feminismo, otro día hablaremos más profusamente del fascista ecologismo).
En los extremos de la vida (entre concepción y finitud natural) dichas ideologías se dividen las tareas de adoctrinamiento social y su correspondiente avance legislativo en la cultura de la muerte. Así por ejemplo el socialismo se ha encargado desde hace cincuenta años en mentalizarnos lo buena que es la eutanasia y legislar al respecto de su defensa. Como es lógico, en el primer extremo de la vida, el feminismo es el encargado de adoctrinar a las mujeres sobre las bondades del aborto libre y legislar en la defensa de mismo e inculpabilidad de toda mujer que mate a sus hijos (por supuesto, siempre dicho muerte será definido como asesinato si lo hace la figura paterna).
Todos sabemos y lo hemos denunciado en muchas ocasiones, que una vez legalizada la muerte en ambos extremos de la vida, ambos irían avanzado su legislación a favor de la muerte hacia el “centro” biológico de nuestra vidas (ya se irían buscando las razones para la ejecución de tales muertes: el dolor, la enfermedad rara, etc.).
El artículo de Journal of Medical Ethics es un claro ejemplo de lo que preveíamos que iba a ocurrir. ¡Y ya ha ocurrido!. No es casual que ocurra, además, en el entorno académico. El socialismo, experto en adueñarse de toda la estructura educativa pública, lleva cincuenta años ideologizando las ciencias. El artículo aparecido en Journal of Medical Ethics , además de avanzar en la cultura de la muerte hacía ese “centro” que comentábamos arriba, manda un mensaje claro al mundo científico: “la mayoría del profesorado académico ya está suficientemente adoctrinado en los principios de la trilateral ideológica “socialismo-feminismo-ecologismo” (por cierto, los del pp sin enterarse de las razones fundamentales de sus movilizaciones estudiantiles en la calle).
Por supuesto, era de esperar que si el feminismo asesino había adoctrinado a las mujeres durante cincuenta años y en ese tiempo legalizado totalmente el aborto libre, avanzara dando una vuelta de tuerca más, diciendo que si una madre puede abortar a su hijo un día antes de nacer, no hay razón lógica alguna para que no pueda hacer lo mismo un día después de haber nacido (¿dónde está en ese bebé la diferencia biológica en veinticuatro horas, cuarenta y ocho…? ).
Por supuesto, de todos es sabido que el socialismo es la ideología más experta en utilizar el lenguaje eufemístico en todos los idiomas, a partir de ahora para toda feminista que se precie, el asesinato de su bebé un día después de nacer será definido jurídicamente como: ¡¡ABORTO POSTPARTO!
Socialismo = Fascismo
Feminismo = Fascismo
Ecologismo = Fascismo
Un cordial saludo, Carlos.
Pablo el herrero
a Genjo: Viene muy al caso, efectivamente, lo que nos recuerdas.
A Pablo el herrero: Gracias por tus comentarios y apoyo a este blog.
a AMDG: Poco afortunada tu obsevación, poner al nivel de nazis a demócratas, liberales y judíos. La verdad es que preferiría que en adelante dejaras de comentar en mi blog (aunque no te censuraré si lo haces). No entiendo por qué me lees, cuando discrepamos tan radicalmente en algunas cosas.
Por repugnante que sea proponer abiertamente matar a los bebés que no nos gusten, estos al menos tienen la virtud de decirlo abiertamente. En realidad, dentro de su maldad, tienen razón en que ¿qué mas da abortar a un feto de 8 meses, o esperar un poco y matarlo con 9, siendo además "más fácil y barato"?. Los abortistas siempre esconde los horrores que esta práctica supone haciendo creer a la sociedad que el aborto es poco menos que extirpar una verruga, o tomarse una pastilla y el feto simplemente "desaparece". Esta propuesta, con su descarnada crudeza e inhumanidad, pone a la sociedad cara a cara con el problema, sin tergiversaciones y malentendidos. ¿Quieren ustedes legalizar el que podamos matar a los bebés que no nos gusten o que nos vengan en mal momento?, bien háganlo, si su conciencia se lo permite, pero no lo escondan.
La idea ya tiene muchos años, pero como relato de ciencia-ficción:
http://www.alt64.org/wiki/index.php/Las_prepersonas
¿Por qué no se puede “poner al nivel” de los nazis a demócratas, liberales y judíos? En concreto ¿Es que no es el nacionalsocialismo uno de los hijos de las revoluciones liberales? Todo lo bastardo que quieras, pero hijo natural. ¿Es que no tenía tanta legitimidad democrática como cualquiera de las democracias habituales? ¿Es que el Talmud es menos racista y odioso que es la doctrina nacionalsocialista?
Sobre el tema del infanticidio/aborto. ¿No es cierto que en España la democracia trajo el aborto y traerá la eutanasia? ¿No es cierto que una gran parte de los liberales defienden el derecho al aborto y a la eutanasia? ¿No es cierto, como te he mostrado, que el judaísmo ortodoxo admite el aborto hasta el momento del parto, inclusive? ¿Y vamos a poner el grito en el cielo por unas horas o días?
Te leo, y te pienso seguir leyendo, porque me gusta seguir las ideas de otros, aunque algunas veces me parecen delirantes (no es el caso). Discrepamos radicalmente en algunas cosas. Para mi, como me he vuelto un reaccionario, ya no es ningún problema. Si fuera liberal sería otra cosa :)
En este artículo me pareció ridículo que agitaras el fantasma del nacionalsocialismo, tan socorrido como muerto, mientras tienes los otros tan cercanos y vivos y dando tremendos coletazos. Imagino que será pereza mental. En un comentario se agitó el del “fascismo”. Qué ridículo (como agitar el franquismo). No, no es fascismo, desengañaos (yo lo hice en su día). Es marxismo cultural. Su objetivo es destruir los valores tradicionales. Y el liberalismo abrió la brecha.
No entiendo porque me publicas el comentario, siendo así que los tienes en moderación... Es decir, no quieres verme en tu blog pero te crea mala conciencia borras los comentarios.
Como somos mayores, comentaré cuando lo vea oportuno, y suprimirás el comentario, imagino, cuando el desagrado que te produce sea superior a la mala conciencia que te crea borrarlo. En algún caso lo has hecho.
Has tenido bastante cuajo dejándolo pasar. Desde luego, mucho más me gustaría que trataras de rebatir lo que digo, por caridad si estoy tan errado...
Te dejo un par de cosas reaccionarias:
Bicentenario de la Constitución de Cádiz: nada que celebrar
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=21193
We’re All Traditionalists Now
http://distributistreview.com/mag/2012/03/were-all-traditionalists-now/
"La fobia histérica al menor sufrimiento es uno de los fenómenos asociados a la descristianización. Si no es en absoluto trivial explicar la existencia del sufrimiento desde una posición cristiana, desde un punto de vista materialista ateo resulta completamente imposible. El dolor es la cosa más absurda que se pueda concebir"
Para poner en un cuadrito y tenerlo siempre presente. El ateísmo tiene unos costes psicológicos imposibles de asumir, salvo que (como siempre pasa) la soberbia sea más fuerte.
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