Parece que Xavier Sardà se ha caído por fin del caballo y ahora se propone lanzarnos a la cara la pura verdad: "Basta ya de gilipolleces". Voy a ver si he aprendido bien la lección: El problema es... que Bush era un "hijo de puta" por reírse de sí mismo al no hallar las armas de destrucción masiva, y en cambio, cuando Sadam Hussein las empleaba, para muchos progres lo importante eran "los progresos sociales de un régimen laico". ¿Que quién le dijo a Bush eres un hijo de puta en "Crónicas marcianas"? Pues un tal Sardà, sí.
El problema es... cuando los progres, como Sardà o Pilar Rahola, se dan cuenta de que hoy lo carca es ser políticamente correcto, pero no por ello quieren dejar de ser progres. Está bien evolucionar, muchos lo hemos hecho, pero me revientan los que se dedican a epatar a sus correligionarios sin pringarse demasiado, sin renunciar a continuar disfrutando de las delicias de pertenecer al club de los elegidos, de los que no son de derechas, ni neoliberales, ni neocones, puaj, qué vulgaridad.
domingo, 3 de octubre de 2010
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4 comentarios:
Blablablabla. Que le den.
Creo que habría que estudiar la influencia que tuvo este tipejo en la victoria de ZP.
Lo gordo empezó con el Prestige. A partir de aquello su programa dejó de ser show de culos y tetas para convertirse en un programa de culos, tetas, pililas y propaganda socialista.
Que le den.
Y si no le gustan los antisistema que se j...
Dos hipotesis:
-Los antisistema le han destrozado el coche. Pues que se j..a
O bien
-Ha visto la luz. En ese caso recordar lo de "mas alegria habra por un pecador arrepentido que por cien justos"
Aunque estoy convencido de que es la primera hipotesis.
"son de derechas, ni neoliberales, ni neocones, puaj, qué vulgaridad."
No me importa juntarme con personas vulgares, con las indecentes sí.
El problema es que uno puede criticar todo lo que quieras a Fidel Castro y no por ello George Bush deja de ser un hijo de la gran puta, un incompetente, inmoral y mediocre responsable del sufrimiento de millones de personas en todo el mundo. Pero al sectario pseudollibeggal esto no le entra.
Nunca he podido meterme en la cabeza de los que son (creo que unánimemente) considerados "derecha casposa". Tienen el Sagrado Corazón en la puerta de su vivienda, que invariablemente es céntrica y enorme y está cubierta de papel pintado. Si no tiene crucifijos en todos los cuartos, está esa otra cosa peor, que son las marcas claras que dejan los crucifijos descolgados. El parquet del suelo es de los años cincuenta, desigual de colores y desigual en alturas, y cruje. Encuentra uno muebles datados desde el siglo XVIII hasta los citados años cincuenta, y todos con pátina y polvo en las rendijas. Los cuadros son enormes y horribles, algunos de ellos con escenas de caza y otros de mitología. Las bombillas son de cuarenta watios y a menudo cuelgan de lámparas llenas de cuentas de vidrio. Huele a meados de gato, están los ciento y pico tomos del Espasa en una estantería en el salón y uno no encuentra dónde sentarse, porque está todo como pegajoso.
Tampoco soy capaz de meterme en la cabeza de un progre. No sé qué les pasa, no sé de qué van. Me resultan igual de poco atractivos que los de la "derecha casposa", que imagino que ellos aborrecen. Gracias, Carlos, por haber dado una interpretación tan verosímil (si non è vero, è ben trovato) a la conducta de superSardá. Me quedo con la idea de que son divinos, y de que si dan la mano a un no divino es perdonándole la vida por mor de su majestuosa y progre solidaridad con el Tercer Mundo. ¿Está bien así?
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